EL DERRUMBE DEL PRD

De atrás tiempo las fugas de perredistas y socios del PRD hacia las filas de Andrés López han ido apagando al sol azteca y rellenando a Morena. Uno de los primeros fue Manuel Bartlett, sí el priísta secretario de gobernación de Miguel de la Madrid que inventó la “caída del sistema” contra Cuauhtémoc Cárdenas. El alquimista Bartlett habiéndose purificado siendo senador por el Partido del Trabajo después se fue a Morena. De menor pedigrí están la familia Monreal y Batres, el primero de estirpe priísta zacatecana y el segundo cobró fama como perredista al vender a bajo precio un líquido que decía ser leche pero que resulto agua contaminada con bacterias fecales, la vitaminada leche Betty. Así ha ido creciendo Morena, como en su momento lo hizo el PRD, con los desperdicios de otros partidos.

Durante las últimas semanas la desbandada de las filas del PRD hacia el juguete de Andrés López (Morena) ha sido escandaloso. Miguel Torruco fue despedido del gobierno de Miguel Mancera en CDMX, donde fungía como secretario de turismo, por derivar apoyos hacia López. Sólo para ubicar los movimientos políticos es preciso decir que Miguel Torruco es consuegro del multimillonario Carlos Slim. Un hijo del multimillonario –que también como buen junior tiene su billete- está casado con una hija de Torruco. Otro tránsfuga del PRD fue el senador Zoé Robledo, hijo de un ex gobernador priísta del estado de Chiapas en tiempos del levantamiento zapatista. Aunque no de procedencia perredista pero que destaca en este flujo de “personalidades” de último momento a Morena está Esteban Moctezuma, ex secretario de gobernación con Zedillo y actual presidente de Fundación Azteca, sí el negocio de Salinas Pliego, ahora responsable de Desarrollo Social del equipo del Peje.

La más reciente adquisición del eterno candidato presidencial de Morena es el senador perredista  Miguel Barbosa, coordinador de la bancada perredista en esa cámara. Acostumbrado a maromear don Barbosa explica que el destape que hizo de Miguel Mancera como candidato presidencial hace apenas unos meses ya no será porque “Mancera quedó atrapado por las telarañas de las corrientes del partido” le faltó decir que él mismo –Barbosa- es líder de una de ellas y coautor de las telarañas. La otra maroma tipo salto mortal es su explicación del por qué no deja al PRD; dice que permanecerá “para llamar a sus miembros a unirse a López Obrador”. La otra hipótesis que puede explicar su rara conducta es que no deja la coordinación ni la membrecía al PRD para seguir disfrutando de las prerrogativas que ese puesto le confiere (dietas, bonos, vales, viajes, etc).

Dignifica su posición acusando al PRD de aliarse al PAN, pero olvida que fue uno de los propagandistas más entusiastas del “Pacto por México” la alianza reformista de los principales partidos (PRI, PAN, PRD) firmada en 2012, sin respingos de los ahora dignos tránsfugas, que seguramente serán purificados al cruzar la puerta de recepción de Morena por su mismísimo gran sacerdote.

El patrón de comportamiento de Morena es un espejo de lo que ocurrió al PRD y no es acto de adivinación que el desmantelamiento del PRD de hoy será el desmantelamiento de Morena dentro de algunos años. Sólo falta saber hacia dónde saltarán los oportunistas que hoy están llenando las filas pejistas. ¿Dónde están las oleadas de priístas que retacaron las filas perredistas encabezadas por Leonel Cota Montaño aquí en BCS? En su mayoría ya están filtrados en el aparato del actual gobierno panista transmitiendo la información genética que dejarán como herencia: corporativismo, control político, incondicionalidades (lealtades), disciplina al ejecutivo, mansedumbre como requisito de ascenso y todo eso que inventó al PRI hace décadas. El líder estatal de Morena Alberto Rentería Santana es un producto del más rancio charrismo priísta, el de la CTM, aprendizaje que lo colocó donde está. El PRD en la entidad como en el país, igual que los partidos morralla, estarán rascando los puntitos para no perder el registro. Su líder local Jesús Druk (el último que les queda de izquierda) tendría que inventar algo inusitado para escalar al pódium de los tres primeros que seguramente encabezarán las cifras electorales en 2018 PAN, Morena y PRI. Los días de fiestas, regocijo y sombrerazos en los domicilios perredistas ya son cosa del pasado. Y no volverán.