De los obsequios que recibe Su Santidad

Durante la reciente visita que el Papa Francisco llevó a cabo en nuestro país observamos que, prácticamente, en cada paso que dio recibió obsequios de la más diversa naturaleza que podrían contarse en miles, tanto de los feligreses como de las autoridades con los que se encontró en los seis días de su estancia en tierras mexicanas.

Sin duda, no todos los obsequios viajarían hasta Roma pues muchos de ellos resultan perecederos (como los cientos de ramilletes de flores) o bien, a su vez, los donaría inmediatamente a alguna parroquia de las diócesis que visitó. Pero también porque, supongo, no todos cabrían en las amplias bodegas del avión Boeing 737-800 de Aeroméxico que lo trasladará de regreso a la Santa Sede (pues habría que estimar las maletas de casi 50 personas de su equipo y las 75 periodistas que lo acompañan).

Ante ello, cabe preguntarse ¿qué destino tienen los regalos que recibe Su Santidad durante sus viajes y en los encuentros que sostiene con jefes de Estado, personalidades del espectáculo, el deporte y la cultura, como visitantes distinguidos de todo el mundo? A lo largo de su historia, la Santa Sede ha reunido millones de objetos de toda índole y que desde el siglo XVI se resguardan en lugares especiales, de tal manera que en la actualidad muchos de ellos se exhiben en los poco más de treinta museos y galerías que se ubican en la Basílica de San Pedro con las más estrictas medidas de seguridad, por la importancia histórica, cultural y económica de su mayor parte. Desde cuadros de los más reconocidos pintores, esculturas de la antigüedad griega, romana y egipcia, hasta objetos personales de los propios pontífices con que ha contado la Iglesia católica en cientos de años.

Para dar a conocer el legado con que cuenta, en años recientes la sede papal inició una serie de exhibiciones por diferentes partes de mundo, como la de Los Tesoros del Vaticano, o la de San Pedro y San Pablo, que tuve oportunidad de visitar en las ciudad de México y San Diego, California, respectivamente, en las que se apreciaron objetos tan valiosos como coronas, cáliz o anillos de oro, pinturas como las ya señaladas o de diferentes Papas, o túnicas o sandalias usadas por los papas Juan XXIII o Juan Pablo II y fotografías de momentos de coronación de diversos pontífices, por citar sólo algunos.

Si bien las diversas salas de exposición en Roma exhiben permanentemente parte de esa riqueza cultural, en ellas destaca una, la del Museo Etnológico, que muestra objetos que los máximos jerarcas católicos han recibido de particulares y en sus viajes de los cuatro continentes del mundo en que se divide este museo, y que supera los cien mil objetos.

Algunos de los obsequios que el Papa Francisco ha recibido desde que asumió la dirección del catolicismo, están un estuche de semillas de los árboles de la Casa Blanca que el presidente Barak Obama o un libro escrito por el padre de Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, sobre la Inquisición en América, por citar algunos de carácter simbólico. Pero también se conoce que Francisco ha recibido calzado, lentes o vehículos de las marcas más renombradas internacionalmente.

Sobre el destino de los obsequios que ha recibido Francisco durante su pontificado, apenas el pasado 2 de febrero El Vaticano realizó la tercera edición de la “Lotería de la beneficencia para las obras de caridad del Santo Padre” que, con la compra que cualquier persona del mundo con un costo de 10 euros, han generado recursos destinados a ayudar a refugiados y apersonas sin hogar en el mundo.

En estas ocasiones entre las donaciones del Papa a la Lotería, se pueden señalar vehículos, relojes, maletas de piel, bolígrafos de plata, cámaras de vídeo, bicicletas y hasta cafeteras.

Lo anterior me hace recordar que nuestros gobernantes también reciben un sinfín de obsequios que, no debemos olvidar, se hacen en función de su cargo público y no a la persona, pero que hasta el momento no sabemos a dónde llegan a parar. El presidente Vicente Fox, por ejemplo, se llevó todos los regalos para crear un museo en Guanajuato, pero un museo particular. Bien estaría que en estas tierras se siguiera el ejemplo papal en ambos sentidos: crear galerías públicas de exhibición y donar algunos para recabar fondos con parte de ellos.

 

Agenda Sudcaliforniana

Juan Cuauhtémoc Murillo