QUE PODEMOS ESPERAR PARA EL 2016 EN MATERIA ECONÓMICA EN EL MUNDO

QUE PODEMOS ESPERAR PARA EL 2016 EN MATERIA ECONÓMICA EN EL MUNDO

 

En el 2016 la comunidad de inversiones muestra un gran nerviosismo ante una gran variedad de riesgos, entre los que destacan ataques cibernéticos, problemáticas de índole geopolíticas, deudas excesivas, inflación y deflación; situaciones que en forma definitiva en materia de desarrollo económico, tienden a provocarnos insomnio y una serie de pesadillas afines a los cuentos de Edgar Alan Poe.

El 2015 paso y nos dejó como recuerdo, el que las economías emergentes como la nuestra, sucumbieron ante el desplome en los precios de las materias primas, así como ante el comienzo de la normalización de la política monetaria en Estados Unidos y ante una salida masiva de capitales, lo que provocó una fuerte apreciación del dólar frente a todas las monedas de los países productores de materias primas

Ahora la preocupación estriba en el tamaño de los mercados emergentes, entendiendo a estos como aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo los cuales cuentan con un gran crecimiento de su economía en forma acelerada pero con un riesgo de situación política y financiera inestable, con ciclos económicos irregulares y variables donde su política monetaria amerita de ciertas variables teniendo como indicadores esenciales a la inflación, la balanza de pagos y la evolución del PIB, siendo sensibles ante la existencia de crisis o inestabilidades económicas que se reflejan a largo plazo, así como su volatilidad en materia monetaria, lo cual hace en muchos casos que estén afectadas por su carencia de liquidez en sus activos, provocando desaceleraciones y cambios bruscos en su funcionamiento.

Lo anterior toma gran importancia, ya que para proyectar el crecimiento global, se necesita estar por encima de los mercados emergentes, en lo particular por arriba de China, y cuando nos percatamos que este último presenta enormes interrogantes para crecer económicamente, una probable desaceleración impactara al mundo en forma terrible y contundente.

Así entonces, el riesgo principal a la baja en los estimados para la economía global viene del lado de las economías emergentes, donde estas tuvieron una desaceleración en el 2015 como consecuencia del modelo económico de China y los negativos impactos de los precios del petróleo y materias primas.

Lo cierto es que actualmente, los mercados bursátiles continuaron con caídas, los precios de los hidrocarburos siguieron a la baja,  y las monedas siguieron devaluándose, síntomas no solo de nervios de inversión y de especulación de mercados, sino la posible evidencia de otra crisis económica mundial.

Por lo pronto el peso llegó a los increíbles 18 por dólar, pensándose que era producto de una guerra de divisas, donde los chinos habían decidido devaluar el renminbi (unidad monetaria de la República Popular de China), como una manera de impulsar sus exportaciones y salir así más rápido de su problemática economía, implicando entonces que dejaron de impulsar un mercado interno, decidiendo atiborrar el mundo de productos chinos con exportaciones baratas.

Lo que se deja ver en China, es un cuento de terror, pues se está dando una salida de capitales que está obligando a su autoridad monetaria a vender bonos del tesoro de Estados Unidos para sostener su moneda, lo que puede preverse no es una simple situación temporal, sino un hecho que trastornará la economía mundial.

De ahí las economías emergentes están en condición delicada, ya que como mencione anteriormente, muchas de ellas tienen desequilibrios fiscales serios, otras tienen altas tasas de interés y de inflación, donde unas más están en el terreno recesivo y todas tienen monedas severamente devaluadas, además si a esto le aunamos que Europa sigue sin marcar una tendencia clara de salida de su estancamiento, Japón no sale de su pantano fiscal y Estados Unidos se debate entre el incremento de las tasas de interés y su moneda súper poderosa que sigue estorbando su actividad industrial, la situación se complica aún más.

Con todo lo anterior estimado lector, se están dando señales de alarma, las sirenas están sonando dañando nuestros oídos, alertándonos para prepararnos y prevenir por desgracia un desorden financiero y una recesión de alcances mundiales, en donde México por consecuencia no quedara exento. Sin embargo y como siempre, la mejor opinión es la de usted.