CUAUHTÉMOC BLANCO, EL ANTIDEPORTISTA

Alejandro Álvarez

El pasado cinco de marzo el club de fútbol América rindió un homenaje al ex futbolista Cuauhtémoc Blanco (CB) como un supuesto reconocimiento a su carrera deportiva. Calificado por algunos periodistas afines a “Cuau” como “fuera de serie, polémico y de carácter fuerte” CB en realidad siempre fue el prototipo del antideportista debido a su mal comportamiento dentro y fuera de las canchas. Lamentable que un club como el referido respaldado por la Federación (Femexfut) realice esos actos que fomentan una imagen pública contraria a la deseable en el ámbito deportivo. CB tuvo cualidades indiscutidas para el manejo del balón lo cual por sí mismo no puede ser suficiente al momento de valorar a un deportista del balompié. Como cualquier deportista, el que se dedica al fútbol o a otro deporte, además de las habilidades innatas para ello debe ser disciplinado y respetuoso de las reglas así como de los participantes en las contiendas deportivas.

Eran muy conocidas las tretas de CB para engañar a los árbitros simulando faltas inexistentes, en especial dentro del área rival lo que lo llevó a lograr muchos goles de tiro penal. CB fue un tramposo sistemático teatralizando rudezas en su contra que no existían. El insulto a sus rivales tanto de palabra como con señales corporales obscenas fue una constante muy festejada por sus seguidores. Uno de esos insultos, que repitió durante varios años, fue simular que era un perro que se orinaba en la portería rival después de anotar gol.

También llegó a burlarse de los técnicos rivales como Tomás Boy y Ricardo Lavolpe (RL), ante este último se colocó tendido en el césped apoyando su cabeza en un brazo para reírse frente a él después de anotarle un gol al equipo que dirigía RL. Refiriéndose a Rafael Márquez (RM) como capitán de la selección nacional declaró que RM carecía de testículos (“unos como cocos que tenemos allá abajo”) y que a RM “le faltaba ser más cabrón en el vestidor”. Uno de los conceptos básicos y primarios del deporte es el respeto al rival y a los compañeros, elementos que el homenajeado nunca poseyó. Otro rasgo elemental del deportista es respetar a los árbitros, regla que sistemáticamente violó CB, una de ellas, quizás la más soez, fue su declaración contra la árbitro Virginia Tovar –primer mujer en arbitrar un encuentro en el futbol profesional mexicano- a quien insultó diciéndole “mejor ponte a lavar platos”. La agresividad de CB desembocó no pocas ocasiones en riñas, algunas de ellas campales en la propia cancha lo que provocó entre otras cosas su suspensión por un año y el veto al estadio Azteca en los cotejos de la Conmebol en 2004. Su indisciplina incluso como seleccionado quedó de manifiesto cuando en una concentración en 2010 se le ve en un video fumando y tomando en una habitación de hotel con otros de sus compañeros.

Habiéndose retirado del futbol continuó su vida de triquiñuelas al incursionar en la política. Al ser postulado como candidato a la alcaldía de Cuernavaca presentó documentos apócrifos que lo acreditaban como residente de esa ciudad durante diez años previos a los comicios de 2015 en Morelos y el ex presidente municipal de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós, antiguo aliado de CB, denunció que el ex futbolista recibió ocho millones de pesos de la dirigencia del Partido Social Demócrata para “convencerlo” de su candidatura con el fin de que el PSD conservara su registro en esa entidad. Al confirmar su triunfo electoral sobre los candidatos del PRD y PRI, CB declaró: “me los chingué”. Ya en el ejercicio de su autoridad gubernamental CB desacató la medida de seguridad de mando policiaco único impulsada por el gobernador Graco Ramírez quien explicó el desacato del gobierno municipal sugiriendo su vínculo con el crimen organizado.

Finalmente, después de que el club América anunció el homenaje a CB haciéndolo jugar como titular en su cotejo contra el club Morelia el pasado 5 de marzo, el periodista Luis Castillo demostró que dicha acción violaba la reglamentación del máximo órgano futbolístico profesional ya que por una parte el Código de ética de la Femexfut hace obligatoria la neutralidad política de sus miembros pero por otra, quizás la más contundente, es que el número 100 con el que apareció CB en el juego ya estaba registrado para otro jugador (Cristopher Reyes) lo que indica que no existía el registro legal de CB como jugador en esta temporada por lo que no podía ser alineado en un juego oficial de la liga.

Es lamentable que en nuestro país un individuo como CB con ese perfil y trayectoria sea motivo de un homenaje deportivo. Habla mal de las autoridades que promovieron el “reconocimiento” pero también habla mal de una afición cautivada por un pillo, indisciplinado en el deporte y sistemático violador de reglas y normas tanto deportivas como de comportamiento cívico. Mal andamos.