LA SUERTE ESTÁ ECHADA / Auditorías patito

                                                                                            Bobby García

&.- A fusilarlas compañero Víctor Castro

En la administración priista por 24 años nunca se practicaron ya que gobernadores y alcaldes eran del mismo partido. Lo mismo pasó en el Congreso del Estado.

Leonel Cota Montaño se inconforma con su partido –el PRI- y se lanza como candidato a gobernador por el PRD y derrota a Antonio Manríquez arrebatándole la posibilidad de ser gobernador que era coto de poder del tricolor. Leonel Cota, con auditoría o sin ella crea responsabilidades a Mercado Romero, gobernador saliente y a su secretario general Antonio Ortega y los manda a la cárcel. Por inconsistencias en la demanda a los meses salen de prisión. Fue la primera acción en que se practicó la auditoría. Leonel cuidó sus espaldas y coloca en la gubernatura a su primo Narciso Agúndez Montaño… no hubo auditoría. Éste pretendió hacer lo mismo y lanza como candidato a Luis Armando Díaz que es derrotado por el neo panista Marcos Covarrubias que le practica una auditoría y lo manda a la cárcel en compañía de su secretario General Alfredo Porras Domínguez, que a los meses también abandonan la cárcel.

Esta es una historia ya contada y pasada de moda.

En el Congreso del estado nunca se ha practicado una auditoría a pesar del cochinero contable en cada trienio.

Los acaldes priistas no supieron de rendición de cuentas. En los trienios de Leonel y Narciso tampoco rindieron cuentas: Porras Domínguez, Víctor Guluarte (+), Víctor Castro y Rosa Delia Cota Montaño. Al finalizar ese trienio gana la alcaldía la priista Estela Ponce Beltrán y tampoco ordena auditoría alguna al gobierno perredista. Luego llega el panista Armando Martínez y manda a la cárcel al suplente de Ponce Beltrán (entra y sale, puro teatro)

Irrumpe la Era morenista hace tres años con Rubén Muñoz Álvarez en la alcaldía y Congreso de mayoría de Morena… nada pasa.

En los otros cuatro municipios la historia es la misma. En Los Cabos, en el trienio de Arturo de la Rosa, alcalde panista, se publicó que había dejado un desfalco de muchos millones de pesos, que le fincarían responsabilidades y allí anda feliz y contento, nada pasó. En Mulegé ha pasado lo mismo. Pedro Osuna pasó la alcaldía a su esposa y obviamente no hubo auditoría. A la esposa de Osuna López la sucedió Felipe Prado hace apenas tres años, y se publicitó hasta el cansancio que Prado Bautista realizaría auditorías de las que resultaron irregularidades escandalosas; que la obligarían a devolver los terrenos robados (que fueron muchos). Ella anda feliz en su casa y su esposo es funcionario estatal. Rubén Muñoz declaró que Armando Martínez no había aclarado ni solventado muchos millones de pesos y que le fincarían responsabilidades administrativas. “La vida lo premia” y en esta elección ganó un distrito local electoral. Seguirá viviendo de la política y nada le pasará… seguirá en la polla ¡gorda! Mi correo: [email protected]

PASEMOS EL RUBICÓN: La historia política de la entidad está llena de corrupción. Las auditorías patito están a la orden del día.

Hoy llega al gobierno estatal el compañero Víctor Manuel Castro Cosío. Está obligado a romper el vicio de auditorías patito y practicar una profesional, legal y apegada a derecho al gobierno de Carlos Mendoza Davis.

Debe instruir a la alcaldesa electa de La Paz practicarla al gobierno de Rubén Muñoz, aunque esté blindado porque es diputado federal electo. Lo mismo en Los Cabos y Comondú. En Loreto y Mulegé las alcaldías no serán de su cuadra.

Ojalá se inaugurara la etapa de las auditorías como medida política para que el pueblo recobre un poco la confianza en sus autoridades ¡¡porque ya basta de ex funcionarios y funcionarios millonetas sin sacarse la lotería!! 

Alea Jacta Est- 16-06-2021