La mujer de blanco de la Purísima

JOSE ANTONIO MARQUEZ CASTRO

La Purísima es una comunidad ampliamente conocida por su bagaje histórico. Una de las primeras misiones construidas por los jesuitas fue Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Cadegomó, fundada por el padre Nicolás Tamaral, en 1720; es, además, reconocida por sus múltiples bellezas, su río, sus huertas, su producción caprina y su cerro conocido como El Pilón, cuya propiedad de disputan con la cercana población de San Isidro.

Qué decir de sus hombres y mujeres, los cuales gracias a sus habilidades proyectaron esta tierra en el ámbito deportivo, docente y empresarial.

Conocida internacionalmente por la leyenda del vampiro Blackman, una realidad hecha leyenda o una leyenda hecha realidad, cuya tumba se encuentra en el panteón local, la cual atrae cada año cientos de visitantes.

Por si lo anterior fuera poco, ahora se suma una nueva historia cargada de fantasía, pero con un dejo de veracidad: «la mujer de blanco». Se dice que se aparece por las noches de luna nueva y deambula por las calles de la comunidad. La aparición es una figura de mujer con el pelo hasta la cintura, vestida elegantemente con un traje blanco muy hermoso, de mangas largas, anchas. No camina, sino que más bien avanza como suspendida en el aire, sin rostro visible, sin manos, sólo el vestido que no toca el suelo.

Una figura que a veces se ve claramente y en momentos parece difuminarse, dejando tras de sí una corriente de aire frío que, como viento aciclonado, sacude las hojas de los árboles, cuyo sonido parece el lastimero gemido de una alma en pena que hace estremecer a todo aquel que tiene la osadía de verla o la oportunidad de encontrarla en su deambular nocturno.

Son muchos los testimonios de lugareños que afirman haberla visto. Hay quienes afirman es la esposa de Blackman, que está sepultada en una tumba aledaña a la de su marido. De acuerdo con la leyenda, ambos regresarían después de cien años, mismos que hace poco tiempo se cumplieron, según la fecha inscrita en ambas capillas. La pregunta es, ¿se estará cumpliendo la profecía o sólo es producto de una febril imaginación?

Esta historia, de la cual hay testimonio fotográfico, circula entre los habitantes de La Purísima que gustan contar y compartir con los visitantes, sobre todo en los ratos de descanso o cuando uno ya se prepara a dormir, momento en el que la oscuridad se comienza a convertir en reina y señora de la noche.