En memoria de mi hermano RAMÓN !

Es muy difícil no sentirme triste por tu partida, pero cada recuerdo que tengo tuyo me hace feliz. Esos recuerdos siempre estarán en nuestro corazón como lo mejor que tenemos de ti.

Como juntos disfrutamos a nuestros padres Inés y Pedro, que fueron nuestro ejemplo de trabajo y nos heredaron sus valores; cuando tenemos uso de razón, ya estábamos junto con ellos y nuestras hermanas: la Estela y La Pacha y el pequeño Layo, compartiendo una humilde casa junto al mar, escuchando el canto de las olas, íbamos aquella pequeña poza, cercana que tenía una forma natural, muy similar a la Península de Baja California, y en la que iniciamos nuestro aprendizaje de natación, para después incursionar, nuestras prácticas a mar abierto, esto casi, al mismo tiempo que aprendimos a caminar, aprendimos a nadar, allí mismo desde las piedras cuando subía la marea empezamos la práctica de la pesca con nuestras pequeñas piolas, una actividad que siempre te apasionó y que esa afición la heredaste a tus nietos; tengo grabado cuando estuvimos en el internado de San Ignacio y creo que fue el Pino Meza, el que dijo parece que no sabes nada, “ mosquita muerta” , en referencia a tu personalidad sería y callado y una bella sonrisa. de allí algunos niños te empezaron a decir “ el mosca” apodo que algunos de tu generación aún , así te recuerdan; rápido pasó esa bella niñez, cuando te llegó la adolescencia y tuviste que ir a Ensenada a estudiar secundaria, el deseo de nuestros padres era que estudiaras , fueron dos años y decides, regresar al pueblo, para dedicarte a la actividad de nuestro padre y los tíos: la pesca de escama y langosta que fue tu fuerte, muy joven conocisteis a tu esposa , la joven maestra Adela, con quien formasteis una bella familia, con las llegada de tus hijos El Monchito, Argelia y Ricardo, fue tan rápido y fue tan Bello el tránsito de nuestra vida que maduramos y enfrentamos la ley de la vida, que esa hermosa familia qué tanto amamos, así como fue creciendo por la llegada de nuestros hijos y nietos; sentimos primero la pérdida de nuestro padre, a los años despedimos a nuestro Querida Doña Inés, luego la familia, se viste de luto cuando vimos marchar a tu esposa Adela , casi al mismo tiempo que tú emprendiste la lucha contra esa terrible enfermedad, cinco años que nos distes ejemplo de fe, de coraje, de esperanza, tu vida fue de altos y bajos, con una ejemplar valentía luchaste, te acompañamos, rogando en nuestras oraciones a dios para que salieras adelante , jamás vimos rencores, corajes y resentimientos, siempre esperanzas de vida, hasta el final Tus hijos y Cristina contigo, siempre acompañado, recibiendo lo que sembraste, amor y cariño, así te vimos partir hermano, gracias por todo lo que nos compartiste ; lo único que nos deja tranquilo y nos reconforta es que ahora estas en una vida mejor, fuera de los problemas, fuera de la tristeza, sé que allá arriba estarás muy contento, aunque aquí te extrañemos mucho. Descansa en paz hermano querido.