Debemos ser como los elefantes …

Con pies grandes y pesados… Para tenerlos bien fijos en la tierra y no elevarnos.

Con orejas grandes… Para aprender a oír y no actuar a ciegas.Con boca chica… Para no andar parafraseando, ni hablando de más.Con colmillo largo… Para saber actuar en momentos difíciles.Tener piel áspera y dura… Para aguantar los embates de los demás.Tener cola corta… Para que nadie, por más que quiera, pueda hablar de ti.

Tener su memoria… Para que nunca olvides quién realmente eres.

Y como el elefante, que cuando sabe que va a morir regresa a su lugar de origen, igualmente tú, cuando sientas que has caído en lo más profundo, que no puedes salir y no encuentras ni un rayo de luz dentro del laberinto en que estás inmerso, que lo has perdido todo y no te queda nada, regresa a tu lugar de origen, regresa a tu naturaleza, regresa a ser tú nuevamente, porque tal vez, ¡por la falta de memoria olvidaste quién realmente eres!

Aurelio Atayde Guizar