PERSPECTIVAS ECONÓMICAS PARA LO QUE RESTA DE 2016.

 

Ante el escenario poco promisorio de la economía para lo que resta de éste 2016, entre los precios del petróleo a la baja, los ingresos tributarios que no logran repuntar adecuadamente, el incremento de la deuda, ante la perspectiva de mayores aumentos en la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, y la galopante devaluación del peso frente al dólar, se logra predecir, sin tener una bola de cristal mágica, que la situación económica de nuestro país no tenderá a mejorarse.

Las acciones de la Secretaria de Hacienda y del Banco de México han resultado poco suficientes para revertir el problema, nuestra economía dentro de un mundo globalizado que se encuentra colapsado, no ha permitido el tomar una adecuada bocanada de aire para seguir con posibilidades de llegar a resolver los problemas.

Es importante dejar claro que los precios del petróleo de acuerdo a la situación mundial actual no repuntarán, lo que implica que el equilibrio externo y el adecuado manejo de las cuentas públicas no se podrán aplicar adecuadamente, además de que al aumentar la tasa de la Reserva federal de Estados Unidos, aun cuando el Banco de México incremente sus tasas para tratar de contrarrestar el efecto, provocara salidas de capitales, además de volatilidad en los mercados internacionales, con sus consecuencias graves para México.

En lo que respecta a los precios del petróleo se está haciendo bolas el engrudo, por un lado los bajos precios le han atizado un golpe durísimo a la reforma Energética, ya que se ha perdido el interés de los inversionistas extranjeros en invertir en este rubro, y por otro, los recortes al gasto público han afectado al mismo PEMEX, provocando con esto el no invertir adecuadamente en este importante sector, acciones una externa y otra interna que han provocado desajustes económicos, es decir, al no poderse implementar la reforma energética, se ha tenido que preparar cambios de emergencia al modo Harry Houdini para intentar salvar a la empresa.

Si bien lo bueno es que el consumo interno ha aumentado y la inflación se ha mantenido contenida pese a la depreciación del peso frente al dólar, lo malo es que el débil crecimiento de Estados Unidos y su sector industrial, ha sido el peor aspecto de este año, ya que la economía mexicana en gran medida depende de él, pero por otro lado, ante el incremento de la deuda, las calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s han advertido a México sobre su acelerado ritmo, reducción de deuda que se complica al darse en un entorno de bajo crecimiento y de una deprecación del peso.

De ahí que las cuentas externas del país también se han deteriorado, donde existe un déficit en la cuenta corriente muy elevado que representa más del 3% del PIB, donde la deuda en su medición más amplia alcanzará un máximo de 50.5% como proporción del mismo rubro al cierre de 2016, debido a un mayor costo financiero y un aumento del gasto en pensiones.

Con estos antecedentes, se espera que la tasa de crecimiento anual del PIB para este año y el 2017 se ubique mediocremente entre el 2.0 a 2.4%, en donde los principales factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico se encuentran, la debilidad del mercado externo y la economía mundial, la plataforma de producción petrolera, la inestabilidad financiera internacional, el precio de exportación del petróleo, los problemas de inseguridad pública que se viven por desgracia en nuestro país, además que el tipo de cambio se mantendrá, e incluso podrá aumentar, dentro de todo esto como buena noticia, una inflación que se espera controlada de más o menos el 3 por ciento.

Por ultimo estimado lector, las perspectivas no son muy halagadoras, prepárese para resistir y tome sus previsiones, más vale estar con conocimiento de lo que puede venir y tomarlo con responsabilidad, que esconder la cara como avestruz como si no supiéramos ni oyéramos nada. Sin embargo, y como siempre, la mejor opinión es la de usted.