DESPERTAR DE UN SUEÑO Y VIVIR UNA PESADILLA

De hace un año:

«Estaba en un palmar desolado, era de noche y solo me alumbraba la luz de la luna.

La única melodía que se escuchaba era la de mis pasos descalzos y la agitación de mi respiración luego de tanto andar.

La desesperación penetraba en mi alma y hacía bombear mi corazón a la velocidad del viento que erizaba mi piel.

Una mano que quemaba toco mi espalda y escuche un susurro tan lejano que no logré comprender.

Sentí un dolor desgarrador y de pronto vi mi habitación.

Desperté con una frase tatuada en mi piel:

“No salgas, quédate en tu casa “