LA SUERTE ESTÁ ECHADA / Cuaderno de Santa Rosalía (V)

                                                                                                            Bobby García

&.- Ramón Cota Meza- el Pirri

En Cuaderno de Santa Rosalía, de Ramón Cota Meza, en el capítulo 4 consigna temas  relacionados con la construcción del muelle, la inconformidad social, la construcción de la vía férrea y la traída de locomotoras, meteoros que azotaron al Boleo, el cobro de rentas de las casas, cobro a los franceses de los Chalets, la tremenda escasez de agua, movimientos  contables, relaciones no cordiales con los accionistas  franceses, la construcción de las escuelas  para niñas y niños, el acueducto Santa Águeda-Santa Rosalía, la colocación de la primera piedra de la enorme chimenea de la fundición, la actitud inflexible del mando empresarial, inicios de la  resistencia obrera, etc.

Sobre la escasez de agua –que en la actualidad existe- Cota Meza consigna: “Las familias no tenían agua para bañarse. Cuando había sequía se producían amotinamientos que eran controlados por la tropa y capataces franceses montados a caballo.”

“Un huracán en 1895 puso al descubierto la miseria en que vivían, lo que provocó un escándalo político y moral. Fue entonces que la compañía se vio obligada a construir un pueblo y campamentos con madera traída de los estados norteamericanos de Oregon y Washington. La forma actual de la sección principal de Santa Rosalía quedó terminada en 1898.”

Son los famosos galerones “lotes” que inician en Calle Playa y terminan en Calle Once

“Respecto de la vida en los grupos mineros separados de la ciudad, presentamos la descripción de Chancelier (op. cit.): “Soledad y Purgatorio merecían bien sus nombres. La vida de los obreros era dura, vivían bajo racionamiento cotidiano de agua y alimentos, los cuales llegaban cada mañana en el pequeño tren. Sujetos a la monotonía del lugar donde nunca pasaba nada, sujetos a la nada del domingo porque no tenían forma de viajar a Santa Rosalía, los mineros vivían y respiraban prisioneros de la mina durante el día, prisioneros del calor sofocante por las noches, prisioneros del aburrimiento los domingos.”

“El primer acto de resistencia simbólica registrado en Santa Rosalía ocurrió en la Semana Santa de 1886, a seis meses de iniciados los trabajos de la empresa. Ocurrió que los yaquis vistieron a Judas o Malhumor con los colores de la bandera de Francia para disgusto de los franceses (Mario Cuevas, op. cit.). Otra forma de resistencia era el ausentismo de las minas, forma de protesta pasiva, opción preferible aun si erosionaba el ingreso económico de sobrevivencia misma de los trabajadores.”

“Hacia 1899, la escasez de mano de obra se tornó crítica. La fuerza de trabajo de la otra costa no llegaba más. Esto se debió en parte a la apertura de grandes minas y empresas agrícolas y ganaderas en Sonora, donde las condiciones de vida eran menos atroces. Influyó también que la voz sobre las condiciones de vida en el Boleo se había corrido. A partir de entonces la empresa empezó a mejorar su oferta. Ahora el pasaje de los enganchados era gratis y se pagaban 12 centavos extra por asistencia al trabajo durante un mes. En 1909 el salario mínimo era 2 pesos en minas y 2.50 pesos en el resto de las áreas. La escala salarial llegaba hasta los 9 pesos en la fundición y los servicios, salario alto para entonces.” 

Cota Meza consigna la rebelión de chinos y japoneses que fueron contratados por la escasez de mano de obra

 “El primer “lote” de chinos, 450 trabajadores, arribó en 1902, pero su contratación fue en vano porque los chinos desertaron y se dispersaron en la parte sur de la península, Sonora y California. En junio de 1904 arribó un contingente de 500 japoneses, quienes simplemente se rehusaron a ingresar a la mina. 450 de ellos fueron reembarcados a Japón y los 50 restantes permanecieron tres meses en Santa Rosalía con la esperanza de migrar a California.”

“El 14 de junio de 1905 arribó un barco con 150 chinos, seis de los cuales llegaron muertos. El resto venía muriendo de hambre y se amotinaron en cubierta. Fue necesario movilizar a la tropa para controlarlos. El doctor francés que examinó los cadáveres dictaminó que tres de ellos habían muerto por tuberculosis, desembarcó a toda prisa y se encerró en el hospital. Los 144 sobrevivientes fueron puestos en cuarentena en una barraca para 45 personas.

El director de la empresa, Ernest Michot, narró: “Mientras eran transportados en carretas por el pueblo, el horror se dibujó en la cara de los habitantes.”

“Por temor al contagio, los mexicanos se negaron a salir de sus casas, salvo los de Providencia, expuestos por su cercanía a la barraca, quienes se amotinaron frente a la dirección de la empresa, exigiendo se les cambiara de lugar o se les llevara a la costa de Sonora. Al día siguiente del desembarco murieron 25 chinos. El doctor francés presentó su renuncia y exigió ser regresado a Francia. El superintendente de la mina de Providencia, ingeniero Aubrey, se presentó a la dirección para solicitar que los cadáveres fueran sepultados inmediatamente bajo estricta vigilancia de la tropa. Fue necesario abrir un panteón exclusivo para ellos. El panteón no fue suficiente y se tuvo que abrir uno más. Total: 158 chinos muertos entre 1906 y 1907.”

“La resistencia obrera empezó a subir en intensidad a raíz del derrocamiento de Madero por el general Victoriano Huerta en 1913. Muy conocida es la gesta de un grupo de revolucionarios de orientación anarquista que fracasaron al incitar una revuelta contra la compañía en 1913. Acciones como esta y otras menos arriesgadas fueron sofocadas por los gendarmes con armas y municiones proporcionadas por el Boleo.”

En el capítulo seis, (entre otros acontecimientos) Cota Meza consigna la insurgencia minera que culmina con la huelga del gran sindicato minero. (CONTINUARÁ)

Alea Jacta Est-29-05-20-Miembro de ESAC.-