BALCONEANDO / ¿HASTA CUANDO?

Por Alejandro Barañano

Vale la pena recordar cuando la senadora Lilly Téllez despotricó en contra del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, ello por su pésima gestión ante la pandemia de Covid-19. Tan así, que durante sus señalamientos incluso lo llamó “pequeño virrey del país de las camas vacías y de los muertos en casa”, y le entregó un cetro al polémico funcionario en medio de recriminaciones por parte de legisladores morenistas.

Pues bien, ojalá el Consejo Consultivo del Instituto Mexicano del Seguro Social en la entidad –mismo que está conformado el sector patronal y obrero- no tenga que coronar al delegado de esa dependencia en Baja California Sur como nuevo virrey de la salud, sobre todo cuando sobre el  funcionario federal pesan temas como influyentísimo, presunción de corrupción, abuso de autoridad, acoso laboral y lo que se sume por las indagatorias que se están realizando.

Y es que el fin de semana pasado algunos medios de comunicación y sobre todo las redes sociales, dieron a conocer que personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social denunció públicamente a José Luis Ahuja Navarro por haber solicitado una “generosa mochada” de 3 millones de pesos para así darle continuidad a una licitación para adquirir 25 ventiladores volumétricos.

Curiosamente al investigar sobre el asunto, se supo que con base a una licitación nacional número AA-050GYR030-E180-2020, se pretendía adquirir tales aparatos para ser repartidos entre diversos nosocomios para con ello hacerle frente al Coronavirus; pero el contrato “se cayó” repentinamente y por ende los sudcalifornianos nos quedamos sin los tan necesarios ventiladores volumétricos.

Textualmente, el grupo de trabajadores del IMSS, sostuvieron que tenían conocimiento que José Luis Ahuja Navarro le pidió a un  empresario -se reserva por razones obvias- le pidió la dadiva de 3 millones de pesos como soborno. Es decir, pidió la “mochada” simplemente para plasmar su firma en el contrato, lucrando no solo con la salud de los sudcalifornianos sino además extorsionando a uno de los proveedores de la institución. ¡Qué tal!

Así, mientras que el personal médico y cuerpo de enfermeras arriesgan día con día su vida, José Luis Ahuja Navarro simplemente desde su mullido sillón reclinable buscó embolsarse millones de pesos por su “poderosa” rúbrica, por lo que ahora el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social en el país, Zoé Robledo Aburto, deberá tomar las medidas pertinentes ante este bochornoso caso de corrupción

Pero ahí no para la cosa, pues ahora sale a flote que el mismo José Luis Ahuja Navarro cuenta con chofer privado y un grupo de asesores que son pagados con erario público, siendo que estas figuras laborables quedaron descartadas por el propio Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por no ir acorde a la doctrina de la llamada Cuarta Transformación.

Además el todavía delegado del IMSS tiene a su servicio una camioneta último modelo con gasolina ilimitada, mientras que los trabajadores de Sector Salud no tienen lo más mínimo para movilizarse en sus comisiones de trabajo, y el personal médico y cuerpo de enfermeras no cuenta con lo más indispensable para realizar sus labores en tiempo de pandemia, tal y como lo es jabón, material de limpieza, medicamentos e incluso algo tan básico como agua purificada para ellos.

Luego entonces por eso y más son muchas las voces que pregonan que desde que llegó a Baja California Sur José Luis Ahuja Navarro, los trabajadores sufren de acoso laboral sembrándoles miedo, terror y angustia entre quienes laboran en las oficinas centrales del IMSS, utilizando amenazas constantes de despido con el objetivo de traer de su natal Durango a personas que quiere beneficiar de manera personal.

Por eso es momento que se ponga fin a los actos de influyentismo, abuso de autoridad y presunta corrupción en que ha incurrido José Luis Ahula Navarro, pues pese a recibir un sueldo neto de 87 mil 998 pesos mensuales no paga renta, pues ocupa por sus polainas la casa delegacional del IMSS que se ubica en la calle Baja California entre Normal y Allende, del lujoso fraccionamiento Perla de esta ciudad de La Paz, y que cuenta con todos los servicios incluso una alberca para la sana diversión y esparcimiento del delegado y su familia. ¡Quihubole!  

Luego entonces uno se pregunta: ¿Y la austeridad republicana? ¿Y el combate a la corrupción y la impunidad? Palabras huecas, nada más, pues está visto que son más de lo mismo.

Es momento entonces que el Consejo Consultivo del Instituto Mexicano del Seguro Social solicite de una vez por todas a la Secretaría de la Función Pública una investigación a fondo por los señalamientos que pesan sobre José Luis Ahuja Navarro, es más, dadas las facultades que tienen deberían de solicitar que el todavía funcionario federal se separe del cargo en tanto se llevan a cabo las pesquisas hasta sus últimas consecuencias, ya que de no hacerlo podrían convertirse en cómplices de la situación anómala que se vive al interior del IMSS en Baja California Sur; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

COMO EN BOTICA

Justo cuando “PANCHO” PELAYO está por registrarse a la candidatura para gobernador de Baja California Sur por el PARTIDO ACCIÓN NACIONAL, personajes de la talla de RICARDO BARROSO y JUAN ALBERTO VALDIVIA se suman para multiplican el proyecto en vez de restar o dividir, demostrando que se va en la ruta adecuada y en el momento preciso para seguir construyendo, con fuerza y determinación el futuro que todos los sudcalifornianos merecemos.

Y es que la alianza partidista está más fuerte que nunca y lista para alcanzar los resultados que tienen a BAJA CALIFORNIA SUR como el mejor lugar para vivir, y ante eso, ni quien diga pío. . . ¡HE DICHO!