Los teléfonos y los correos

Estela Davis
Un día normal de mi vida actual: me levanto tarde, después de hacer varias llamadas por teléfono, como corresponde a una persona de la tercera edad, o “adulto mayor”, grupo del que formo parte. Me baño, me visto y salgo a hacer un par de mandaditos. Claro, si es necesario, o me siento a revisar la computadora, lo más común. Si salgo, al regreso invariablemente pregunto: ¿me llamó alguien?, y por supuesto la respuesta es no. Nadie me llamó mientras estaba fuera y naturalmente nadie lo hace mientras estoy en casa. Reviso mis correos y normalmente la cosa es así. Por ejemplo.
HOY SÁBADO.  1 Mensaje de 3 Museos, de Monterrey. (No los abro). – 2 mensajes de ESPERANZA, una persona que adivina el futuro, (no los abro). –1 Video del día ( en inglés, no lo abro).
AYER VIERNES. 3 Mensajes de Telmex (promocionales, no los abro). –La Talacha, la reviso y si algo me interesa, lo leo. –1 mensaje de Poemas del alma, eventualmente los leo. – 1 mensaje de TWOO donde me preguntan donde ando, (no los abro nunca). – 2 mensajes de Raúl, ambos con canciones viejas, de nuestra época.  Si estoy de humor los oigo, pero siempre los agradezco. Es el único amigo, creo que de mi edad que me manda mensajes casi todos los días.—1 Mensaje de un joven amigo a quien  mucho aprecio con un programa del cual no menciono nada, dado que inicialmente me aparece el siguiente mensaje, el cual no entiendo, pero obedezco.
 
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Después de revisar mi computadora en esta extraña soledad que provoca la falta de ruidos uno se pregunta ¿y ahora qué? Además, luego resulta que uno no tiene ganas o inspiración o yo que sé para escribir algo, y me pongo a jugar dominó en la Compu, esto atenida a que en tiempos pasados tuve amigos que les gustaba jugar conmigo este juego, desde entonces descubrí que no lo hacía tan mal, y ahora me doy vuelo ganándoles a las dos computadoras contra las que juego, junto con mi compañera, otra computadora. Al principio tuve problemas con la velocidad con la que juegan estas amigas, pero ya me acostumbré y ahora les doy 20 y las malas. Y de 10 juegos, mínimo les gano 8.
 
Todo esto viene a colación porque tratando de resolver este problema mío de soledad, y que es, supongo, problema de muchas otras personas de mi edad, saqué a crédito en Telmex un teléfono de esos llamados inteligentes, de alguna manera justificando lo que tanto había criticado en el sentido de que las personas ya no hablamos unas con otras, y nos la vivimos  picoteando un teléfono en cualquier sitio en que nos encontremos. Pues resulta que el mentado teléfono, de lo más lindo que se puedan imaginar, no me funcionó, porque no soporté el mentado “Whatsapp”, no pude sustituir con él a mi compu, y menos por supuesto a mis teléfonos viejitos, ni el de casa ni mi celular y a través de una de mis hijas estoy tratando de deshacerme del inteligente objeto. Si les interesara favor de mandarme un mensajito a mi facebook, digo, si les interesara.
 
Finalmente, no me queda más remedio que lamentar que los teléfonos estén cayendo en desuso, ¡¡¡Y ahora hasta el correo!!! Lo primero que se me vino a la cabeza esta mañana al despertar fue “que va a pasar con el pobre de Carlos Slim”. Sólo espero que de veras sea tan rico que no le afecte demasiado esta situación y que lo que ha ganado le alcance para vivir hasta que Diosito decida  llevárselo…
Tan Tan