LA SUERTE ESTÁ ECHADA / Batalla de Mulegé en 1847

                                                                                                             Bobby García

&.- Capitán Manuel Pineda

Mañana dos de octubre se cumplirán 173 años de la Gesta Heroica del pueblo de Mulegé, por el valeroso Capitán Manuel Pineda Muñoz y un puñado de muleginos que defendieron con sacrificio al pueblo, contra la invasión norteamericana.

Y vale recordar por la fecha histórica.

Y vale recordar para corregir una colaboración del compañero Víctor Octavio García

Que confundió a Manuel Pineda con Manuel F. Montoya que ciertamente fue el héroe da Casa Blanca, pero en Santa Rosalía en 1913 y no en Mulegé en 1847

Y vale recordar porque en 1980 en la administración del licenciado Ángel César Mendoza se publica en el Boletín Oficial el decreto del cambio de poderes a Mulegé. Allí y en esa mañana de cada dos de octubre se realiza la ceremonia solemne y un desfile. El puñado de mexicanos patriotas se enfrentan al ejército norteamericano en la Batalla del Cerro Amarillo y el estero.

Y vale la pena recordar porque en la ceremonia de1980 encabecé un pequeño contingente que marchó por la calle principal hasta llegar al entronque con la carretera, para entrevistarnos con Ángel César y, una vez más, lanzar la proclama sentida de los mineros. Ángel César nos atendió al final del acto, con los resultados nulos de siempre.

Luego los asistentes –gorrones y no- se encaminaron al puente y debajo de éste se escenificó una bacanal al estilo de la Roma Imperial. También nos encaminamos al puente y fuimos partícipes de la pachanga.

Como era la primera vez del cambio de poderes, el gobernante quiso agasajar “a su pueblo de Mulegé”. Corrió la cerveza y la barbacoa. Hubo ciudadanos que abandonaban el lugar llevando un cartón de cerveza al hombro. Se miraba hasta grotesco y vulgar. Pero había que festejar; era la primera vez en la historia que el pueblo de Mulegé era depositario de los tres poderes del estado. Fue una borrachera fenomenal.

Como el contingente que fuimos de Cachanía no sabíamos de la pachanga, y al observar el grotesco espectáculo –y concurrí a varios, pero no de esa magnitud- pensé en hablar con el gobernante cuando se fuera a retirar:

 “Señor gobernador, creo que en lo sucesivo en lugar de una pachanga como ésta el gobierno debería programar la inauguración de una pequeña obra para la comunidad: arreglo de una calle, un aula nueva, una cancha, en fin, señor gobernador, algo que sea útil al pueblo”.

Desde entonces se ha llevado a efecto el cambio de poderes muchas veces… tantos que ya el pueblo debería ser distinto en su infraestructura. Desde entonces el pueblo de Mulegé cada día está más olvidado. Urge reactivarlo. Es un pueblo mágico que merece mucho más que la ceremonia del dos de octubre.

 raudel_tartaro@hotmail.com 

Alea Jacta Est-  01-10-20