BALCONEANDO / ¡LA MOFA DE AMLO!

Por Alejandro Barañano

  • EN EL DÍA DE LA MUJER. . .

Está visto que la candidatura de Félix Salgado Macedonio al gobierno de Guerrero será un hecho, y sólo podría desbarrancarse si el costo resultara más alto para el presidente Andrés Manuel López Obrador, que el beneficio.

Hoy seguramente las protestas de los colectivos feministas, las objeciones de su familia y colaboradoras, la crítica generalizada de la mayoría de los medios o los señalamientos transnacionales sobre lo que significa el respaldo a su candidato arreciarán, sobre todo si no cambian la ecuación original, esa donde López Obrador y Salgado Macedonio son uno mismo.

La historia de este asunto comenzó en enero de este año, cuando el ex fiscal de Guerrero, Xavier Olea, reclutado por quien en ese momento era adversario del entonces senador, Pablo Sandoval, fue entrevistado en un programa de radio conducido por un amigo de éste y revivió viejas acusaciones de acoso sexual y violación en contra de Félix Salgado Macedonio.

Y fue entonces cuando el Presidente reaccionó ante el fuego amigo y llamó al oriundo de Guerrero para preguntarle sobre las denuncias. Personas que conocieron de esa charla han dado a conocer que el entonces senador le dijo, palabras más, palabras menos: “¿Acoso? En todo caso, es ocaso. Míreme, yo ya no puedo hacer nada”. Para sorpresa de algunos, la respuesta de Andrés Manuel López Obrador a ese chistorete de muy mal gusto que reforzaba su machismo, fue una carcajada. Y con ello Félix Salgado Macedonio quedó blindado. NI más, ni menos.

Unas semanas después Andrés Manuel López Obrador dio positivo a Covid-19, y su lugar en la mañanera fue ocupado por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Y fue ahí donde pudo administrarla bien el asunto hasta que le preguntaron sobre Félix Salgado Macedonio; donde rechazó la violencia de género y la actitud machista, pero dijo que también existía el principio de presunción de inocencia sobre el senador con licencia.

Luego de algunos días el Presidente regresó de nueva cuenta a sus mañaneras y, con ello, la defensa abierta en favor de Félix Salgado Macedonio no se hizo esperar, donde descalificó los señalamientos y los ubicó como un ataque de sus adversarios.

Sin embargo era cierta la coincidencia de intereses que se sumaron a la censura del candidato, como también fueron ciertas tres denuncias por acoso sexual y violación, a las que pronto se añadieron dos más y luego acumularon más de veinte. La Comisión de Honor y Justicia del Movimiento de Regeneración Nacional tuvo que abrir una investigación en la que discriminó a las víctimas al aceptar oír sólo a quienes fueran militantes de ese partido.

Estaban tratando de ganar tiempo, pues Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, propuso entonces revivir la investigación contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, para así desviar la atención sobre Félix Salgado Macedonio.

En Palacio Nacional, donde López Obrador había oído por días a las mujeres más influyentes en su entorno sobre el problema que significaba su respaldo al candidato dejó de escucharlas. Sus declaraciones sobre el pacto patriarcal, que decía que no había entendido hasta que se lo explicó su esposa, provoco mayores molestias entre sus cercanas. Luego entonces la tensión que se vivía hizo que el coordinador de asesores del Presidente, Lázaro Cárdenas, girara instrucciones para que ninguna mujer hablara públicamente del tema, y menos aún, expresara diferencias con lo dicho por el tabasqueño.

De ahí Andrés Manuel López Obrador tuvo varias reuniones con sus colaboradores pero se negó a retirar la candidatura a Félix Salgado Macedonio, su argumento fue que no permitiría que ningún grupo feminista o alimentado por intereses políticos lo presionara para cambiar su estrategia electoral.

Fue entonces cuando el Presidente se quedó solo en la defensa de Salgado Macedonio, y absorbiendo por ende todos los negativos del senador, por lo que le pidió a este que actuara e hiciera trabajo político para neutralizar los ataques y buscar aliados.

Uno de los resultados palpables de esa exigencia fue el desayuno con 50 mujeres convocado por las dos hijas del candidato, donde dijeron que era “una buena persona y un buen padre de familia”. También se reunió con colectivos feministas en Guerrero para apagar las críticas –que no sofocó del todo– mientras trabajaba con la bancada de Morena en el Congreso local para que expresara públicamente su apoyo al candidato, lo que sucedió la semana pasada.

Pero la Comisión de Honor y Justicia de Morena que tenía información interna del Palacio Nacional sobre la posición del Presidente por lo que exoneró sin pensarlo a Félix Salgado Macedonio, argumentando que las denuncias en su contra no se sostenían y gozaba de buena fama.

Luego se recomendó que se repusiera el proceso de selección de candidato sin negarle el derecho al mismo Félix Salgado Macedonio de volver a participar. Eso fue lo que hizo Mario Delgado, el dirigente de Morena caído de la gracia del Presidente, quien como alternativa trató de convencer al guerrerense de que renunciara para no enturbiar más el entorno social pero no lo logró.

Sin embargo las protestas de las mujeres en contra de Félix Salgado Macedonio ya tuvo sus primeros brotes de violencia la semana pasadas en Palacio Nacional, y aún con ello sigue creciendo la molestia por la actitud presidencial, justo hoy que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

Hasta ahora la postura del Presidente se mantiene inamovible. La ecuación costo-beneficio en sus ojos no ha cambiado pues Félix Salgado Macedonio sigue siendo el candidato de López Obrador, quien todavía no da muestras de querer quitarle los alfileres con que lo sostiene; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .