¿Qué significa la homologación de los salarios mínimos?

 

La homologación anunciada del salario mínimo, es una medida del Gobierno Federal para equiparar la compensación económica de las zonas A y B, donde para nuestro caso, B.C.S. se encuentra en la zona geográfica “A”.

Tratando se ser muy claro, esta medida no representa un beneficio para los trabajadores, ni mejoras en la productividad, y mucho menos, un asunto que sirva para compensar el aumento de la canasta básica, además de que no  tendrá efectos en la inflación, ni causará aumentos en los precios.

Así es estimado lector, la homologación traerá cambios mínimos al bolsillo de los mexicanos, el alza de 3.7 pesos del salario mínimo de la zona geográfica “B”, actualmente en 66.45 pesos, para igualar a los 70.10 pesos de la zona geográfica “A”, no es en ningún sentido significativa en términos de beneficios reales económicos.

Nos dicen, que en abril el salario se incrementará en 1.85 pesos, y en octubre tendrá otra alza similar para llegar a 3.7 pesos en total, esto según lo acordado con un despliegue mediático extraordinario, por parte dela Secretaría del Trabajo en conjunto con el sector obrero patronal.

Si bien la homologación es una petición que manifestó el sector obrero desde hace 15 años, argumentando lo establecido en Ley del Trabajo, donde se dice, que “a trabajo igual corresponde salario igual”, y que por lo tanto no debía haber distinciones en las zonas geográficas, en la práctica, no resuelve gran cosa.

La medida en forma definitiva no tiene mayor significancia. La homologación impactará a un 13.7% de la población que según el INEGI gana un salario mínimo, incluidos los trabajadores de que no son de tiempo completo, es decir, aquellos que no están ligados a la jornada de trabajo de 8 horas diarias y cinco días a la semana.

Si bien la homologación trae impactos marginales para la población, en términos administrativos, servirá para que ya no haya diferentes salarios en las zonas del país.

En si la homologación de Salarios Mínimos, no causara por ningún motivo aumento en los precios de los bienes y servicios, aun cuando existe la preocupación que al igualarse los salarios de las dos zonas, los precios de los insumos y servicios se encarezcan, sin embargo, al ser el consumo interno bajo, sería altamente complicado transferir el aumento al precio de los productos finales, dado que la demanda está creciendo muy débilmente. En dado caso si hubiere un aumento en los precios, la demanda podría provocar una mayor desaceleración,

El incremento de 3.7 pesos en el salario mínimo, se traduce aproximadamente en 100 pesos mensuales, que estarán ganando más las personas que trabajaban en la zona geográfica B, lo que implica un muy ligero incremento salarial. Para que haya un verdadero incremento en el salario, éste debería ir más allá de la inflación, y por cómo vamos, resulta muy difícil de resolver.

Por otro lado, son muy pocos en México los que ganan con exactitud el salario mínimo, aun cuando este último es el referente para fijarlos, el salario final en la mayoría de los casos siempre está ligeramente por arriba, por lo que el efecto no tendrá repercusiones en el aumento de los salarios contractuales.

En lo que respecta a los incentivos a la productividad de los trabajadores, el aumento en el salario tendría que venir acompañado de trabajo formal, provocando una mejor calidad de vida para los trabajadores y con un número mayor de empresas competitivas, pero nuevamente, en el corto plazo esta situación no se espera se realice.

Lo que si aumentara, son las multas por impuestos locales, ya que en la actualidad existen infinidad de  ordenamientos jurídicos federales, estatales y municipales como multas e impuestos indexados al salario mínimo. Al homologarse el salario mínimo en los estados de la zona geográfica B los impuestos y multas locales sí aumentarán.

Para concluir estimado lector, la medida anunciada con bombos y platinos, podríamos decir que es más demagógica que eficiente, pero bueno, por lo menos ya se homologo el criterio, y como dicen por ahí, “ni fu ni fa”, o dicho de otra forma, ni nos ha gustado ni nos ha disgustado, no está ni bien ni mal, o no nos ha parecido ni buena ni mala, en pocas palabras, nos ha dejado indiferentes. Sin embargo, y como siempre, la mejor opinión es la de usted.