BALCONEANDO / ¡DEBACLE LEGISLATIVO!

Por Alejandro Barañano

  • Diputados en el limbo

Tuve la oportunidad de encontrarme con un amigo de hace muchos años, el abogado y Doctor en Derecho Penal Procesal, Arturo Rubio Ruiz, y durante la plática que sostuvimos –tema obligado por cierto- salió a relucir lo que acontece en el Congreso del Estado y la verdad que sus comentarios me dieron una óptica real de lo que ahí se vive.

Coincidimos que es un reverendo debacle  -desastre por decir lo menos- lo que sucedió hace unos días atrás hoy en el recinto legislativo, llegando a la conclusión que los diputados tienen el derecho a ser tan ignorantes como ellos mismos quieran.

Cierto es que a los “representantes populares” no les puede exigir como requisito previo ningún título, grado o especialización profesional, pues ello implicaría condicionar el acceso a los cargos de elección y sería totalmente violatorio al espíritu Constitucional de la máxima representatividad.

Tomando en cuenta lo anterior, lo que sí podemos –como ciudadanos- es exigirles que cuenten con una buena asesoría parlamentaria, pues la historia reciente nos ha dejado en claro que es un costosísimo error permitir que cada diputado designe a su antojo a sus mal llamados asesores, pues en su gran mayoría se tratan de personas improvisadas que no conocen de la materia y que simplemente son designados por su cercanía más que por su conocimiento sobre el quehacer para el que fueron contratados.

Muy a su estilo y peculiar modo de ser, el mismo Arturo Rubio Ruiz me dijo que tal situación trae por consiguiente que muchos de esos mal llamados asesores sean parientes, amigos, amantes, chalanes o su equivalente para un encargo en el que se necesita auténticos profesionales especializados –en pocas palabras- en el proceso legislativo.

Si a esto le aunamos que muchos de ellos, sobre todo los diputados golpistas de Morena y del Partido del Trabajo son fruto de la improvisación y del oportunismo, obligadamente pasarán a la historia como miembros de la peor Legislatura que haya existido en la entidad, y ello nos deja como lección que a partir de la próximo proceso electoral debemos de impedir a toda costa que se vuelvan a conjugar factores como los que actualmente tienen hundido al Congreso del estado, o sea en el total abandono y la ilegalidad.

Los factores a los que hizo referencia Arturo Rubio Ruiz fue la falta de asesores calificados, a la incapacidad de dialogo y a la marcada inclinación a la beligerancia que han mostrado tener sobre todo el bloque de los trece diputados golpistas.

Y es que a más de un año atrás, justo cuando estalló el conflicto generado por una deficiente interpretación de la normatividad que rige la vida interna del Congreso del Estado, las labores se encuentran paralizadas y las partes sumidas en un total conflicto al estar inmersas en un laberinto de suspensiones judiciales, denuncias, acusaciones, agresiones y reyertas, cuando en realidad deberían de estar atendiendo a las labores propias de su encargo.

También Arturo Rubio Ruiz me hizo ver que las redes sociales y los medios impresos se han convertido en el escenario cotidiano para señalamientos y acusaciones recíprocas, demostrando con ello que no tienen capacidad de gestión, ni perfil político, ni una verdadera vocación de servicio, pues ha quedado en claro que solo atienden a los intereses de grupo.

Uno de los dos grupos en pugna, el mayoritario –el de los diputados golpistas de Morena y del Partido del Trabajo- son quienes más requieren una asesoría legal adecuada, pues en vez de hacer valer los cauces legales siguen empeñados en seguir contendiendo en el plano de la ilegalidad. No más, no menos.

A estas alturas del partido, cuando ya están a punto de hacer sus maletas e irse a otro lado con su sueño guajiro, deberían de entender lo que ya muchos saben y que no es otra cosa que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no resuelve conflictos caseros, o no al menos con la celeridad que algunos de ellos han querido.

Así se pueden pasar los seis meses restantes que les falta para que se vayan, demostrando que no hay poder humano que obligue a los ministros de la Suprema Corte a dirimir la contienda, por lo que el pleito entre legisladores puede seguir en el limbo de la espera indefinidamente.

Ya a punto de terminar con el último sorbo a la taza con café, Arturo Rubio Ruiz sugirió que lo que los diputados golpistas deben hacer -en calidad de urgente- es firmar la pipa de la paz con el grupo minoritario, zanjar las diferencias y desistirse de las demandas planteadas ante la justicia federal, pero sabiendo cómo se las gastan estos es tanto como pedirle peras al manzano.

Y es que es una pena que se la sigan pasando culpando esos diputados golpistas de Morena y del Partido del Trabajo al gobernador Carlos Mendoza Davis de todos sus males y de ser el causante del conflicto, cuando ellos y solamente ellos  han sido quienes han llevado al marasmo total a la actual Legislatura.

En síntesis, solo se necesita voluntad política, madurez, sensatez, capacidad de diálogo y una asesoría legal adecuada, no hay de otra; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .