Roberto Cantoral

Nunca imaginé que escribir una semblanza sobre la vida de Roberto Cantoral García me fuera a resultar tan difícil, debido a la enorme información que existe sobre su trabajo y su vida. De todas maneras trataré de ser breve y para empezar diré que nació el 7 de junio de 1935 en Cd. Madero, Tamaulipas, hijo de Antonio Cantoral Zambueza y de Herlinda Planes, poetiza; fue ella, su madre, la que le inculcó el gusto por la composición, lo que practicó desde una edad muy temprana.

Cantoral llegó a ser un compositor mexicano de fama universal, con un enorme talento para la música y la composición. Fue miembro fundador, compositor y arreglista del trío Los tres caballeros, junto a la primera voz de Leonel Gálvez y el requinto de Chamín Correa. ¡Quién no los recuerda! Esta agrupación marcó toda una época en la música romántica mundial.

A lo largo de su vida, recibió por su gran obra musical y su labor altruista importantes reconocimientos, algunos de los cuales recibió de manos de presidentes de diversos países. Fue además el mejor dirigente que ha tenido la SACM, por cuyos derechos luchó desde 1982, año en que fue electo por primera vez, hasta su muerte.

Cantoral cedió los derechos de su composición “Pobre Navidad” a instituciones de atención a la infancia del mundo, por lo que recibió también reconocimientos de dignatarios y primeras damas, entre ellas Yvonne de Gaulle (Francia) y Lady Bird Johnson (Estados Unidos). También fue nombrado “Mr. Amigo” y  “Ciudadano Honorario” de Texas por el gobierno de ese estado.

Y hablando ya de reconocimientos, no puedo omitir mencionar algunos de los innumerables premios y distinciones que recibió por su obra musical, entre ellos destacan dos discos de oro en Hollywood por “El Reloj” y “La barca”; guitarra de Oro en Pessaro, Italia, por “Noche no te vayas”, en 1958; Medalla al Mérito otorgada por el entonces Presidente de la República Adolfo López Mateos, por sus diversas giras internacionales, en 1963; presea Diana Cazadora y galardón Cuauhtémoc de Oro, en 1969; disco de oro en Hollywood por “El triste”, en 1971; Uvas de Oro Vergel, en 1976; Espuelas de Plata en Argentina por “El reloj” al ser una de las canciones más escuchadas de todos los tiempos, en 1980; Mr. Amigo en Brownsville, Texas, y ciudadano honorario de dicho estado, misiva en reconocimiento a su trayectoria por parte del ex presidente de los Estados Unidos de Norte América Ronald Reagan, en 1982; primer compositor en ingresar al Salón de la Fama, en 1989; Estatua de Bronce por parte de AGADU en Montevideo, Uruguay, en 1997; la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo invitó a entregar el Corazón de Oro a Sri Chinmoy, en 1998; en los 50 años de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) recibe el premio Antena de manos del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, en 2008, y el Grammy (Trustees Award) por parte de la Academia Latina de la Grabación, en 2009, entre muchos otros.

Roberto Cantoral, fue el padre de la actriz Itatí Cantoral y del compositor y productor José Cantoral; y ha sido interpretado por infinidad de cantantes en todo el mundo. Falleció a los 75 años el 7 de agosto de 2010, en Toluca, legando a México uno de los patrimonios más importantes de la expresión romántica en el mundo.

He aquí las letras de algunas de sus canciones:

EL TRISTE

Qué triste fue decirnos adiós

cuando nos adorábamos más

hasta la golondrina emigró

presagiando el final…

Qué triste luce todo sin ti,

los mares de las playas se van

se tiñen los colores de gris,

hoy todo es soledad.

No sé si vuelva a verte después,

no sé que de mi vida será

sin el lucero azul de tu ser,

que no me alumbra ya.

Hoy quiero saborear mi dolor…

No pido compasión y piedad

la historia de este amor se escribió para la eternidad

Qué triste, todos dicen que soy

qué siempre estoy hablando de ti,

no saben que pensando en tu amor

he podido ayudarme a vivir, he podido ayudarme a vivir.

Hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión y piedad.

La historia de este amor se escribió para la eternidad.

Qué triste todos dicen que soy, que siempre estoy hablando de ti,

no saben que pensando en tu amor, en tu amor,

he podido ayudarme a vivir, he podido ayudarme a vivir,

he podido ayudarme a vivir.

 

EL RELOJ

Reloj no marques las horas

porque voy a enloquecer

ella se irá para siempre

cuando amanezca otra vez.

Nomás nos queda esta noche

para vivir nuestro amor

y su tic tac me recuerda

mi irremediable dolor.

Reloj detén tu camino

porque mi vida se apaga

ella es la estrella que alumbra mi ser

yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos

haz esta noche perpetua

para que nunca se vaya de mí

para que nunca amanezca.

Detén el tiempo en tus manos

haz esta noche perpetua

para que nunca se vaya de mí

para que nunca amanezca.

Reloj detén tu camino

porque mi vida se apaga

ella es la estrella que alumbra mi ser

yo sin su amor no soy nada.

 

LA BARCA

Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón.

Porque yo seguiré siendo el cautivo,

de los caprichos de tu corazón,

supiste esclarecer mis pensamientos,

me diste la verdad que yo soñé.

Ahuyentaste de mí los sufrimientos,

en la primera noche que te amé.

Hoy mi playa se viste de amargura, porque tu barca tiene que partir

a cruzar otros mares de locura, cuida que no naufrague tu vivir.

Cuando la luz del sol se esté apagando,

y te sientas, cansada de vagar

piensa que yo por ti estaré esperando,

hasta que tu decidas regresar.

Supiste esclarecer mis pensamientos.

me diste la verdad que yo soñé.

Ahuyentaste de mí los sufrimientos

en la primera noche que te amé.

Hoy mi playa se viste de amargura, porque tu barca tiene que partir.

a cruzar otros mares de locura, cuida que no naufrague tu vivir.

Cuando la luz del sol se esté apagando,

y te sientas, cansada de vagar.

Piensa que yo por ti estaré esperando,

hasta que tu decidas regresar.

 

AL FINAL

Al final me dejas solo

Desangrando de llorar

sin primaveras en mis manos para dar

la vida se me va, con tu querer.

Al final me cubres todo de angustiosa soledad,

porque presagio que jamás regresarás

y yo sin tu mirar, que voy a hacer.

Sabes bien que tú me motivaste para amar,

que yo inventé en ti la intimidad

cuando te provocaba a ser mujer.

Y ya ves

que aún siendo de tu noche el trovador

le niegas a mi noche la ilusión

de ver un nuevo día, amanecer.

Donde estés solo te

pido que no vayas a olvidar que

por amarte, como un Cristo me quedé

con los brazos abiertos…

Al final…