LA COMIDA DE OVIDIO

Un día me desprendí de mi quincena y me hice millonario….bastante millonario….

Acompañe a Ovidio a la capital para ver asuntos de sus terrenos serraníos y la tarde gris y la graciosa lluvia nos mojó toditos…

Vente, lo metí a un restaurante de primera clase…sus pasos de huaraches siguieron mis zapatos y su carpeta amarillenta envolvió bajo sus húmedos sobacos….

Curioseando todo se sentó en la silla…

Qué pinche frío hace profe….! Y aquí que vamos a comer mi profe…

Con aires de curiosidad ranchera revisó al mesero y su atención llamó apuntara todo….la charola, su uniforme negro, su pelo pintado y sus contrastes de grandeza urbana…

Un filete grueso adornado por la grasa hirviendo y unas verduras revueltas olieron sus ojos…tomó el tenedor y cuchillo siguiendo mis indicaciones y en tres segundos se chingó el filete…

Te llenaste Ovidio ?…Se preguntó y contestó solito y la segunda escarchada ambarina bajo su garganta dura…

Pagué la cuenta con mi quincena, y casi le da un infarto….

Puchi mano…! Con esa lana en el rancho comemos juntos una semana…

Sonreí de sus ocurrencias y levantando el postre se lo dí en sus manos…unos quesitos y guayabates…y algo envuelto en papeles blancos…

Ya no Ovidio, le escuché pelear con su conciencia….profe, estos los puedo llevar al rancho ?…a mi señora le han de gustar bastanteharto.

Sonrió él, sonreí yo….y sonrió la tarde.

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