CORAZÓN HISTÓRICO DE LAS CALIFORNIAS

PARA LORETO, QUE CELEBRA SUS FIESTAS DE FUNDACION DE 2016

 

Octubre 2013 a Octubre de 2016

Loreto se ubica en la ensenada de San Dionisio, originalmente llamada en lengua indígena “Conchó” (mangle colorado), que se extiende desde el paraje llamado “La Salinita” hasta la punta de Tierra Firme. Frente al puerto, sobre un mar del color del lapislázuli, destacan las islas Coronado, Carmen, Danzantes, Montserrat y La Catalana; atrás La Giganta, eterna guardiana de la antigua capital de las Californias, complementa el paisaje circular.

Que Salvatierra asentara la Misión de Loreto precisamente en ese lugar y no en San Bruno, ciertamente fue una casualidad, pero una casualidad afortunada, pues además de encontrarse que en el sitio existía un arroyo con “abundante agua dulce”, resultó que contaba con uno de los escenarios naturales más espectaculares de la península.

En consecuencia, Salvatierra habría arribado a la bahía de San Dionisio, el 19 de octubre de 1697 y el 25 del mismo mes tomó posesión de la California en nombre del rey Católico, celebró una misa ante la Virgen de Nuestra Señora de Loreto y en su honor bautizó la naciente Misión con su nombre. Así, Loreto tiene el privilegio de haber sido el primer asentamiento humano permanente y también la capital de las Californias que se constituían por la región peninsular y la nueva o Alta California, territorio que se extendía hasta los confines de Alaska. Derivado de lo anterior, Loreto es, igualmente, el sitio en donde tienen sus raíces la mayoría de las viejas familias sudcalifornianas.

Dos años después, en 1699, el padre Francisco María Píccolo fundaría la Misión de San Francisco Javier, justo en el corazón de la Giganta, en el ojo de agua llamado “Viggé Biaundó”. En 1708 se fundó la misión de San José de Comondú por los jesuitas Juan María de Salvatierra, Juan de Ugarte y Julián Mayorga, este último la tuvo a su cargo hasta su muerte en 1736, posteriormente, ya en 1714, el pueblo de San Miguel de Comondú, fue instituido como visita por el padre Juan de Ugarte.

El templo misional de Loreto que aún existe, lo edificó el padre Jaime Bravo y fue terminado en 1742. El abandono sufrido particularmente durante el siglo XIX, los daños ocasionados por los elementos naturales, en especial por los terremotos de 1878 que destruyeron la nave principal, propiciaron severos daños y modificaciones en su estilo original. La más importante de ellas se dio en la reconstrucción realizada en los años cincuenta por el padre Modesto Sánchez Mayón, quien con recursos obtenidos de la comunidad y a través de un premio de la Lotería Nacional, reconstruyó la nave principal y erigió una torre muy diferente a la original. (Para estos trabajos se trajeron albañiles y artesanos del estado de Guanajuato).

En años recientes, FONATUR y el INAH han realizado diversas reparaciones en los edificios misionales, especialmente en los techos y en las obras de arte religioso que se conservan en la iglesia y el museo.

La Misión de Loreto, fue la base de donde se partió para la fundación del resto de las misiones en las Californias, en el periodo jesuítico, 1697-1769, se fundaron, además de las mencionadas antes, las misiones de Mulegé (1705), La Paz (1720), San Ignacio (1728), San José del Cabo (1730), Todos Santos (1733) San Luis Gonzaga (1740), Santa Gertrudis (1752), San Borja (1762), por mencionar las más importantes entre las que aún existen. De Loreto salió el franciscano Junípero Serra en 1769, para la colonización de la alta California, llevando todo lo necesario para el equipamiento de las nuevas misiones. Algunos de los resultados más relevantes de esta hazaña, lo constituyen San Diego (1769), San Luis Obispo (1772), Santa Bárbara (1786) y San Francisco (1823). Los Dominicos fundaron 10 misiones en el periodo entre 1774 y 1834. Todas ellas, con excepción de una, se ubican en el Estado de Baja California, y de la mayoría sólo quedan ruinas.

Estos atributos propiciaron que Loreto fuera declarada como la ” Capital Histórica de las Californias” por los gobiernos de las Californias mexicanas y estadounidense, de esta declaratoria existe un manifiesto en el museo de las misiones anexo al templo misional, donde también se pueden apreciar importantes testimonios de sus trescientos seis años de historia.

Durante el siglo XIX y la mitad del siglo XX, Loreto vivió amenazado por las inundaciones. De las peores documentadas están las del 26 y 27 de septiembre de 1828, provocadas por fuertes lluvias en la sierra. Estas inundaciones trajeron una terrible destrucción, a grado tal que se pensó en trasladar la capital a Puerto Escondido, pero no fue necesario, porque en 1830 el nuevo Jefe Político, Teniente Coronel Mariano Monterde, fijó su residencia en La Paz, sin embargo, la nueva capital no se oficializó hasta el periodo de gobierno de Luis del Castillo Negrete (1837-1842).

La primera misión, cuna y madre de las Californias, quedaría en el abandono. Veinte años más tarde, en 1848, se le suprimió también como municipio, transfiriendo este a San José de Comondú del cual pasó a depender.

Al finalizar el siglo XIX, Loreto tenía un poco más de 300 habitantes y algunas 30 casas. Las disposiciones de los gobiernos centrales y los elementos naturales parecían empeñarse en hacer desaparecer a la antigua capital de las Californias, sin embargo, sus pocos habitantes permanecieron aferrados a la tierra, a pesar de ello en las primeras cuatro décadas del siglo prácticamente no creció.

En 1928 se suprime el régimen municipal y se crearon las Delegaciones de Gobierno. La antigua capital de las Californias una vez más se ve menospreciada y apenas alcanza la categoría de Subdelegación. Permanece así hasta 1946 en que logra ascender a Delegación y nombran Delegado al comundeño Filiberto Bareño. En 1972 se reinstalan los Ayuntamientos y nuevamente los gobiernos, ignorantes de su importancia histórica, lo hacen depender del Municipio de Comondú, con cabecera en Ciudad Constitución, en ese entonces una población nueva, construida básicamente por emigrantes de diferentes estados del país, con escasas raíces en Sudcalifornia.

Tal vez esta fue la gota que derramó el vaso y obligó a los loretanos a despertar para defender sus derechos. Un grupo de ellos, jóvenes y entusiastas, entre los que se recuerda a Carlos Cortés, Dunchy Green, Cano Davis, Memo Yee, Ramiro Garayzar y muchos más. Empiezan a promover la creación del quinto municipio.

Mucho tuvo que ver la lección histórica de Loreto 70; gesta en la que los mejores hombres del territorio reconocieron en Loreto la raíz y el origen mismo de la sudcaliforniedad y desde ahí elevaron sus voces para exigir el derecho de auto gobernarse.

Los loretanos aprendieron bien la lección, empezaron a hacerse oír y ya no los detuvo nadie. El movimiento pro-quinto Municipio, si bien dio inicio como un sueño, no terminó hasta que alcanzó la categoría de Municipio en 1992, con la Capital Histórica de las Californias como cabecera.

Sin embargo, aún falta un trecho que recorrer y para que el Municipio de Loreto realmente se consolide y se constituya en el corazón histórico de Baja California Sur, sería necesario que, como al principio de nuestra historia, se le anexaran los pueblos hermanos: San José de Comondú y el poblado de San Miguel de Comondú. Corresponde a los propios comundeños, y después a las diversas instancias de gobierno tomar la decisión de convertirse junto con Loreto y San Javier, en el municipio más bello, en el corazón histórico de las Californias.