BALCONEANDO / ¿LIMPIANDO SU IMAGEN?

Por Alejandro Barañano

En las primeras horas de ayer, José Luis Ahuja Navarro rindió su Primer Informe de Actividades como delegado del IMSS en la entidad, y lo hizo frente al director general de esa dependencia, Zoé Robledo Aburto, y el gobernador Carlos Mendoza Davis.

El evento –fastuosamente organizado por cierto- sirvió de marco para que el doctor de origen duranguense buscará limpiar en algo la deteriorada imagen que tiene en la actualidad, al grado que para ello incurrió en una sarta de falacias como aquella de que gracias a sus gestiones, Baja California Sur logró una reconversión máxima de 193 camas hospitalarias, lo cual garantizó que durante el tiempo que va de pandemia se haya podido cumplir con una política de cero rechazos, cuando en realidad gran parte de ese logro es fruto del trabajo del gobierno que encabeza Carlos Mendoza Davis y del secretario de Salud, Víctor George Flores, quienes se han prodigado por llevar en todo momento beneficio a los sudcalifornianos.

Tan lucido nos salió José Luis Ahuja Navarro, que sin decoro alguno anunció con bombo y platillo medidas prioritarias para brindar calidad y calidez en los servicios que los derechohabientes requieren y demandan, supuestamente para fortalecer la atención en el primer nivel con un enfoque preventivo; incrementando en el segundo nivel de atención y recuperando la infraestructura para la atención; implementando y consolidando un modelo de gestión para hacer seguros los procesos de atención centrados en el paciente; eficientizando el gasto para asegurar la continuidad de los servicios e identificando las necesidades y expectativas de los usuarios.

Hasta ahí –se podría decir- que todo iba bien, pero olvidó se honesto y hablar frente al director general del IMSS lo referente al faltante de una decena de vacunas Covid-19, situación que es inaceptable a todas luces sobre todo porque de nueva cuenta resulta involucrado en el escandalo el mismísimo José Luis Ahuja Navarro.

Y lo digo porque nunca otorgó una explicación veraz y sustentada a las autoridades federales sobre lo acontecido, y mucho menos se atrevió a dar la cara al gremio de médicos y enfermeras que están en la primera línea de batalla.

Además, hasta donde se sabe, se presentó una denuncia por ese faltante de 10 vacunas anticovid, situación que quedó claramente establecida mediante un gráfico donde se explicaba la entrega de 300 vacunas en Ciudad Constitución; 290 en Guerrero Negro y 535 en Cabo San Lucas, así como un traspaso de un centenar a la Secretaría de Salud del lote europeo recibido, pero de las famosas 10 vacunas no dijo ni pio.

Ahora bien, curiosamente tampoco tuvo el valor civil para explicar que fue lo que realmente pasó con el asunto de la licitación nacional número AA-050GYR030-E180-2020 con que pretendía adquirir respiradores volumétricos para hacerle frente a la situación de la pandemia de Coronavirus; y donde el contrato “se cayó extrañamente” porque se solicitó la dadiva de 3 millones de pesos por estampar su firma.

No debemos de olvidar que además son muchas las voces que pregonan que desde que llegó el galeno duranguense a la media península, los trabajadores han venido sufriendo un acoso laboral atroz continúo, y por ende terror y angustia, pues el mismo José Luis Ahuja Navarro ha venido utilizando amenazas constantes de despido con el único objetivo de traer de su tierra natal a puros recomendados suyos despreciando así los valores sudcalifornianos existentes.

Curiosamente olvido hablar en su Primer Informe de Actividades sobre aquello que pese a recibir un salario neto de 87 mil 998 pesos mensuales, en la actualidad no paga renta por ocupar la casa que se ubica en la calle Baja California entre Normal y Allende, esto en el lujoso fraccionamiento Perla de la ciudad de La Paz, misma  que cuenta con todos los servicios incluso una alberca para la sana diversión y esparcimiento suyo y su familia.

Pero el acabose ha sido las mostrencas y lerdas decisiones que sigue tomando el mismo José Luis Ahuja Navarro, tal y como por turnar a investigación administrativa a un grupo de 38 trabajadores de la salud del Hospital General de Zona con Medicina Familiar No 1 y de la Unidad Médica Familiar No 34, simplemente por haberse vacunados contra el Covid.

Si hubiera sido honesto durante ese fastuoso evento que fabricó solo para pulir en algo su deteriorada y endeble imagen que posee, entonces debió de reconocer públicamente que quien debe de estar bajo una minuciosa investigación es él, pues sabiendo lo que hace el personal de esas unidades -todos en conjunto- para atender a los pacientes Covid graves, les niega el derecho que les concedió el mismo Gobierno Federal a la protección de su salud mediante la vacunación.

José Luis Ahuja Navarro no ha podido entender todavía que sus desacertados actos le están pasando factura y que a la larga constituirán un lastre que, por desgracia, puede seguir apareciendo y afectándole de forma reiterada una y otra vez.

Para depurar su deteriorada imagen lo primero que debería de hacer es reconocer que está equivocado con su modo de proceder, y después pedir disculpas a quien ha venido dañando, y si fuera posible, incluso, ofrecer soluciones para contrarrestar los quebrantos producidos, manifestando así algo de humildad y aceptando que tuvo un mal actuar, esto si quiere ser respetado, sobre todo ahora que busca con mucho encono abrillantar su desgastada imagen que posee; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .