LA CHIVA APARECIDA

Cuenta un ranchero dé nombre Cuco , que hace muchos años, cuando él era joven, manejaba un camión de tonelada con el que transportaba material para la construcción y que, por lo tanto, seguido andaba por el arroyo, abajo de la Sierra de San Francisco, de donde extraían arena para las obras ya que arriba no encontraba ese material.

Por esos lugares, toda la gente contaba anécdotas de brujas, fantasma y aparecidos, y a él le parecían increíbles, pensaba que eso lo inventaban sus compañeros para infundirle miedo y ganarle los viajes.

Él se echaba dos o tres vueltas con el camión al arroyo , pero ya en la última vuelta regresaba solo porque todos los demás tenían terror de ir tan tarde, pero como él no creía en esas historias, no tenía miedo.

Nos contó que en una ocasión, ya pardeaba la tarde cuando fue a echarse su último viaje del día, sintió que alguien lo observaba y pensó que eran sus compañeros que lo querían asustar, no hizo caso y siguió con su trabajo.

Cuando salía del arroyo con el camión cargado de arena , los paleros “ El Mañana y El Chato” se fueron arriba, cansados, se echaron sobre la arena y se quedaron dormidos, en eso, de reojo vio que a su lado iba una chiva sentada como persona, se le erizó la piel y pensó: —es mi imaginación- volvió a ver y sí, efectivamente, iba una chiva sentada a su lado como si fuera una persona, pero él tenía que poner mucho cuidado al camino porque más adelante estaba el desfiladero, por el rumbo de Los Crestones; De repente, se le apagó la luz del camión y entonces la chiva le habló y le dijo: -dale para la derecha no seas…. El Cuco no le hizo caso porque él ya conocía ese tramo peligroso del camino, hizo todo lo contrario, le dio para la izquierda y así pudo salvarse de caer al desfiladero, cuando ya había pasado el tramo peligroso, volvió a encenderse la luz del camión y volteó a ver a su lado y ya no estaba la chiva.

Tembloroso del miedo le contó a sus compañeros lo que le había pasado y ellos le confirmaron que, efectivamente, un señor llamado Don Tacho milagrosamente salvó la vida al caer del desfiladero, les contó que una chiva se le subió al camión y que le dijo que le diera para la derecha y se fue al barranco, pero antes de caerse el camión el señor abrió la puerta y se aventó, por eso se salvó.

Cuenta El Cuco que jamás volvió a ir solo por ese lugar y menos de noche, que él sí había aprendido la lección.