MARÍA DE JESÚS PATRICIO CANDIDATA A PRESIDENTE

Alejandro Álvarez

 

El pasado domingo 28 de mayo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, la Asamblea Constitutiva del Congreso Indígena (ACCI), impulsado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, postuló a María de Jesús Patricio como su candidata a presidente para las elecciones del próximo año. En sentido estricto es la primera candidatura postulada formalmente por una organización política aunque otras personas se encuentren en campaña desde hace varios años queriendo comerse el mandado burlando la ley electoral de manera descarada. El Instituto Nacional Electoral (INE) en este aspecto ha perdido mucho de su autoridad y credibilidad gracias al bombardeo y violaciones a la ley antes de iniciar el calendario de campañas presidenciales por parte de los propios partidos, sí, los mismos que le han dotado de leyes, reglamentos, le han nombrado a sus consejeros y alimentado con funcionarios, todos adeptos a alguno de esos partidos. Pero eso harina de otro costal. Lo cierto es que ningún partido de los que cobran sustanciosas dádivas oficiales (PRI, PAN, MORENA, PRD, PV, PT, PNA, MC) ha postulado sus candidatos presidenciales de acuerdo a sus procedimientos internos. Tendría que venir a mostrar el camino de la formalidad una organización no partidista con un candidato independiente como lo es la Sra. María de Jesús Patricio, Marichuy le llaman sus compañeros. La flamante candidata ejerce la medicina tradicional en Tuxpan, Jalisco, su pueblo de origen.

Como es de suponerse la campaña de la candidata de la ACCI será testimonial y simbólica, lo que no le quita pertinencia ni sentido, al contrario, sin más recursos que los que puedan reunir de sus adeptos y simpatizantes emprenderá una campaña en total desigualdad con las gigantescas burocracias y maquinarias de los políticos profesionales. Pocos saben ahora que la izquierda (o eso que así se hace llamar en estos tiempos) tuvo sus antecedentes en campañas sin subsidios oficiales, incluso al margen de la legalidad de entonces, con la única arma que podían blandir: la crítica a la desigualdad y monopolio político que imponía el legendario dinosaurio priísta. De particular importancia y relevancia fue la campaña presidencial de Valentín Campa (VC), ex dirigente ferrocarrilero, que bajo la bandera del Partido Comunista Mexicano realizó la campaña presidencial independiente más impactante de la historia moderna en 1976 cuando los  observadores políticos calcularon que obtuvo al menos un millón de votos con una comitiva de no más de diez personas trasladándose por todo el país en camiones y autos prestados. En el sexenio de José López Portillo (JLP) se tuvo que reconocer lo que esa campaña “testimonial y simbólica” de VC hizo urgente: abrir la puerta de la legalidad a la diversidad política del país. Debido a esa reforma política de JLP Valentín Campa sería uno de los primeros diputados comunistas en 1979.

En otro contexto y bajo otras condiciones muy distintas la candidata Marichuy emprenderá un trabajo titánico, enraizada en las demandas indígenas tendrá que hacerlas compaginar con las demandas derivadas de un México descompuesto por la impunidad, la violencia, la corrupción y la complicidad de todas las fuerzas políticas legales con este estado de cosas. Habrá que seguir de cerca la campaña de la ACCI que con toda seguridad será blanco de los ataques de la clase política beneficiaria del sistema que no acepta que nadie se acerque a sus feudos ni mucho menos toque sus privilegios.