BALCONEANDO / ¡LOS BUROCRÁTAS!

Por Alejandro Barañano

 

Habrá quien no esté de acuerdo, pero vivimos en una entidad donde las actividades económicas han sido limitadas y por ello el servicio público es una de las principales alternativas como fuente de empleo, por eso es común ver a los llamados burócratas merodear dentro de las oficinas ya sea sosteniendo un piropo diario o el comentario en doble sentido cuando ya se entró en confianza, alianzas y favores laborales.

También hay burócratas prepotentes y agresivos para con los ciudadanos que acuden a realizar  trámites ante ellos, pero eso sí, son mansos corderos cuando se trata de su “sindicato”, pues el llamado servidor público en una gran mayoría se jacta de ser ducho en derecho burocrático, aunque en realidad –la inmensa mayoría- es totalmente ignorante de sus derechos y obligaciones como agremiado que es del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes, Municipios y Organismos Descentralizados del Estado  de Baja California Sur –chútate ese nombrecito-.

Sin embargo es común ver en cualquier edificio de Ayuntamiento o del Gobierno del Estado a grupos de personas con camisolas oficiales deteniendo los árboles alrededor de los inmuebles llevándosela en puro sinquehacer, convirtiendo con su actuar a la gestión pública en lo que sucede en una típica escuela donde los chamacos van a hacer lo que les da su regalada gana.

Pero ojo, pues claro es que entre más burócratas estén haciendo mal su chamba o andén valiendo un reverendo sorbete deambulando en los pasillos, quiere decir que las cabezas de tal o cual Ayuntamiento están para llorar, pues si un trabajador no hace bien las cosas, llega tarde o atiende mal a la gente, es porque no tiene un superior capaz de convencerlo, y en el último de los casos, obligarlo a que haga lo que por ley le corresponde realizar.

El problema de la administración pública que se refleja en la pésima actitud de la burocracia es porque está plagada de “señoritos” que llegan a ocupar cargos como funcionarios y que tienen más interés en su carrera política que en llevar como se debe los asuntos de la administración pública.

Las leyendas urbanas aseguran que no se puede despedir a un sindicalizado porque así se rigen los usos y costumbres de la administración pública local, por lo que los “preocupados jefes” no quieren tener problemas sin caer en cuenta que el dinero que cobran de los impuestos de los bolsillos de los ciudadanos es para que atiendan y resuelvan lo que se requiera para que los servicios y funciones de la administración marchen correctamente para el bien de la sociedad.

Pero de este modo de proceder nacen un par de interrogantes. Primero: ¿Cómo van a saber corregir o mejorar el desempeño de sus subalternos, si el jefe en turno que nunca está?  Segundo: ¿Cómo va a tener orden y estar al pendiente de que las cosas marchen bien, si el problema de los funcionarios es que solo quieren las bondades del puesto que ocupan?

Y lo digo es porque pareciera que solo van por los reflectores, el cheque, los viáticos, pero nada de responsabilidades; nada de problemas, nada de tomar decisiones, nada que pueda manchar sus aspiraciones políticas porque su manera de promocionarse políticamente es ser un burdo quedar bien sin demostrar capacidad ni eficiencia.

Sin embargo algo se debe agregar en favor de los burócratas, ya que a pesar de todos los vicios que tienen y que la inmensa mayoría los hemos padecido tal y como lo son su intransigencia, su falta de sentido común para resolver las cosas, la carota de la secretaria o el rostro de  mártir del pobre bato que no sabe cómo le va hacer para llegar a la quincena, la verdad es que si no fuera por ellos las instituciones de gobierno no funcionarían.

Vaya pues mi reconocimiento para aquellos burócratas que a pesar de todo tienen todavía un espíritu de servicio y que hacen lo que les corresponde, ya sean trabajadores sindicalizados o de confianza que tratan ser mejores, amables y que buscan ayudar a la gente para solucionar sus problemas. Pero a los otros, los holgazanes, los que se la pasan tomando café y jugando con las engrapadoras todo el día, los conminamos a que hagan su chamba como debe ser; por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .

 

COMO EN BOTICA

Después de la garrotiza que le propinaron al periodista MARTÍN VALTIERRA GARCÍA, el remedo de alcalde de Comondú, o sea el denostado “DOCTOR WALTER”, ordenó a varios funcionarios y a un grupo de trolls de redes sociales que tiene enquistados en una nómina secreta, que se encarguen de desestimar todo señalamiento en su contra y que lo coloquen como pobre víctima ante los ojos de la sociedad, aunque seguramente esto salió de su cabeza en una de esas resaque etílicas que le dan bastante seguido. . . Entre basura, desechos y baches por doquier, la ciudad capital sufre una verdadera crisis por la carencia de un buen gobierno, y tan es así que muchos aseguran que si a “GOYITO” le dieran a administrar el DESIERTO DE SAHARA hasta la arena se acabaría. . .  Lo dicho: Quien traiciona una vez traiciona siempre, y es que ahora CÉSAR AUGUSTO SANTIAGO, protegido del octogenario de ISAÍAS GONZÁLEZ CUEVAS, después de medio siglo de decirse priista está construyendo un nuevo partido político patrocinado por la mismísima CROC, esto porque asegura el aborrecido “líder sindical” que no ha perdido la idea de ser gobernador de la media península. . . ¡Habrase visto tanto descaro!. . . ¡HE DICHO!