La vieja disidencia magisterial

Vengo a dar clases por usted, profesor…

 

En Cachanía como no teníamos con quien “peliarnos” agarramos de contrincante a la empresa minera, y así, los disidentes del magisterio fimos enemigos de la empresa. La lucha magisterial la alternamos con la lucha política en favor de los mineros, sardineras y otras fuerzas laborales. Y allí formamos muchos de los que sobresalían Benito Cañedo, Armando Patrón, Marcos Núñez, Jesús Drew, muchos mineros y sardineras. Llegó el momento de enfrentarnos al charrismo sindical representado por la inspección escolar, los directores de escuela y la delegación sindical, la que se la alternaban los mismos, y maestros charros que siempre los hay.

Benito Cañedo y yo, entre otros, encabezamos la disidencia sindical. Sin darnos cuenta, los charros de la delegación nos estaban integrando un archivo bien chingón, con fotos, grabaciones, recortes periodísticos y lo que les pudiera servir para acusarnos. Se llegó el congreso magisterial y la Secretaria General y el de conflictos vinieron a La Paz como delegados. En momento determinado presentaron sus argumentos y entregaron el archivo, pidiendo se nos cambiara de entidad… “lo más lejos posible”, argumentaron.

Estamos hablando de los setenta y ese congreso estatal fue presidido por el maestro Iván García Solís, del Comité Ejecutivo Nacional, maestro justo, democrático y de lucha. Fue miembro de los partidos de izquierda desde el PCM hasta lo que es ahora el PRD. Fue diputado federal y Jefe Delegacional en el DF.. Si vive, debe tener ochenta años ya que nació en 1936.

Escuchó la argumentación de los charros Cachanías y con certera participación dejó a todo mundo callado; defendió la integridad de la lucha magisterial, recogió “el archivo chingón” y lo guardó. Benito se jubiló en Cachanía y yo en esta ciudad…

Es el único episodio del que tengo noticia cierta de que los charros me quisieron cambiar de entidad, ya que a los días tanto Benito como yo fuimos informados por los compañeros de esta ciudad.

Y el comentario viene a cuento porque hace unos días una nieta que trabaja en Melitón Albáñez me trajo un periódico en el que en una columna viene –entre otras- una foto mía.

Aparece la foto de Germán Rodríguez y se reseña que fue disidente, luego lo hicieron dirigente del PRI juvenil y que actualmente es director de la Secundaria Morelos. Que a su hijo Lenin lo habían colocado en la Procuraduría y que ahora trabaja en un estado del sur de la república. Luego está mi foto y dice que fui disidente y que me habían cambiado a Quintana Roo, pero por la acción de Renán Liera, que en esa época trabajaba en el Valle, cursaba la preparatoria y organizaba una asociación estatal de estudiantes, amenazó a la Sección Tercera con un paro estatal de estudiantes y maestros si pretendían enviarme a la Península de Yucatán. Señala el periódico que la amenaza surtió efecto y “Jesús Bobby García Manríquez,” no fue cambiado de adscripción.

En cambio ahora, dice la columna, los disidentes son arropados con el traje de charros y les dan muchas garantías. Y señala el periódico que un maestro disidente y bravo –el que le dio una caja de huevos a Marcos Covarrubias en San Lucas- lo nombraron director, con doble plaza, y a nombre de la Sección Tercera –o la SEP-  recibió materiales que la federación envió. Mi correo: [email protected]

PASEMOS EL RUBICÓN: En mi ejercicio profesional fui militante de la disidencia magisterial, esa disidencia aguerrida en la que formaban Víctor Castro y cientos de maestros con perfil de luchador magisterial. Llegó Leonel Cota a la gubernatura “y en un tronar de dedos” borró una historia de más de 20 años de lucha. Ahora se reagrupan en Morena, pero la historia sudpeninsular ya los juzgó como “animales de memoria corta.”  Y ni quien se acuerde de encabezar la insurgencia magisterial.

Y como apunto en párrafo anterior: la única noticia cierta de que me iban a cambiar de adscripción, fue cuando los charros Cachanías nos integraron un archivo chingón a Benito y a mí. El episodio que se dice sobre la participación de mi gran compañero Renán, no me consta.

Dos veces más tuve noticias de que me sacarían de la entidad. Una a Chihuahua y otra a Tabasco. Nunca me llegó la orden de cambio…

En 1959 empecé a trabajar en Cachanía. De la Benito Juárez por permuta llegué a la F. Delgado de Ranchería. El director me asignó cuarto año y “la cooperativa escolar” que era una simple caja grande de cartón, la que había que llenar de dulces y fritangas. Primero mandó al conserje o mozo a que fuera “a surtir la cooperativa”, pero luego me mandó mí. Le aguanté la orden dos veces, a la tercera le dije que no iría, que no era su mandadero. “tráeme la cooperativa entonces, si no quieres hacer nada,” me dijo. Regresé y le “jondié” la famosa caja en su escritorio… nomás volaron dulces y chicles.

Como al mes de “tal hazaña” llegó a mi salón un maestro. Nos saludamos y me dijo que iba a trabajar en mi grupo. Al ratito llegó el inspector, me entregó un telegrama en el que decía que por necesidad de servicio se me comisionaba a la Vicente Guerrero de San Ignacio. Materialmente me sacó del salón de clases y presentó a los alumnos al profe que me iba a suplir. En ese exilio ignaciano, pero muy provechoso, duré cinco años… cambios y más cambios y a mí no me llegaba.

Después me enteré que el maestro que llegó por mí se llamó Humberto César García, gran maestro de izquierda, militante del Partido Mexicano de los Trabajadores, pero más que nada, un apasionado por el arte, la música y la poesía. Luego coincidimos en alguna farra cantando y declamando.

En aquella época -1960- la disidencia no existía como tal, pero el gusano de la rebeldía y la democracia ya caminaba por algunos de los que irrumpimos después.

En esa época la voz de los inspectores y directores, y qué decir de las autoridades de La Paz, eran la verdad y nadie la podía contradecir… a mí, “por tirarle con la cooperativa al director” me sacaron de la F. Delgado y me mandaron a San Ignacio. Alea Jacta Est.- 15-06-17.- Miembro de ESAC.-