EL ESPÍRITU CRISTIANO

Aplico el término "cristiano" a todo aquel que profesa -o dice profesar- la doctrina de Cristo sea cual fuere su iglesia (católico, evangélico, anglicano, metodista, ortodoxo, etc.) y el de “espíritu” para expresar sus sentimientos, que se manifiestan en un determinado comportamiento. Se entiende que en estas fechas es motivo de júbilo el nacimiento de Jesús o Jesucristo, incluso para nuestro país desde el 12 de diciembre que es la fiesta Guadalupana, nimás ni menos que la versión mexicana de la Virgen María, que algo tuvo que ver con el nacimiento de Jesús. Este personaje histórico (Jesús), incluso para los no cristianos, es reconocido como ejemplo de sacrificio en bien de los demás, de austeridad en su forma de vida, de sencillez, de bondad, de solidaridad, de amor, de comprensión, de compasión. ¿Pudiera ser la suma de todo esto el espíritu cristiano? Al menos es una aproximación. La paradoja de la época es que aún cuando la inmensa mayoría del pueblo mexicano se dice "cristiano" (repito, en cualquiera de sus iglesias) particularmente en estas fechas parece caminar en sentido contrario al de su profeta. El frenesí por lo suntuario salta a cada momento, el exceso en el consumo, empujar, aventar, en los tumultos es la manera de pedir permiso de paso. Conducir el auto con la mayor imprudencia es la regla y ya entrados en gasto una mentada de madre al que no avanza no está de más para hacer notar que se tiene prisa. Curiosa forma de festejar la aparición en el mundo del líder espiritual Jesucristo.