AÑORANZAS

Desde hace casi un año esta pandemia nos ha obligado a vivir en confinamiento, hemos tratado de cuidarnos, para cuidar a nuestros seres queridos; el quédate en casa gubernamental, nos ha forzado al mundo virtual, acelerar los aprendizajes para el uso de las herramientas digitales, y poder realizar nuestras actividades; un año de un encierro obligado.

Problemas de salud de un hermano, me obligó a tomar carretera y trasladarme a otra ciudad, un recorrido de añoranzas y evocaciones de recuerdos por los lugares que pasaba, la Cenicienta Ensenada fue nuestro destino, nos sirvió para transitar por una nueva vía, más tranquila y que nos permitió ahorrar tiempo, por San Felipe; después de un alegre y esperanzador reencuentro de pocos días, iniciar el regreso, sin poder visitar a muchos familiares y amigos, más a lo que iba, ver a mi hermano en el hospital y en los momentos libres recorrer algunos lugares, con todo los protocolos recomendados.

Descasar en Guerrero Negro, para ir a comer al siempre paradisiaco pueblo de San Ignacio, importante por su origen misional y por ser el pueblo que parió a los hijos que iniciaron y que fueron semilla para la fundación y poblamiento , de pueblos como Guerrero Negro y de todos los pueblos de la Costa Pacifico- Norte, desde luego que también participaron en estos heroicos hechos, gente que venía de diferentes partes de la República, pero San Ignacio, era el referente y Punta de lanza para este proceso, era el punto geográfico y la comunidad más importante del norte del estado, de donde partieron como en el viejo oeste, los colonizadores pioneros.

Y era el lugar de retorno y de descanso después de meses de arduo trabajo, mínimo las fiestas patronales de los últimos días del mes de Julio era una cita obligada al regreso, para disfrutar los grandes bailes y reiterar la fe a San Ignacio de Loyola, el Santo Patrono participando en sus misas, mañanitas y procesiones.

Todas estos pensamientos afloraron en mi mente, desde luego mis padres, mis abuelos, los tíos, la casa en el Barrio Guamuchil , las huertas, el ganado , la presa, los palmares; volver a recorrer sus calles, su plaza, sus gigantes árboles de la India, su histórica misión , para finalizar con nuestra inolvidable escuela, la primaria Vicente Guerrero y su internado” Atanacio A. Carrillo “, que fueron la que nos alimentó nuestros deseos de estudiar y hacer una carrera, grandes maestros y grandes personas nos marcaron y los llevamos muy dentro de nuestro corazón: nuestros Directores Gilberto Valdivia e Israel Medina; los Maestros: Pepe Miranda, Ramon Fort, mi tío Juanito Espinoza, el Callo Melgar, Luis Manriquez, Chepita Murillo y Juana Carmona, maestros todos ellos de excelencia y el personal que complementó nuestra educación ; el gran Pino Meza( panadero), su esposa “La Niña” Cleotilde Osuna ( ecónoma) el maistro Arballo ( carpintero) , en la cocina : Andrea y Simona, Doña Margarita ( lavandera) y los intendentes El Conejo y el Baro Villavicencio, allí estábamos más de cien niños de todos los pueblos de la costa: Punta Abreojos, La Bocana, Punta Prieta y San Hipólito, De las Bahías Asunción y Tortugas,Guerrero Negro, el Tablón y la Sierra de San Francisco, Santa Martha y El Carricito, San Joaquín y San Zacarías y los Ranchos aledaños, lo mismo que del Área del Patrocinio y San José de Gracia, allí estábamos como una gran familia y a más de 50 años cuando nos encontramos, sellamos nuestra hermandad, con un abrazo, una sonrisa y muchas anécdotas.

El Rancho Viejo, el Restaurant de mi estimado ex alumno Dagoberto Fisher .frente a la plaza y con una vista maravillosa a la misión, un buen bistec ranchero, una buena platica y la canción Qué será? En la voz de José Feliciano, hacen la promesa de volver, tan pronto pase esta pandemia.

🎵

Pueblo mío que estás en la colina

Tendido como un viejo que se muere

La pena, el abandono son tu triste compañía

Pueblo mío te dejo sin alegría

¿Qué será, qué será, qué será?

¿Qué será de mi vida, qué será?

Si sé mucho o no sé nada

Ya mañana se verá

Y será, será lo que será

Ya mis amigos se fueron casi todos

Y los otros partirán después que yo

Lo siento porque amaba su agradable compañía

Más es mi vida, tengo que marchar