CARTA A SALINAS, PRESIDENTE…

C. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

LIC. CARLOS SALINAS DE GORTARI

PRESENTE:

Señor Presidente:

Me dirijo a usted con todo el respeto que me merece su alta investidura; con la seguridad de ser atendida y con la confianza de que deposito mis inquietudes de ciudadana, en las mejores manos, las del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Señor Presidente; es estos últimos días he venido escuchando en los noticieros televisados, algunos comentarios rápidos y aparentemente inofensivos, en el sentido de que los señores Diputados pretenden elevar ante la Cámara, una iniciativa cuyo objetivo sería el de cambiar el nombre de nuestro país; quitándole el de Estados Unidos Mexicanos, y llamarle simplemente México. Se habla inclusive de efectuar al respecto una conssulta popular.

Anticipándome a esta consulta, a la que quizás no tenga acceso, me dirijo a usted para hacerle llegar algunas reflexiones al respecto.

Me pregunto Señor Presidente, ¿qué sentido tiene quitarle a nuestro país el nombre con que se erigió como libre y soberano, a partir de la Guerra de Independencia y la Constitución de 1824? ¿Han medido los señores Diputados las implicaciones, y sobre todo el costo para el pueblo de México, de tomarse esta medida?

Antes de continuar quiero suponer, con la mejor buena fe, que esta idea que aún no se convierte en iniciativa (creo), no tiene nada que ver con sugerencias de nuestros vecinos del norte, relacionadas con el TLC, en el sentido, por ejemplo: de que quieran ser sólo ellos quienes lleven el nombre de Estados Unidos. Esta suposición me trae a la memoria, como sudcaliforniana, el nombre de California que junto con el Territorio correspondiente perdimos con el Tratado de Guadalupe en 1847; ahora nos llamamos Baja California Norte o Sur, y para nuestros vecinos, simplemente BAJA.

Como mexicana, creo que debe hacerse una evaluación muy seria en términos ya no de patrioterismo, sinó de costo para el país. ¿Cuánto le costaría esa especie de cambio de “imagen corporativa”?

Recuerdo que hace muchos años, un ex empleado del Seguro Social me platicó que esa Institución con motivo del cambio de imagen corporativa, había retirado de circulación cantidades enormes de equipo: camas, ropa instrumental, papelería, medicamentos, etc., etc., mismos que yacían almacenados y custodiados en enormes bodegas, sin ningún beneficio para nadie, formando parte del activo fijo de la Institución. Yo no sé Señor Presidente, si esto es cierto, pero tengo muy presente lo mal que me sentí ante la posibilidad de que lo fuera.

Imagínese usted, con tantas comunidades rurales que carecen de lo más elemental en cuanto a la salud se refiere, y que en este momento, según he sabido, sólo el número de enfermos de Sida, es mayor al número de camas de hospital con que cuenta el país.

La posibilidad de que se diera ese cambio, me lleva a cuestionar que pasaría con nuestra recién estrenada moneda, cuyo cambio tanto costó al país; con los escudos identificadores de nuestra nacionalidad; con los recintos oficiales que lo ostentan, con nuestra literatura histórica y oficial, nuestra papelería, etc.

Me parece Señor Presidente, que los señores Diputados, creen que el “milagro mexicano” (estabilidad económica), que a usted tanto esfuerzo y al pueblo tanto sacrificio le ha costado, se logró para que ellos inventen en que gastar. Porque, ¡sí Señor! Los mexicanos nos hemos sacrificado con usted por rescatar a este país. Precisamente por eso Señor Presidente, es el momento de que el pueblo empiece a recibir los beneficios emanados del producto de su sacrificio.

El IMSS, gastó recientemente muchos miles de millones en credencializar a sus afiliados.

El país en aras de alcanzar la necesaria modernidad, gastó también miles de millones en la fotocredencialización.

Pensando en una consulta popular. Si uno pregunta a cualquier mexicano, ya sea campesino, ranchero, urbano, con o sin estudios, cómo se llama este país; responderá sin vacilaciones que se llama MÉXICO. Estados unidos o no, somos mexicanos, de ahí que la consulta carece de sentido.

Mire usted Señor Presidente, en nuestro Estado por ejemplo: el Gobierno (principal empleador), por exigencias hasta donde yo sé, de la Secretaría de Hacienda, ha despedido una gran cantidad de personal, y los que aún seguimos empleados hemos sufrido una considerable rebaja en nuestras percepciones salariales. Pero ese no es el problema, forma parte del sacrificio del que antes le hablaba. El problema está en que no hay alternativas para los desempleados, por falta de fuentes de trabajo y por lo mismo se están dando casos verdaderamente patéticos. Debido a la crisis mundial, nuestro turismo ha bajado considerablemente. El cierre de comercios, restaurantes y pequeñas empresas son asuntos cotidianos. La agricultura en el Valle de Santo Domingo paralizada por la falta de recursos.

Recientemente tuve que ir a Chiapas en viaje de trabajo. Por un lado me maravilló este Estado, dotado de extraordinarios recursos naturales, y por el otro me lastimó profundamente la gran cantidad de gente, que vive en la más extrema pobreza, Por eso Señor Presidente, contra las iniciativas de los señores Diputados, si como al parecer ellos piensan que en este país sobra el dinero, que estudien entonces diversas iniciativas para crear fuentes de trabajo para tanta gente que no tiene que comer.

Yo confío en usted, y sé que pondrá el remedio para que no se siga dilapidando el dinero del pueblo mexicano y verá que se utilice en crearle auténticas opciones que lo saquen de la miseria. Por ultimo Señor Presidente, quiero manifestarle que soy una militante activa de nuestro Partido Revolucionario Institucional, por convicción desde 1971, así también le manifiesto mi satisfacción por la designación de nuestro candidato el Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta, a quien habremos de llevar al triunfo los priistas para bién del proyecto de país que requerimos los mexicanos.

Reciba usted Señor Presidente, mi admiración y afecto.

Atentamente

Estela Aurora Davis Garayzar

Gpe. Victoria 987

Col. Colina de la Cruz

La Paz, B. C. S. CP. 23060

Tel. (112) 3 33 90

 

P.D. Como ustedes podrán darse cuenta esta carta se envio en diciembre de 1993, misma que obtuvo respuesta de la Presidencia, que pongo a disposición de quien asi lo desee, en ella me dicen que la carta fue enviada al Congreso de la Unión.

Me parece esta carta es tan vigente ahora como entonces. Lamento decirlo pero tengo la sensación de que El Sr. Felipe Calderón ya no tiene trabajo y no sabe que hacer en los días que le quedan como presidente. Le ha dado Incluso por imitar a Hugo Chávez, cantando en el micrófono en los actos oficiales, aunque bastante más desentonado por cierto.

O, antes de partir ¿tendrá que quitarle a México lo de Estados Unidos, por algún compromiso incumplido con nuestros vecinos del Norte. ¿Es tanta nuestra bonanza económica que resiste esto, además del avión que le compró a Peña Nieto y el aumento tremendo de nuestra deuda?

Yo no estoy de acuerdo con cambiarle el nombre a México, ¿vamos a seguir aceptando los caprichos de nuestros políticos y por ello los mexicanos tenemos que acceder cada vez que se les ocurra, como los sudcalifornianos que ahora han dado en llamarnos “bajeños”?

Posdata escrita el 22 de noviembre de 2012, por Estela Aurora Davis Garayzar.

P.D. escrita el 01 de noviembre de 2016, en relación al artículo de hoy de mi amigo Federico Riestra que habla de la silla presidencial y de su mala suerte, y como la silla ostenta, hasta donde yo recuerdo, el escudo de los Estados Unidos Mexicanos. Pensé… ¿No estará la mala suerte de la silla en el escudo nacional y por eso Salinas intentó cambiarle el nombre por México, simplemente? Bueno… se me ocurre. Ahora, si por desgracia ganara “ya saben quien”, puede pasar cualquier cosa… Allá y acá.

Atentamente: Estela Autora Davis Garayzar.