Conagua

* Transparencia, transparencia

 

Todo indica que en la Delegación Estatal de Conagua –de las Delegaciones Federales que se mandan solas– o una de dos; “lo del agua al agua” o los milagros (privilegios) suelen producirse con frecuencia. Así, de la nada, al amparo del siglo apareció Ricardo García de León, ex Dirigente Estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CNIC) con millonarias adjudicaciones de obras sin que nadie sepa dar razón cómo le hizo.

O sí lo saben no lo quieren decir; que la Cámara es una vil tapadera de los “enjuagues” del Gerente Estatal de Conagua con la mafia transexenal de constructores que lo mismo le construyen a Al Qaeda, PAN, PRD o al PRI. El punto de inflexión donde se produce el “amasiato” es precisamente en la opacidad, la falta de transparencia en la obra federal que ejecuta Conagua. Gracias a ese “punto de inflexión” García de León es hoy uno de los constructores consentidos de Conagua. Y es que participar en licitaciones teniendo de competidor a García León, no hay nadie que le haga sombra ni nadie que le dispute las “licitaciones” y asignaciones directas. De ahí que a García León se le conozca más por los “moches” que por sus obras. Durante la era perredista fue beneficiado a más no poder con obra pública, privilegios que se conservaron intactos durante el gobierno panista de Marcos Covarrubias y siguen exactamente igual con Carlos Mendoza. Para él y su asombrosa suerte, el tiempo sencillamente no pasa, simplemente transcurre.

Conocer y revelar la identidad de los consentidos que son favorecidos con obra pública por Conagua poco importa o importa menos; lo que verdaderamente importa es que la dependencia federal actúe con transparencia y la obra pública que ejecuta sea licitada y transparentada como dispone la normatividad federal; nada de asignaciones directas e invitaciones restringidas, así se trate de pequeñas obras. Peor aún, cuando los beneficiados son y han sido dirigentes de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, como es el caso de Ricardo García de León, el llamado “zar de las asignaciones”.

La forma cómo se maneja la obra pública federal en la Delegación de Conagua deja sin discurso al gobierno federal en materia de transparencia. La opacidad que reina en esa dependencia, sólo comparable con la que priva en el ISIFE, es el sello distintivo de la casa. Las asignaciones directas de la obra pública, como sucede en el ISIFE, es práctica común y recurrente, así se trate de licitaciones millonarias o de pequeñas obras. Tal pareciera que el órgano de control interno (Contraloría) no existiera y si existe nomás no se ve.

Justo en tiempos de la transparencia y de la rendición de cuentas no creo que sea mucho pedir demandarle a la Delegación de Conagua en el Estado transparencia, que la obra pública que ejecuta sea transparentada y que de a conocer los nombres de las empresas beneficiadas, así como los montos de las licitaciones y asignaciones directas. Lo que acaba de ocurrir con la asignación directa de obras en beneficio directo del ex Dirigente de la CNIC puede que haya inconformado a varios constructores que solo ven pasar licitaciones y asignaciones directas sin que éstas cambien de manos ni de dirección.

Y hoy más que nunca la obra pública federal que ejecuta Conagua en el estado no toca baranda. La forma cómo manejan los procesos de “licitaciones” –si es que hay llamarle así– sorprenden al más taimado; las asignaciones directas y las invitaciones restringidas se manejan en el mismo tenor; mucho tecnicismo, poca transparencia y cero honestidad. Si el Gerente Estatal nos ayudará a develar el misterio, el espeso misterio que envuelven los procesos de licitación y los criterios que privilegian en las asignaciones directas no los envolviera tanta sospecha. No hay que pasar de largo que para poder ofrecer certeza y credibilidad en los procesos de licitación, así como los criterios que utilizan en las asignaciones directas, simplemente que los transparente y que la obra publica federal programada sea una verdadera oportunidad en la que puedan competir y participar en igual de circunstancias todos constructores y no, como sucede, que unos cuantos sean los privilegiados. ¡Qué tal!.

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