Uno (en aquellos tiempos Foxianos y también ahora ¿por qué no?)

Uno ya no quiere entrometerse en nada, uno quisiera ser “mojarra enjabonada” 1 y que todo se le resbalara. Uno no quisiera escuchar noticias, leer periódicos o encender la televisión, pero como uno busca lleno de esperanza algo positivo con que iniciar el día, y justificar la gran falta que te hace el Sky, sobre todo cuando uno está enfermo y se queda un par de días en la cama, pues ¿Qué hace el pobre de uno? (como dicen en Loreto). Pues enciende la televisión y se encuentra a Fox y a la Martuchis con el papa, cambia de canal y se los vuelve a encontrar, repites la operación y ¡chin! Otra vez, ¿de veras creerán que les favorece ese  anuncio? Entonces, gracias al control remoto, genial aliado que te permite fulminar lo mismo a Paty Chapoy, que a Bisogno o AMLO, y desde luego a Fox; pones tu TV en neutral (canal no incluido en el paquete). Le das un tiempo razonable para que desaparezca de la pantalla y reinicias la exploración. Sí, exploración, porque no creo que exista nadie, a menos que no tenga otro remedio, que se aguante, ya no digo viendo sino oyendo a Brozo (y conste que es de los que me gustan) cuatro horas, o cualquier otro noticiero de Televisa o TV Azteca. Uno salta al canal 40 y se medio entera de los atentados en Colombia (en ese tiempo los males que ahora tenemos en México, sucedían en Colombia). Estos atentados deben haber sido graves pues los comparan con lo de las torres gemelas. Luego uno se encuentra con Ricardo Rocha y se entretiene la media hora que se dedica a desmenuzar un caso. Luego empiezan las llamadas de los políticos, uno se aburre, picas al azahar  y te encuentras el noticiero del canal 32 con Julieta Lujambio. Uno se entera de que hay un nuevo programa del gobierno federal para impulsar la educación en México y se dice: ¡Oooh, cielos!, veamos esto: la nota es larga y pesada, pero uno se la aguanta, es positiva, ¿no? Perdón, ¿Qué dijo esta mujer? ¿Habré escuchado mal?

¿Que qué? ¿Qué los libros de Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos y Jaime Sabines quedaron fuera de las bibliotecas de la SEP por no tener la calidad suficiente para ser incluidos?

El bueno de Octavio, premio Nobel de Literatura, Octavio, escritor él, autor del Laberinto de la Soledad, que algunos vesánicos conocedores, piensan que es el libro más importante del siglo XX en México.

Carlitos Fuentes, nuestro querido Carlos, candidato permanente al Nobel, coleccionista de premios nacionales e internacionales. ¡Te traen entre ojos, amigo! Mi adorado Jaime Sabines, y que lo perdonen a uno los demás. ¡Ahí sí que nos están clavando un puñal en el corazón a los mexicanos de cualquier edad! 2 Quien te manda Jaime andar pensando en la canonización de las putas. Qué bueno 1 Mizada Mohamed 2 Mis nietos adoran a Jaime Sabines. Que disfrutaste tantos homenajes en vida. Invita a tu re Chayito y vengan los dos a jalarles las patas, nada mas cuídense de no recibir una coz. Querida Rosario, tú, tan estudiada en las Universidades extranjeras ahora repudiada en tu tierra. Ya te decía yo que no te convenía andar escribiendo la verdad sobre la forma en que viven los indios, pues además de que pueden enterarse los niños mexicanos, sus padres pueden pensar que eres subversiva, pero no quisiste entender Rosario.

Uno se pregunta, sabiendo de antemano que en la respuesta no puede encontrar más que el vacío: ¿Qué les pasará por la cabeza a estos señores encargados de la educación? ¿Tendrán una mínima idea siquiera de quienes son los autores que están vetando?

¿Ya saben cómo estuvo en realidad lo de San Salvador Atenco? No se les ocurra creer lo que dice el ilustre jurista mexicano Burgoa Orihuela cuando alega que el asunto desde un principio fue anticonstitucional, y que no se trata de si ganaron unos y perdieron los otros, que finalmente la gran ganadora fue la Constitución. No… señores, y también señoras. Eso dice Burgoa Orihuela, pero la realidad es otra, amigos: ¡Fue un milagro de San Juan Diego! Olvídense que hayan sido los oficios del jurista, o de una decisión del presidente o de Cerisola y Weber, caballero de Colón. Fue el nuevo Santo, al que según una amiga, ahorita es el momento de pedirle toda clase de favores, ya que como va empezando, anda bastante desocupado y le urge hacerse de devotos.

Uno está harto de comerciales del papa, del presidente, de la Martuchis (si son regalo de Televisa, no he dicho nada). Lo que a uno le da coraje es que recorten presupuestos por aquí y por allá, porque no hay dinero. Qué el ISSSTE está quebrado, que el IMSS por el estilo. ¡Aguas con sus Afores, donde quiera que las tengan! No está lejano el día en que los jubilados y pensionados tengamos que aprender, mínimo, la danza del machete.

Por lo pronto, uno busca lleno de esperanza…