LA SUERTE ESTÁ ECHADA / Soy más pasado que presente

                                                                                                     Bobby García

En 1981 transité de Santa Rosalía a esta ciudad (la Paz). Me acompañaba una fama de quince años de lucha –feroz- contra el gobierno priista y la vida sindical magisterial. Por dos veces fui delegado efectivo a Congresos estatales. Mi fama era tal que los integrantes de la Delegación Sindical de la secundaria nocturna entregaron un documento, firmado por todos, a la dirección de la escuela y a la Sección Tres, solicitando que no se me permitiera ser parte del cuerpo docente de la secundaria. La estructura “intumbable” del PRI me tenía un odio feroz.

Llegando a la ciudad me integré a la lucha política y sindical.

En 1982 realicé un viaje en mi camioneta a mi pueblo, Cachanía. Unos días antes del viaje fui a un taller para que alinearan y balancearan las llantas. Allí estaba un dirigente del PRI, rudo, intratable, obcecado, reacio al diálogo. Llegó a ser presidente del tricolor. Lo miré y con un ademán nos saludamos.

A la hora convenida regresé por la camioneta.

El día de la salida llegué al centro y en un changarro frente a lo que fue la Sirena entré a comprar unos cigarros Raleigh. En una mesa estaba el compañero maestro Poncho Coronel. Me preguntó qué hacía; le dije que iba a Santa Rosalía. Me pidió un “raite”.

Desde que iniciamos el viaje y ya en la carretera noté que la camioneta, en las curvas se jalaba a la derecha como si la moviera el aire. (y era una suburban). Sin tomarle importancia pasé por la virgencita y las curvas pronunciadas de “los Filos” hasta llegar a la parte plana de la sierra. La camioneta se seguía jalando a la derecha. En las rectas parecía que la empujaban.

Pasamos la Y griega de Insurgentes atacamos la recta plana que se prolonga hasta el puente Querétaro aproximadamente en 15 kilómetros. Basta decir que en aquellos tiempos el emporio agrícola era fantástico y toda la recta hasta el Querétaro era un verdor magnánimo. La carretera en toda esta recta es plana sin siquiera tener cunetas. Eso sí, un arenal que corre paralelo al asfalto y un canal de riego., (en aquel tiempo)

Bruscamente la camioneta se jaló a la derecha y ya no la pude controlar; viré el timón a la izquierda y la unidad no respondió. Como si fuera topo atacó el arenal y fue a parar muy cerca del canal. Pedí al copiloto que bajara ya que –según yo- la llanta delantera derecha se había ponchado. Se baja y me grita: “qué raro, bobby, esta está volteada para acá y la otra para allá”. Señalo con las manos a la derecha y la izquierda.

Bajé y me asombré: la llanta, abierta, como si fuera caterpillar había impulsado la arena y estaba cubierta casi toda, mirando a la derecha y la otra a la izquierda. Mi correo: [email protected]

PASEMOS EL RUBICÓN; Pedí al copiloto que solicitara un raite y en Insurgente contactara un mecánico que nos jalara, El mecánico hizo maniobras y nos regresó. Revisó el desperfecto y me dijo: “qué raro está esto, Se capó toda la terminal y eso es casi imposible ya que la rosca de la pieza es muy larga. Está capada como si la hubieran limado. Voy a poner la llanta más o menos en línea y voy a soldar la terminal. Puede aguantar mucho, pero al regresar a La Paz mándelas cambiar”

Ni siquiera al compañero Poncho Coronel le comenté que cuando llevé la camioneta a alinear estaba en el taller el nefasto integrante del PRI estatal,

En aquellos tiempos las luchas eran rabiosas y había pocas consideraciones para “los débiles”… no tuvieron consideración ni para mi familia cuando en un Congreso Estatal pidieron que me sacaran de la entidad…

Alea Jacta Est. 08-06-2021-