Las energías renovables en México

 

Todos sabemos que el consumo energético es un sensible marcador para analizar el bienestar y prosperidad de una nación, donde las fuentes fósiles son limitadas y producen extrema contaminación.

Una fuente de energía alternativa es aquella que puede suplir a las fuentes energéticas actuales, ya sea por su menor efecto contaminante, o fundamentalmente por su posibilidad de renovación.

Si bien es cierto, el consumo de energía es uno de los grandes medidores del progreso y bienestar de una sociedad. El concepto de crisis energética, aparece cuando las fuentes de energía de las que se abastece la sociedad se agotan.

Los modelos económicos actuales, dependen de un acelerado crecimiento, lo cual exige también una demanda igualmente creciente de energía. Puesto que las fuentes de energía fósil y nuclear son finitas, es inevitable que en un determinado momento, la demanda no pueda ser abastecida, y todo el sistema colapse, salvo que se descubran y desarrollen otros nuevos métodos para obtenerla. Así entonces, las energías alternativas, fuentes renovables de energía, se basan en los flujos y ciclos naturales del planeta, son aquellas que se regeneran y son tan abundantes que perdurarán por cientos o miles de años.

Bajo estos antecedentes tan significativamente importantes, las autoridades de nuestro país, en el discurso, se presume que se están tomando medidas para la aplicación de energías renovables, sin embargo, en la práctica, en los hechos, las cosas son muy diferentes. ¿Por qué?

Mire usted. Me encontré que la SHCP por medio de un criterio de clasificación arancelaria, aumento de cero a quince por ciento el arancel para la importación de paneles solares fotovoltaicos, provocando con esto incertidumbre tanto económica como jurídica, a diferentes inversionistas para que se invierta en energías renovables, las cuales en la actualidad son fundamentales para que México inicie en forma seria y responsable, fuera de discursos demagógicos, la transición energética de combustibles fósiles a renovables.

Lo curios estimado lector, es que dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, se promueven las energías limpias y renovables, aunado a los compromisos que el gobierno federal ha asumido a nivel nacional como internacional, para enfrentar el cambio climático, donde México se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, tomando como base el año 2000,  en un 30 por ciento para el año 2020 y un 50 por ciento para el 2050.

¿Qué sucede entonces con este arancel?. Pues definitivamente pone el peligro, en riesgo, la inversión y desarrollo de proyectos de energía solar, ya que los paneles son los insumos fundamentales para la construcción de parques generadores de electricidad, representando el 60 por ciento de su costo total.

Para acabar pronto, metiéndole números, si consideramos que la vida útil de los paneles solares es de 20 años y mantienen una tasa de descuento del 12 por ciento a valor presente, el arancel del 15 por ciento que se aplica al inicio de la inversión, equivale a un impuesto del 40 por ciento, es decir, lo vuelve prohibitivo, implicando que muchos proyectos se encuentren detenidos.

Ahora bien, si la fabricación de estos paneles fuera importante y pudiera cubrir el potencial de mercado siendo producido por nuestro país, las cosas serían diferentes, sin embargo, la realidad es que en la actualidad la producción es insuficiente.

Por último, existe entonces en nuestra nación una contradicción de esfuerzos, el impulso de las energías renovables y la reducción de los gases invernadero quedan en palabras, ya que mientras siga vigente éste arancel a las celdas fotovoltaicas, perjudicara e inhibirá la inversión, con sus efectos negativos en la salud del pueblo de México y el mundo, además de propiciar  el no generar fuentes de empleo y mayores ingresos, provocándose un serio retroceso en el aprovechamiento de un recurso tan abundante en nuestro país como la luz solar. Sin embargo, y como siempre, la mejor opinión es la de usted.