Un poco más del señor King…

 

Fue la gente del pueblo quien le otorgó el título de Señor King, que era como le llamaban todos, exceptuando los que fuimos sus allegados. En Baja California Sur no somos dados al trato formal y no a cualquiera le llamamos señor; entonces, ¿por qué “señor King”? Le pregunté a Ángel César, que me respondió: “Es una forma de respeto, de reconocimiento, es como decir señor gobernador o señor presidente, nadie dice gobernador o presidente a secas, siempre se le antepone el titulo de señor”, y es verdad, coincido con Ángel César. Francisco King era un SEÑOR.

Por su forma de ser y por su físico, a Pancho se le comparaba cariñosamente con el Quijote, personaje de cuya “triste figura” se dice que tenía una vasta colección, que algunos amigos como Ángel César Mendoza se encargaron de hacer crecer. Era precisamente Ángel César uno de los amigos que lo comparaban con el inmortal personaje. Se hacían muchos chistes sobre la flacura de Pancho y él era el primero en hacerlos. Carlos Cortés recuerda la siguiente anécdota: “Estábamos el Dunchy[1] y yo con él en la alberca del Club de Vuelos:[2] ‘Soy un Charles Atlas’, dijo Pancho intentando hacer resaltar sus bíceps:” ‘Sí, pero disecado’, le contestó el Dunchy.” Se burlaba también de su nariz prominente. Siempre caminaba de prisa y se movía con agilidad: “Te gané por una nariz…” era su broma favorita. Y hablando de Ángel César, él y Pancho se decían “hermanos Sagitario”, Pancho nació un 11 de Diciembre y Ángel César un 15.

Y ya entrada en gastos, quiero en esta ocasión compartir con ustedes una desagradable experiencia, sólo con el sincero objetivo de que no les vaya a suceder lo mismo que a mí.

Hará unos cinco o seis años, no recuerdo, dejándome llevar por la publicidad y esas tonterías, me convertí en usuaria del mentado DISH, me cambiaron mi número de teléfono por uno que empezaba con 185… y ya no sé cuáles más. Lo he olvidado. Al poco tiempo me di cuenta de que este servicio no llenaba mis expectativas, dado que entonces no podía ver ningún programa nacional, hablé para cancelarlo y la persona que me atendió me dijo que eso era imposible, pues de acuerdo a mi contrato, del cual no he encontrado copia alguna en mi archivo, yo debía esperar por lo menos un año para llevar a cabo la cancelación. Esperé el año, que remedio me quedaba. Volví a llamar y de nuevo resultó que era imposible suprimir el servicio y me propusieron que en todo caso lo traspasara a alguien que si le interesara, me di la a la tarea de buscar a alguien y obviamente a nadie de las personas que contacté les interesó, hasta que un hijo mío que vivía en Loreto me dijo pásamelo a mí, su esposa es extranjera y obviamente disfruta la programación en inglés que es su segundo idioma; obvio no es mi caso. Llamé a DISH y les informé que ya había encontrado a alguien  que se interesaba, sólo que vivía en Loreto. ¡Perfecto! Me respondieron, pasaron a recoger el equipo, me cancelaron el teléfono, recuperé mi número de toda la vida con  Telmex, me inscribí en SKY y no volví a saber de ellos.

Este año mi hijo y familia se fueron a vivir a Holanda. Cancelaron todo los servicios, excepto la luz y el agua.

Su servidora, o sea yo, por razones de salud tuve la necesidad de aceptar  un préstamo que el Banco me estaba ofreciendo en mi tarjeta, y acudí a una de las sucursales y ¿qué creen? Resultó que no era posible, porque estaba yo en buró de crédito por mil doscientos pesos que debía, nada menos que a DISH, o sea el importe de los dos o tres meses que hacía que mi hijo no vivía en Loreto. Esto quiere decir que lo del traspaso del servicio y todo eso nunca existió o no fue tomado en cuenta. Lo único que les importa es que se pague por quien sea y ya. Por recomendación de un abogado acudí a CONDUSEF, donde fui muy bien atendida, aunque de todos modos tuve que pagar el “adeudo” y habiendo pasado más de un mes, ayer volví al Banco para reanudar mi trámite de crédito y bueno, ¿qué creen? el resultado fue que sigo en buró de crédito, sólo que ahora por cinco mil y tantos pesos. Y pensar que luego uno se pregunta, ingenuamente, como es que algunas personas llegan a ser las más ricas del mundo.

Hablé a CONDUSEF y me aseguraron que es muy posible que el asunto se resuelva en un par de semanas. Confío en que así será, por lo pronto, entre que son peras o son manzanas, les recomiendo que ni por casualidad se les ocurra inscribirse en DISH, y si ya están ahí, pues que ni por casualidad se les ocurra querer cancelar el “servicio”.

Y ya que hablamos de cosas desagradables, ¿qué tal lo del huracán o el “monstruo” llamado Patricia? El más destructor y el más de terrible de la historia en el mundo. Uno, después de lo que hizo aquel huracancito que ni siquiera ha sido tomado en cuenta en las estadísticas dadas a conocer ayer a todas horas, me refiero a aquel que se llamó Odile que hizo algunos dañitos en Los Cabos y que a La Paz también le dio sus “llegues”, ahí permanecen de recuerdo los semáforos descompuestos y la gran falta de focos en las calles. A lo que voy, es que obvio, después de vivir el Odile, uno espera que se le venga el mundo encima y haces un recuento de tus parientes, amigos o conocidos residentes en Jalisco, Colima y Michoacán y los encomiendas a cuanto santo se te ocurre. En mi caso personal a mi santo preferido, San Judas Tadeo.

Televisa se hace cargo de que uno se aprenda de memoria toda la información y la trayectoria del “monstruo”, que apenas un día antes, el jueves 22 por la mañana era un huracancito categoría uno que no sabía para donde agarrar, sin embargo, esa misma noche alcanzó categoría cinco y dijo: ¡Ay Jalisco no te rajes que ahí te voy…! Y uno, amarrado al canal 106 de Televisa, viendo aquella espantosa amenaza y te enteras que el centro de no sé qué diablos en Miami, afirma que es el peor huracán de la historia en el mundo. Obama ni tardo ni perezoso manda un twiter diciendo que E.U. está listo para ayudar al pobre de México en este terrible trance, al mismo tiempo que la Nasa, también en E.U. manda las pavorosas fotos vistas desde el espacio de aquel “monstruo” que se apresta a destruir la mitad de este país. Bueno, hasta Nicolás Maduro ofrece ayuda…

Bueno, ves a los chicos y chicas de Televisa trasmitiendo desde el mero lugar de los hechos, una de ellas me llamó especialmente la atención: transmite teniendo como fondo una palmera absolutamente inmóvil y afirma que el viento, por cierto de 400 kilómetros por hora, empieza a sentirse y la condenada palma, ¡inmóvil!

Uno se despierta pasada la media noche, después de mal dormir, y quieres saber si ya se acabó el mundo o qué. Prendes la tele y nada, después de un rato de buscar un canal de noticias, te enteras que el mentado monstruo ya desapareció y se ha convertido en una inofensiva depresión tropical. Amanece y escuchas las noticias de Guadalajara, los gobernadores afirman que hubo saldo blanco en cuanto a Patricia.

No tienes que pensarlo mucho, la televisión te puede llevar a creer cualquier cosa y concluyes que no hay de otra, las mentiras, igual que los milagros, existen. ¡Qué bueno que en este caso así haya sido!

HOY CUMPLO UNA SEMANA SIN INTERNET…

[1] Dunchy, era el apodo de Ildefonso Green Garayzar q.e.p.d. Él y Carlos Cortés verdugo, loretanos, eran grandes amigos de Pancho.

[2] Este hotel, pionero de la industria turística del entonces territorio, era de Eduardo Tabor y ya no existe.