LA MERITOCRACIA

En atención a un vídeo que un gran amigo me hiso llegar en días pasados sobre la meritocracia, me intereso el tema, y me di la tarea de investigar un poco más sobre ello, por la razón que movió mis esquemas de pensamiento, haciéndome de reflexionar sobre las ausencias tan grandes de mérito que tienen en especial nuestros tomadores de decisiones en nuestro país, y en especial nuestros políticos, aquellos que elegimos para que nos representen y sean nuestra voz para hacer de este México mejor.

La meritocracia es un sistema basado en el mérito, es decir, que las posiciones jerarquizadas deben ser conquistadas con base al merecimiento, en virtud del talento y de la preparación educativa, para que con ello se pueda desempeñar una determinada función en forma eficiente, es en suma, la aplicación del talento con esfuerzo y con dedicación.

De aplicarse éste concepto, se combatiría la sucesión de cargos y el lacerante nepotismo, prevaleciendo las competencias, las personas bien preparadas, sin estar relacionadas con los favores, relaciones sanguíneas, o cuotas de poder por corruptelas y acuerdos copulares.

Si bien la meritocracia se aplica en mayor medida en la iniciativa privada, en el ámbito político es olvidada en un alto grado, provocando una sociedad injusta, ya que una gran mayoría de quienes nos representan esta fuera de ese distintivo.

La no aplicación de la meritocracia en nuestro sistema político, en forma directa sacude y lastima a nuestra democracia, ya que vemos como un grupo de “políticos” acapara riqueza de manera sistemática, en contraste con una inmensa mayoría que no tiene la posibilidad de mejorar su situación, de ahí entonces, ¿podemos seguir creyendo que una persona sin preparación alguna sea la idónea para manejar nuestros destinos?

Es importante destacar, que la ausencia de preparación deja de lado principios éticos e ideológicos que busquen el bienestar, dejando al desnudo nuestra posibilidad de un bienestar económico y social.

Como muestra basta un botón. En la actual legislatura, de los 500 diputados, el 79 por ciento tienen educación universitaria, mientras que el 21 por ciento no reportan estudios de licenciatura, lo que coloca a la actual legislatura, como la de menor nivel educativo en los últimos diez años.

Así de diputados que apenas tienen primaria, o algunos sobresalientes con secundaria y preparatoria o alguna carrera técnica o comercial, agregando a algunos otros líderes sindicales que carecen en su mayoría de preparación, los destinos de México, nuestro presente y futuro, se encuentra en sus manos.

Yo me pregunto y le cuestiono a usted respetable lector, ¿Qué pueden hacer, esta “calidad” de legisladores, al enfrentarse a problemas medulares como las reformas estructurales, en cómo abatir la pobreza, en qué hacer en la aplicación de políticas económicas, en que acciones tomar para evitar la atroz desigualdad de este país, etc. Etc.? Por desgracia, nada.

Si bien lo anteriormente expuesto puede ser motivo de un gran debate nacional, lo cierto e importante desde mi muy particular punto de vista, es el hacernos reflexionar, y más en el momento que lleguemos a las urnas a emitir nuestro voto, ya debe de darse el momento de dejar de ser títeres de seudo políticos con una labia llena de demagogia y carentes de preparación y profesionalismo.

Se dice que el pueblo tiene lo que se merece, merezcamos entonces gente que nos represente con preparación para desempeñar el cargo, de absurdos y mediocres estamos hasta el gorro, de hechos que nos den un México mejor, estamos sedientos.

Es entonces importante que pensemos, razonemos, analicemos a fondo, que dejemos de lado, que tiremos a la basura lo que no sirve, porque de lo contrario, será mejor dejar de quejarnos, puesto que nosotros mismos fuimos los arquitectos de nuestro destino como nación Sin embargo, y como siempre, la mejor opinión es la de usted.