¿Qué se va Chabelo?

¡No lo puedo creer! Conocí a Javier López (Chabelo) por allá por 1956. En ese tiempo yo tenía unos cuatro años de casada y vivía en la ciudad de México, en la calle de Lerma. Teníamos en casa una pequeña televisión blanco y negro que obviamente estaba prendida todo el día, donde veíamos los programas de Televicentro (tomen nota que para mí, loretana recién importada a la gran ciudad, ver televisión significaba algo así como un milagro), y recuerdo que transmitían al mediodía un programa de comedia que se llamaba “Variedades del Mediodía” con Kippi Casado (después se convirtió en “Variedades de Medianoche”). Ahí trabajaba Chabelo como camarógrafo y con frecuencia se metía al programa y decía o hacía algo chistoso para llamar la atención, lo que lograba a la perfección y quizás por eso se lo permitían. En lo personal me caía muy bien y al paso del tiempo lo veíamos con frecuencia de invitado en algún programa o en alguna de sus películas. Su gracia era, todos lo saben, actuar y hablar como niño siendo un hombretón lo que lo hizo muy popular, hasta que tuvo su propio programa que me tocó compartir con mis hijas y nietos. Igual que hizo mi mamá que todos los domingos lo veía con la cama llena de nietos. Además cuando yo trabajé Aeroméxico fue mi cliente asiduo y lo que recuerdo de él de manera especial es que era muy serio y tenía un vozarrón. Nacimos el mismo año, él en Febrero y yo en marzo de 1935. ¡Adios amigo!
Un amigo me mandó un correo qué dice ¿Por qué losmillennials no ven televisión? Y me quedé en la luna, perdonen mi ignorancia pero no sabía quiénes eran estos sujetos, hasta pensé: ¿extraterrestres, quizás? Leo el artículo que empieza refiriéndose a las finanzas de las principales televisoras mexicanas Televisa y TV Azteca que dice: “Moody’s disminuyó la calificación de las acciones de Televisa de estable a negativa, debido a los problemas que enfrenta en la modificación de precios en su inventario de publicidad, un flujo de efectivo negativo por lo menos hasta 2018 y riesgos de uso de efectivo en adquisiciones y fusiones, explica la calificadora. A su vez, TV Azteca reportó pérdidas por poco más de 800 millones de pesos en el tercer trimestre de 2015.” Pero… ¿Qué tiene que ver con esto los millenials mi curiosidad creció y rápidamente le busqué los sinónimos sin encontrarlos, por supuesto. Sigo leyendo y dice: “las televisoras iniciaron una serie de cambios en su programación, que incluían tanto la salida del aire de ciertos shows (algunos icónicos) y la reestructura de otros más por bajos niveles de audiencia y, por ende, bajos niveles de comercialización”. ¿Será por eso que se va Chabelo, me pregunté…? Y siguen con el extraño caso de losmillenials… poco a poco, los millennials dejan de ver televisión y buscan nuevas alternativas para consumir medios… los jóvenes dejan de ver televisión y en su lugar encienden la segunda pantalla. ¿La segunda pantalla? ¿Los millenials son jóvenes que ven televisiones con doble pantalla?

De plano dejé el artículo y me puse a indagar quienes eran estos tipos y miren lo que me encontré: “Los Millennials, designados así por los demógrafos, son los sectores de la población nacidos entre 1980 y el 2000, también llamada la generación “Y” y la generación Net. Tuvieron suerte, porque crecieron con los conocimientos necesarios para maniobrar cualquier dispositivo tecnológico, aunque en la mitad de los casos, también recuerdan cómo era el mundo antes del boom del internet.Pertenecen a una generación poco interesada en la Televisión donde otras personas deciden lo que vamos a ver en ellas, mientras que en una tablet o un teléfono inteligente ellos deciden lo que van a ver y a qué horas. Además, programas para niños, como el de Chabelo por ejemplo, están destinados a desaparecer por falta de patrocinadores, pues la Cofepris desde julio del año pasado recortó 55 de las 139 horas de comerciales de comida chatarra que se transmitían en la barra infantil. Se supone que son medidas antiobesidad las que prohíben los spots de refrescos, confitería, botanas, chocolates etc., y el anunciante que así lo haga se hará acreedor a una multa de un millón 400 mil pesos y en el caso de las salas de cine, hasta su clausura o cierre temporal. Se presume que alrededor de 32 millones de niños dejaron de ver este tipo de anuncios, que obviamente patrocinaban los programas para ellos.

Ahora, para variar ¿qué tal si nos vamos con un poeta chileno? Total, ya saben que me encantan los poetas chilenos, ni modo.

Gonzalo Osses Vilchis, estudió derecho y ciencias políticas y administrativas, no obstante sus intereses lo llevan por el camino de la literatura. Radica en Santiago de Chile y ahí publica La vida entreparéntesis, su primera novela. Entre sus obras destacan los libros de poemas El verde que perdí, De carne y verso y Conversaciones conmigo mismo.

Sus poemas son conocidos por mostrar una faceta oscura y deprimente de la vida. Muerte, soledad, tristeza, lágrimas y bares son recurrentes entre sus versos. Pese a ello, la belleza poética siempre está presente en sus escritos.

En una primera etapa, debido a su corta edad, junto con su carácter difícil, su personalidad irreverente y su negativa a conceder entrevistas, le valieron el apodo de “niño terrible de la literatura chilena”. Pues ahí va este apestoso poema de él.

HUELO MAL
Huelo a muerte en estos días, huelo a olvido,
a poema inacabado, a tristeza, a pecado.
Huelo a estorbo de recuerdos, a Navidad de niños huérfanos.
A polvo puesto, a caras parcas, a espermas muertos.
Huelo a negro de conciencias, huelo a entierro,
a ciudad contaminada, a estribillo sin solfeos.
Huelo a guerra en Medio Oriente, a delirio en Occidente,
a luna talada, a deseo insatisfecho, a ensoñación castrada.
Huelo a lejanía del mar, huelo a censura,
a amores descompuestos, a la lujuria del cura.
Huelo mal, como a fracaso, como a podrido,
como a derrumbe y nostalgia, como a hambre de esperanza.
Huelo y pervivo, huelo y presiento, huelo y escribo;
Huelo y sé que algo ha de morir por tal olor…
Algo con mis formas, mi teléfono, nombre y dirección
Algo que se parece a mí pero que no soy yo.
Hoy. Huelo a hoy…
Huelo a cuando ya es tarde para todo