PUNTO 414.

 Ivonne Ortega, nuevos tiempos viejas preguntas.

 SAGARPA, opacidad e ineficiencia.

 SEDATU, CONAZA, CONAP, en la mira.

 

En un préstamo de nuestro amigo Ramón Alvarado, este fin de semana tuve la oportunidad de leer el libro En el Viejo Sillón, de Ivonne Ortega, mismo que nos remontó hasta hace algunos años cuando tuvimos la oportunidad de coincidir en un evento político, en un salón de fiestas de la localidad. Hubo poca charla, porque poco tiempo tuvimos para hacerlo. Un par de horas más tarde tendríamos la oportunidad de escucharla en la colonia Agua Escondida de la capital del estado, donde frente a unas mil doscientas personas pronunció un discurso fresco, apegado al pueblo, a la clase media baja que se daba cita en ese mitin.

Posteriormente nos tocaría escucharla ante lo clase política local, ante algunos empresarios y ante los medios de comunicación. Ratifico su conocimiento pleno del terreno que pisaba.

Posteriormente, al paso del tiempo en un viaje a Mérida, Yucatán, logramos platicar y averiguar en el terreno de los hechos su actuar como gobernadora de ese estado. Percibimos que su discurso y sus acciones coincidían en el quehacer cotidiano entre persona, y gobernante. Una política congruente, dirían los viejos libros en esta materia.

A riesgo de que usted juzgue zalamera esta columna, opino que el leer su libro completo permite rescatar la esencia de quien, pese a su juventud, ha sabido tejer y entender el formato no solamente del PRI, sino de todos los partidos políticos y el momento social por el que pasa México.

Ivonne Ortega ha sido diputada local, diputada federal, senadora, gobernadora, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y actualmente diputada federal nuevamente, como mujer más madura, más visionaria y siempre responsable del quehacer político en el Congreso de la Unión.

En su obra En el viejo sillón, Ivonne Ortega no tiene empacho en reconocer sus aciertos y sus errores, sus éxitos y sus fracasos, pero sobre todo la importancia de quien sabe que el poder es efímero y nunca para siempre. Ahí están los consejos recibidos por Víctor Cervera Pacheco, por Carlos Sobrino, Orlando Paredes y Erick Rubio entre otros, por cierto este último delegado del PRI en B.C.S., hace algunos años. Ahí están sus desavenencias con Elba Esther Gordillo. Ahí está el espíritu de construir un equipo con base en el trabajo y en una filosofía clara acerca de lo que es el servicio público en la administración.

Ahí está la importancia de operar la sucesión del nuevo gobernador, anteponiendo a los amigos por la eficiencia y la rentabilidad electoral.

Quizás una mujer que no llega a los cincuenta como Ivonne Ortega pudiera dar a pensar que escribir este libro es un acto de soberbia, es un acto de egolatría y no un acto de dar a conocer sus experiencias en la función publica. Al final, lo corroboro, es una obra que habla de la personalidad de un candidato y la conducción de un gobierno.

El viejo sillón salió a la luz pública en noviembre del 2015. Quizás si a los principales actores políticos de su partido hubiesen leído el borrador, muchos de los desaciertos que se tuvieron en la pasada campaña política, no se hubiesen realizado y el PRI o sería gobierno o hubiese estado cerca de serlo.

En lo general, la obra cumple con la expectativa para un lector común y es una obra recomendable para los jóvenes políticos, independientemente del partido, porque la obra enmarca perfectamente lo que aspira un pueblo y lo debe hacer el gobierno para cumplir sus sueños.

Invitaría a Ivonne Ortega que siguiera escribiendo y nos dedicara a los sudcalifornianos un capitulo donde nos diera respuestas a algunas preguntas que quedan en el aire derivadas de los últimos resultados electorales y ella, como secretaria general del PRI tuvo que darse cuenta: ¿Qué pasó en el dos mil quince en la elección en B.C.S.?, porque seguramente desde el nuevo sillón que tenía como secretaria general del PRI se dió cuenta de los altibajos de una precampaña, en donde los tres aspirantes decían una cosa y hacían exactamente lo contrario, tuvo que darse cuenta que los aspirantes día con día escribían el manual perfecto para perder, mismos que aplicaron en la campaña.

Quizás en ese nuevo libro, Ivonne Ortega podría dar respuesta a algunas de las preguntas que nos hacemos los ciudadanos comunes y corrientes: ¿Que pasó realmente en la elección del dos mil quince en B.C.S.? ¿Es cierto que las negociaciones entre Barrocistas y los Agúndez incomodaron al propio presidente Peña Nieto? ¿Por qué las diferencias tan enormes durante el proceso electoral y después del mismo entre el senador Isaias González Cuevas y los otros grupos Políticos? ¿Cuál es el remedio que debe utilizar el PRI sudcaliforniano para estar en condiciones reales de competir?

Seguramente hay más preguntas que usted podría contestarnos. Esperaremos respuesta.

Ojalá sea pronto. Ojalá y no nos remita al capítulo segundo de su libro En el viejo sillón, cuyo título es PREGUNTAS QUE RESPONDE EL TIEMPO. Estaremos pendientes.

 

ENTRE PUNTOS

Al que se le viene el mundo encima es al delegado de Sagarpa, César Demetrio Estrada NerI, pues en reunión celebrada en días pasados en un ejido de la localidad se le acusó por ejidatarios y ganaderos del poco apoyo que han tenido de los programas federales que esta dependencia debe otorgar a los rancheros sudcalifornianos.

PUNTO FINAL.

Otros delegados que deben de poner sus barbas a remojar son el de SEDATU, CONAZA, CONAP, porque el campo sudcaliforniano empieza a despertar ante tanta ineficiencia. Ya veremos.