¿Y la testera?

Pirotecnia Política: “A menos que se pueda probar que aquellos valores en apariencia diferentes son en realidad proporcionales, tendría que haber tres modelos de crítica distintos: el primero basado en la construcción, el segundo en la utilidad y el tercero en la estética. Cada uno podría ser razonable, completo y, dentro de su propia esfera, válido.” (Geoffrey Scott)

La intifada ambiental que vivimos y soportamos los sudcalifornianos, desde hace años a la fecha y que se recrudeció en los últimos meses, derivada de las acciones que grupos de intereses económicos, con utilidades en común, a través de tropas representativamente organizadas, antagónicos al crecimiento y desarrollo económico del Estado, cuya bandera es la sustentabilidad (sic), no es otra cosa, que la lucha por asuntos estrictamente de dinero y tienen el sello implícito de proteger intereses ya establecidos desde hace años en la región, cuya operatividad incluso ha sufrido sanciones en materia ecológica; de hecho siguen operando sin mayores contratiempos, sin que mucho haya trascendido en la opinión pública, de ahí las desconfianzas.
Por la secrecía de esta actividad –la minería- en la zona de la Sierra de La Laguna, poco se sabe de la forma literalmente clandestina en la que opera la minera LA TESTERA, cuyos operadores, integrantes de la familia TRASVIÑA, extraen oro y otros minerales, utilizando también elementos químicos y agua, cuyos desechos también contaminan, pero nomas poquito -según ellos-.
Es lamentable la manera en como los intereses económicos se mezclan con los intereses particulares, pero también con los beneficios que genera el usar banderas para protegerse mutuamente.
El caso de LA TESTERA, los pleitos por las grandes extensiones de tierra acaparada y mal pagada a ejidatarios de las zonas colindantes, predios ricos en oro, susceptibles de explotación minera, ahí están y serán aprovechas en su momento, de ahí que proyecto como Los Cardones, con más financiamiento, con más recursos, quizás con las mismas ambiciones y “daños ambientales” incluidos, sean considerados como una amenaza, no nada más para los paceños en lo general, sino para una familia en particular.
Los intereses por explotar el ORO en la zona minera contigua a la Sierra de la Laguna, tienen muchos contextos para el análisis, desde el aspecto económico, como del ambiental.
Solo imaginemos el beneficio para los que hasta ahora, han explotado a manos llenas el ORO en la zona, utilizando precursores químicos para la obtención del metal precioso, cuyo precio en el mercado actual es de 18, 800 pesos por onza, no es un negocio menor en cuanto a la generación de ganancias netas, pero es limitado su alcance social, porque solo emplea a un puñado de personas, que junto con sus familias no superan las 300 beneficiados y cuya única fuente de trabajo es la extracción de este metal en condiciones laborales deprimentes, mal pagados, a quienes el hambre y la necesidad, les hacen soportar y callar lo que ahí sucede.
La extracción del ORO, con todos los químicos –incluyendo el arsénico-, que aun en estos días –y como desde hace años- se extrae de la zona de San Antonio y de las cercanías de la Sierra de La Laguna, por parte de la mina de LOS TRASVIÑA, es un gran negocio familiar que hay que cuidar, esa es la perspectiva de sus operadores y se valen de todos los recursos, donde se incluyen los económicos, logísticos y de choque, para hacer efectiva una presión política, bajo el lastimado y desgastado asunto del aspecto ambiental.
El asunto de la operación minera, seguramente se definirá en los tribunales, porque a decir de los economistas, de los expertos en derecho, de los asesores experimentados para este tipo de temas, la decisión de la operación minera, no necesariamente recae en los gobiernos de cualquiera de los tres órdenes, el tema que nos ocupa, es ya, un asunto legal, de tribunales.
Ya veremos que sucede con este tema, que para nada esta descartado; mientras eso ocurre, camiones con cianuro y otros químicos, siguen desembarcando en Pichilingue y continúan su libre tránsito, tan silencioso, como peligroso, hasta llegar al pie de la Sierra de La Laguna, mientras que los ambientalistas despliegan mantas, buscando a los traidores.
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