La sociedad civil… Solo para sus intereses.

Mosaico Político

 

Lo peor que le puede suceder a un pueblo es perder su voz ante las injusticias de un gobierno represor y corrupto. Perder la cultura de la protesta es quedarse mudo ante el déspota que te oprime y que luego te convoca cuando no puede con sus obligaciones.

Y te manipula.

Pero quizás, lo más aberrante de esta situación es cuando los incautos, vueltos su corifeos, o quienes tienen relativos intereses gobiernistas, se refieran a la voz del pueblo como un escupitajo… Si, como si la protesta fuera un vulgar escupitajo. No hay peor escupitajo que el del lacayo. Esto sucede en Mulegé.

A partir de 1999 le fue arrancado al pueblo su poder de decidir en las más importantes acciones de gobierno. Quien hoy gobierna de facto a Mulegé, fue parte de esa acción de quitarle al pueblo su empoderamiento ante las priorizaciones de las obras públicas. Como Diputado lo avaló y, ya como  Alcalde, lo puso a la práctica con voracidad. El Comité de Planeación Municipal que era un organismo colegiado, compuesto por verdaderos representantes del pueblo y funcionarios de gobierno, quedó a merced del poder ejecutivo y, desde entonces, las obras públicas se construyen en base a los intereses de quien gobierna, y no de quien las necesita.

Los Presidente Municipales dicen que hacer y deshacer. ¿Por qué? Porque le quitaron ese poder a la sociedad civil a quien ahora llaman a través de corifeos.

De ahí el diezmo, el compadrazgo y el influyentísmo en la construcción y ejecución de la obra pública que ahora sucede en Mulegé, como sucede en todo Baja California Sur, porque son hijos de la revolución de 1999. Los incautos y quienes tienen relativos intereses gobiernistas que llaman escupitajos a las protestas de la sociedad civil, no recuerdan que la sociedad civil, si bien tiene su rol dentro del desarrollo social, este no es para resolverle al gobierno, lo que el gobierno tiene que resolver en tiempos de contingencia.

Si bien es cierto que la sociedad civil debe cooperar y, tener sus espacios limpios, ésta no existe para hacer lo que las administraciones públicas tienen por obligación que hacer.

Otro caso de quitarle el poder al pueblo y que también tuvo su origen en 1999, fue cuando la Dirección del Deporte Municipal –curiosamente los mismos de hoy-, le quitó las ligas deportivas a la sociedad civil y se las entregó al personal que trabajaba con ellos, a sus empleados. Así le pasó, al menos, al beisbol y al básquetbol (aunque lo que vive el básquetbol ahora es diferente, curiosamente producto de la sociedad civil), dos deportes emblemáticos en nuestra cabecera municipal y en toda la municipalidad. La muestra se dio hace un par de meses cuando la propia autoridad municipal arremetió contra la actual Liga Municipal de Beisbol cuando pretendió liquidar el surgimiento de un nuevo equipo de beisbol de primera fuerza en Santa Rosalía, BCS, cuna de grandes peloteros, para que siguieran depredando con ese deporte desde las oficinas de la Dirección del Deporte Municipal.

Pero no se les hizo y la venganza fue cruel, al negarles hasta el último momento el apoyo tradicional que el Ayuntamiento de Mulegé, otorga a quien va a representarlo a la justa estatal donde, cinco jugadores de base no pudieron salir de sus comunidades porque el XV Ayuntamiento de Mulegé no tuvo dinero para el traslado. Eso les mando decir la alcaldesa.

Pero todos los días la alcaldesa, el alcalde de facto y sus compinches desayunan, comen, cenan y, hasta despachan, en la calle once.

Hoy después que la cabecera municipal es un desastre, con la ayuda de incautos con intereses gobiernistas, quieren empoderar a la sociedad civil, para salir del atolladero. La sociedad civil para ellos si existe, pero solo cuando conviene a sus intereses.

 

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No hay orden… Y no hay orden porque no hay capacidad para resolver lo tradicional después del embate de un huracán como sucedió en la cabecera municipal de Mulegé con el paso de Newton… Alguien más inteligente ya hubiera pedido asesoría a quienes ya han tenido la experiencia de resolver, al menos la limpieza de Santa Rosalía, en el tiempo límite para que no aparezcan las epidemias… La preocupación ya es manifiesta… El suministro de agua potable no ha podido ser regularizada… Las calles parecen cada vez más sucias… los drenajes brotan por todos lados y, la basura provocada por Newton, no terminan por retirarla… Pero todos los días hay comida en los restaurantes para los allegados al emperador a cuenta del erario municipal… El robo de los 200 mil pesos en el SAPA de Vizcaíno, sigue en el limbo… Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad. Henrik Johan Ibsen (1828-1906) Dramaturgo noruego.