El “cachorro” de estirpe

Del discurso, Francisco Pelayo Covarrubias pasó a los hechos, y contradictoriamente la gente con la que se rodea el edil es la responsable de la crisis que se vive en Comondú, pues prácticamente son los mismos inquistados desde 2008 a la fecha. . .

Por Alejandro Barañano

Aquel 26 de septiembre del 2015, y con la ausencia del ex gobernador Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, el “cachorro” de la dinastía Francisco Pelayo Covarrubias, tomó posesión como alcalde de la principal zona agrícola de Baja California Sur.

Conocido como “Pancho” Pelayo por los amigos y uno que otro llevado, es el más fresco político de la cepa y estirpe de tan noble familia, y que durante décadas ha cobijado, estimulado y facilitado el ascenso a la cumbre del poder a hermanos y sobrinos, esto en una especie de sucesión hereditaria.

El linaje político de los Covarrubias fue iniciado por Ricardo “El Chato” Covarrubias =que en paz descanse= cuando llegó a alcalde del VII Ayuntamiento de Comondú de 1990 a 1993. Su hermano, el también ex gobernador, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, lo fue entre 2005 y 2008; y después de siete años la alcaldía volvió a recaer en uno de los consanguíneos: Francisco Pelayo Covarrubias, el sobrino, quien seguro buscará utilizar a Comondú como trampolín para ir por la gubernatura en cuatro años más.

Aquel mismo 26 de septiembre del 2015,  en medio de un ambiente de fiesta, diría “Pacho” Pelayo que gobernaría “de cara a la sociedad, sin distingo de colores, de religiones”, porque para el “cachorro” de la prosapia Covarrubias la elección era un mero proceso, y gobernar sería algo distinto, porque se gobierna para todos, recuerdo como lo expresó en aquel sentido mensaje pronunciado.

Pero curiosamente el entonces nuevo alcalde de Comondú no ofreció revisar las cuentas de sus antecesores del mismo origen partidista, Venustiano Pérez Sánchez y Antonio Ojeda Molina, por el contrario, puntualizó que asumiría el poder de un gobierno prácticamente quebrado y que eso era un reto difícil, más no imposible.

Durante su toma de posesión llegaría el momento nostálgico, una característica muy propia de la casta Covarrubias: “Voy arrojar el alma por Comondú. Voy arrojar el alma por cumplir mi palabra, porque así me lo enseñaron mis padres. No le voy a fallar a dos grandes hombres que al igual que mi padre, sirvieron con amor y pasión a Comondú y Baja California Sur, y de quienes heredé el profundo amor a esta tierra. Me refiero a Ricardo “Chato” Covarrubias y a Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor”. ¿Quihubole con el histriónico de “Pancho”?

Siguiendo con su proclama, no hizo ningún anuncio importante o transcendental, solo se limitó a decir que mejoraría la prestación de los servicios públicos con un gabinete prácticamente conformado por funcionarios heredados por los ex alcaldes Joel Villegas Ibarra, Venustiano Pérez Sánchez y Antonio Ojeda Molina.

Y sí, del discurso pasó a los hechos, y contradictoriamente el equipo de trabajo del “cachorro” de la dinastía Covarrubias, en parte, es justamente el responsable de la crisis que se vive en Comondú, pues son prácticamente los mismos que han estado inmersos en la cúpula del poder de 2008 a la fecha.

Por citar algunos ejemplos, “Pancho” Pelayo ratificó en sus cargo a quienes que pertenecieron a las administraciones de Venustiano Pérez y Antonio Molina: José Guadalupe Ramírez y José Alberto Murillo Espinoza, como tesorero y subtesorero, respectivamente; además de Francisco Mosqueda Mendoza en Protección Civil.

A otros, simplemente los meneó de un puesto a otro como sucedió con Gerardo Gallardo Macías, que pasó de subdirector a director de la Policía Municipal; Braulio Higuera Amador, de procurador de la Defensa del Menor y la Familia a director del Registro Público de la Propiedad y el Comercio; y Guillermo Medina Banda, de Catastro al sistema operador del agua potable.

El ex alcalde de Comondú, Antonio Ojeda Molina, quien dicho sea de paso se negó a entregar cuentas claras sobre los ingresos y egresos de las Fiestas de Expo Comondú, esto vía Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, también agarró hueso como secretario de Planeación y Medio Ambiente.

Así, en la nueva administración del “cachorro” fueron también nombrados algunos ex colaboradores del ex alcalde de Comondú, Joel Villegas Ibarra, como la ex regidora Lourdes Salas Robledo, nominada directora de Atención Ciudadana, y Juan Ramón Amador Murillo en la Dirección de Informática.

Finalmente “Pancho” Pelayo acomodó gente de su entera confianza como Daniel Medina Quiñónez de gerente de administración de su compañía Agrícola de Comondú S.A. de C.V. a contralor general, quien se supone habría de cuidar las manos a los funcionarios reciclados de los ex alcaldes comundeños.

Con las aspiraciones que denota Francisco Pelayo Covarrubias por encumbrarse en la cúspide del poder en el estado, uno se cuestiona: ¿Quedará demostrado que la emblemática dinástica Covarrubias, quien ha cobijado, estimulado y facilitado su  ascenso a las crestas del poder tanto a hermanos como sobrinos, esto en una especie de sucesión hereditaria, cumplirá con su cometido? La verdad no lo sé, por lo que mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .