El SUICIDIO

El diez de septiembre se ha establecido como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Este acto de interrupción voluntaria de la vida (“acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal”, según la Organización Mundial de la Salud), se ha convertido en motivo de estudio y preocupación reciente dado su incremento a nivel mundial. Nuestro país no es la excepción sin embargo la información existente se deriva casi exclusivamente de las encuestas y de la revisión de las actas de defunción que hace el Inegi ya que las  instituciones de salud poco han contribuido a abordar el problema aunque por definición el suicidio sea un problema de salud pública. De los intentos institucionales más serios por auxiliar a los suicidas potenciales destaca el establecimiento del Hospital de las Emociones en Ciudad de México. De acuerdo al jefe de gobierno de esa entidad esta institución creada se deriva en parte debido a “las preguntas a las que se enfrentan los adolescentes en esta etapa de su vida que en ocasiones los lleva a la depresión y esto los puede conducir al suicidio”. El enfoque no es casual ya que de los grupos de edad que recurren al suicidio el de mayor frecuencia es el de edades entre los 14 y 29 años.

Independientemente de la entidad de que se trate, existen patrones muy consistentes al observar las estadísticas. Estos son algunos: el método empleado más frecuentemente para suicidarse es el ahorcamiento y el acto se realiza en la vivienda particular. Los hombres recurren al suicidio más que las mujeres, su estado civil en su mayoría es de solteros. El nivel de escolaridad es principalmente de educación básica (primario y/o secundaria) y su condición laboral es el de desempleado. En agrupamientos quinquenales de edad el grupo con mayor incidencia es en el rango entre 15 y 29 años.

Finalmente se puede notar que por entidad las poblaciones donde existe mayor número de habitantes la ocurrencia del fenómeno es proporcionalmente mayor. A manera de un resumen quizás muy esquemático se puede decir que el grupo más vulnerable al suicidio son los jóvenes de sexo masculino, solteros, desempleados, con bajo nivel de escolaridad y que viven en las ciudades de mayor población en cada entidad. Como el suicidio se ha tomado como un indicador de salud mental resulta obvio que deba ser atendido en virtud de su evolución alarmante en los últimos años. Del año 2000 al 2013 la tasa de suicidios en México creció de 3.5 a 4.9 por cada 100 mil habitantes. Aunque hay diferencias notorias por entidad ya que las de mayor tasa como Aguascalientes y Quintana Roo llegan a 9.2 y 8.8 respectivamente mientras que Guerrero y Oaxaca son las entidades con menores tasas de suicidio (2.7 y 3.0 por cada 100 mil habitantes respectivamente) aunque paradójicamente y dicho sea de paso Guerrero sea la entidad con mayores índices de violencia en el grupo de jóvenes. Baja California Sur podría encuadrarse dentro del grupo de tasas altas con 6.8 suicidas por cada 100 mil habitantes sin embargo dependiendo de la observación por grupos de edad pudiera estar entre los tres estados del país con mayor incidencia en el grupo de jóvenes. En el grupo de edad crítico arriba referido el suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte en todo el país. En BCS la ciudad con mayor frecuencia de suicidios es La Paz y Los Cabos como región (San José del Cabo y Cabo San Lucas). Por pura curiosidad y en relación a la fecha establecida sería bueno que el gobierno estatal informara cuáles son las políticas de salud pública para prevenir el suicidio en Baja California Sur.