BALCONEANDO / VERDADES A MEDIAS

Por Alejandro Barañano

Tanto la secretaria de Economía TATIANA CLOUTHIER como el gobernador VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO, dieron a conocer a finales del año pasado que se formalizará un Plan Integral de Recuperación para la empresa EXPORTADORA DE SAL, y que una de las acciones inmediatas a tomar sería reunirse con los titulares de Finanzas y Dirección General de esa compañía minera.

Lanzando vaticinios y vítores anticipados, CASTRO COSÍO anunció que vendrán buenos tiempos para nuestra entidad, y por eso de nueva cuenta se contará con la presencia de la titular de la SECRETARIA DE ECONOMÍA este próximo 14 de enero, misma que con un equipo del gabinete estarán presentes para construir un ejemplar esfuerzo para situar a MULEGÉ y en particular a las comunidades aledañas a GUERRERO NEGRO en mejores condiciones de desarrollo y prosperidad.

Y es que para todos es sabido que la empresa EXPORTADORA DE SAL es única en el tablero de la administración pública federal, ya que desde hace cuatro décadas el GOBIERNO DE MÉXICO detenta el 51 por ciento de las acciones de la más grande salinera a cielo abierto del mundo, siendo su socio desde ese entonces la compañía japonesa MITSUBISHI CORPORATION.

Ahora bien, con una capacidad de producción de 8 millones de toneladas anuales de producto, EXPORTADORA DE SAL apenas alcanzó 6 millones de toneladas en el 2021, y a parte de eso está atrapada en una maraña de conflictos legales y sospechas de mucha corrupción desde hace tres sexenios, razón por lo cual ahora se dice que se ha decidido rescatarla el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, emplazando para esto a TATIANA CLOUTHIER para terminar con los malos manejos y demostrar que la ESSA puede ser rentable.

Pero la tarea para TATIANA CLOUTHIER no es fácil, pues tiene tres meses para cumplir con la instrucción presidencial o sino, se podría desincorporar la paraestatal que fue adquirida en el año de 1975, misma que ha sido objeto de planes privatizadores en las últimas cinco administraciones federales.

Por ejemplo, en la época de ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial planeó una venta directa a los socios japoneses. Después FERNANDO CANALES CLARIÓN llegó al gabinete de VICENTE FOX QUESADA en la segunda mitad de ese sexenio, y también –curiosamente– propuso privatizar a la salinera.

Hace ocho años siendo presidente ENRIQUE PEÑA NIETO, tuvo conocimiento de un esquema financiero donde se proponía la desincorporación de EXPORTADORA DE SAL mediante un fideicomiso del que una sociedad nacional de crédito fungiría como fiduciario y fideicomitente, tan así que el objeto del fideicomiso sería la venta del 100 por ciento de las acciones de la empresa a través de la BOLSA MEXICANA DE VALORES.

Ante ello, se supone que el 51 por ciento de la parte mexicana sería entregado al fideicomiso, y el valor de la empresa –de acuerdo con los técnicos de la firma de Pedro Aspe– podría alcanzar hasta 460 millones de dólares, equivalentes en aquel entonces en los 5 mil 900 millones de pesos.

Pero resultó que ILDELFONSO GUAJARDO VILLARREAL tenía otros datos, y derivado de sus tratos privilegiados con la MITSUBISHI CORPORATION la propuesta fue desechada. Entonces comenzó el carrusel de directivos –cuatro en el sexenio peñista; dos en la actual administración– y un cúmulo de denuncias por presuntas irregularidades además de mermas en la producción.

Ahora TATIANA CLOUTHIER procederá a limpiar a EXPORTADORA DE SAL, identificada por la CUARTA TRANSFORMACIÓN como un “nido de corrupción institucionalizada”, afrontando el reto de corregir el rumbo de la empresa y demostrar que la sociedad con MITSUBISHI CORPORATION puede ser rentable para México, o quizá, porque no, proceder a su desincorporación, dejando al descubierto algunas verdades a medias que nos vienen ofreciendo; por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .