BALCONEANDO / TRAFICANDO CON ARENA

Por Alejandro Barañano

 

En septiembre del año pasado, dijimos en este mismo espacio que de forma por demás silenciosa hay quienes han encontrado en el tráfico de arena un negocio redondo y muy rentable, afectando por ende –a la par con la erosión de playas- la extinción de muchos parajes sudcalifornianos.

Esto viene a colación porque el material pétreo de la playa Punta Arena sigue siendo extraído de manera irregular y para fines comerciales, además que dicha actividad también afecta a varias especies de tortugas, pues ese espacio paceño sirve como importante santuario de anidación de esas especies marinas que están protegidas ya que se encuentra en peligro de extinción.

Como muchos saben, la playa Punta Arena se encuentra ubicado a 50 kilómetros de la ciudad de La Paz, y a pesar de la cercanía con la capital del estado, de modo descarado la extracción de la arena la realiza una empresa privada desde el año 2012 con el consentimiento de las autoridades federales y que, según se dice, no actúan para frenar la degradación del medioambiente, pues se obtienen grandes cantidades de material pétreo del lugar, el cual es retirado en sacos y transportado en camionetas hasta un enorme tráiler que los espera en las inmediaciones.

Ahora bien, se descubrió que el dueño de la empresa que despoja de la arena a la playa en cantidades descomunales lleva por nombre José Cota Cota, quien resultó ser ni más ni menos que el ex director de la Junta Estatal de Caminos en la tristemente célebre gestión del ex gobernador Narciso Agúndez Montaño.

Este redituable negocio de traficar con la arena de playa está basada por una resolución administrativa emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ello a través de la Dirección General de la Zona Federal Marítima Terrestre y Ambientes Costeros, modificando las bases y condiciones de la concesión bajo el número de folio “DGZF-501/12” de fecha 27 de enero de año 2016, esto el expediente EXP: 543/BCS/2012 el cual autoriza al ex funcionario del Gobierno del Estado a la extracción de 2 mil metros cúbicos de arena por año de forma artesanal, equivalente a 160 metros cúbicos al mes o visto de otra manera, 40 metros cúbicos por semana en una área de 8 mil 061 metros cuadrados especificados en la concesión de la Zona Federal Marítimo Terrestre, lugar donde anidan diversas especies tortugas marinas, como ya lo dijimos.

La manera como opera la empresa de José Cota Cota es laborando de lunes a sábado, y en donde curiosamente la mayoría de los puntos donde es extraída la arena están fuera del área concesionada, y tan es así, que los vehículos que han sido observados para cargar los sacos de arena son un pick up blanco de doble rodado y con placas ZNA-1049; una camioneta tipo pick up azul de color negro con placas ZMA-895-C; otra pick up con placas ZMD-728-A y una camioneta más con playas de circulación CF-14-548, las cuales abastecen a un tráiler que generalmente se ubica a un costado del faro de la playa de Punta Arena.

Por demás obvio es que con tanta operación y movilización de unidades motoras en la zona de la playa Punta Arenas, dejan entrever que se trata de un grupo muy bien organizado que está haciendo un millonario negocio, perjudicando no solo al ecosistema de las especies de tortugas marinas que ahí anidan, sino ocasionando un daño ecológico irreversible, esto virtud de que están sacando muchísimo más volumen de arena que el autorizado por la supuesta concesión.

Este asunto ha sido denunciado en reiteradas ocasiones ante diversas instancias gubernamentales como lo son la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente, la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Ayuntamiento de La Paz –estando al frente Armando Martínez Vega y ahora Rubén Gregorio Muñoz Álvarez- y el Gobierno del Estado; y una de dos, o hacen caso omiso porque no les interesa el tema, o están involucrados hasta el cogote con el tal José Cota Cota y por eso ponen oídos sordos, y mientras sucede algo al respecto, mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .