Dos imágenes que me transportan 53 años atrás…

El verano de 1968, en esa antigua camioneta, de mi padre Don Pedro, habíamos madrugado de Punta Abreojos, cuando no existía carretera, solo la brecha formada de permanente, salitrales, , médanos y caminos pedregosos que comunicaban a nuestro pueblo con San Ignacio, casi 12 horas de camino, después seguir otras 6 horas de camino sinuoso y pedregoso hasta llegar a nuestro destino; Santa Rosalia, el motivo del viaje, en este caluroso agosto, era para dejarme en este mineral, en la casa de mi tía María y el tío Chevere, dos seres extraordinarios, que me recibieron en su casa , para que yo pudiera terminar mi educación secundaria, en la Escuela Manuel F Montoya, única escuela de este nivel en todo el norte del Territorio de Baja California Sur.

La otra imagen corresponde al puesto del Kilo Gueso, enfrente de este negocio estaba la única gasolinera del pueblo, en lo que hoy es el edificio Espinoza; allí llegamos a rellenar el tanque de la gasolina, estaba el sol con sus rayos pegando con gran intensidad, después de checar la camioneta, mi papá nos invitó un refresco en el puestecito , en ese momento estaba siendo atendido por Mauro, un jovencito que después sería mi gran amigo; creo que la temperatura era como de 40 grados y ver esos depósitos vitrolero, lleno de limonada, sudando por los trozos de hielo que tenía adentro, ha sido la agua fresca mas rica que he probado en mi vida, acompañada de un Pan cochito, no sé si de la panadería El Boleo o de con Don Miguelito Meza, una delicia!

Un bello recuerdo que siempre me ha acompañado y desde ese día, nació el gran cariño por este pueblo, que ha sido tan generoso conmigo, donde tengo 41 años viviendo de continuo y no creo que ese número sea una señal premonicional.