LA SUERTE ESTÁ ECHADA / HERMANA YOLY

                                                                                 Bobby García

HERMANA:

Cuando murió nuestro padre, en sus últimos segundos de conciencia, sintió mucha tristeza porque nos dejaba… dos lágrimas rodaron por sus mejillas.

La terrible pandemia, criminal, mortífera y cruel no permitió que conjugáramos tus últimos instantes. No nos permitió reunirnos para la última plática y última taza de café. No olvidaré tu sonrisa y tu bondad. Ya no tendré quién me hable para informarme el día, la hora y el lugar en el que entregarían el cheque que nos otorga el gobierno cada año. Tú eras puntual en esa tarea.

Tu hija Lohana (Lohanín) muy pronto te llamó y fuiste puntual.

Recuerdo cuando vine a trabajar a esta ciudad, me ofreciste posada. Estuve contigo varios días hasta que renté una casa. María, nuestra hermana te mandó conmigo un perrito que habías dejado encargado mientras te acomodabas. Te traje al Poncharelo, bonito y lanudo. Recuerdo que sacaba vacilada del dichoso perrito porque no tenía sus colmillos verticales sino que salidos de la boca por los lados. Te decía: Yoly, el Poncharelo no muerde, pica.

Cuando me otorgaste posada muy luego encontré tu casa porque esta ciudad era chica y los latidos de nuestros pasos se escuchaban, así como el ronroneo de nuestros corazones. Hoy es otra cosa, estamos enredados en un laberinto y no tiene ojos ni lágrimas.

También recuerdo que por los sesenta trabajando en San Ignacio hice viaje especial a Cachanía para buscar alguien que me enseñara la raíz cuadrada ya que me había comprometido con mis alumnos que el lunes la practicaríamos para que la aprendieran. El sábado temprano te dije: Yoly, no sabes a qué vengo, a que alguien me enseñe la raíz cuadrada y poderla enseñar a mis alumnos. Yo la sé me contestaste. Durante mi estancia por sexto año la impartí a mis alumnos.

Yoly: te encontraste con tu hija; tienen una tarea: pídanle permiso al Señor y construyan una casita bonita, blanca, con muchas flores. Reúnan a nuestros padres, al , Tony y al Lalo ¡al Pico! Y allí nos esperen: no olvides poner en el corredor la poltrona preferida da Papá y Mamá… quiero sentarme en ella y ver el universo. Tampoco olvides hacer una casita chica en el patio para nuestros perritos; el Poncharelo, el Lobo, el Cigüeñal, la Chata, la Pulga, el Atila, el Arrugas, la Hermosa y todos los que hemos tenido, y que nos reciban, nos muerdan los tobillos y nos brinquen.

Un saludo eterno, hermana. Cuando la maldita pandemia lo permita nos reuniremos con el Cuate tu esposo, hijos, nietos y tu yerno… ojalá pudiera venir el Poncharelo…

Hasta siempre hermana, no olvides el encargo que les hago… la maldita enfermedad no puede robarnos el derecho a estar juntos en el pensamiento.

Un abrazo. Tu hermano y familia… 18-08-2021