A DON PEDRO, MI PADRE

Cada día, en cada amanecer , sin que lo desee, me acuerdo de ti, para mí, el tiempo no ha pasado, porque aún hay dolor, cómo en esa tarde tan triste. Hoy hace exactamente 19 años, fue el 31 de marzo del 2002, cuando partiste hacia el reino de Dios; pero fue tan fructífera tú paso por este mundo, fueron 74 años, de existencia y de esos más de 50 años lo compartiste con mi madre Doña Inés, juntos fundaron un Pueblo que aún está impregnado de su presencia: Punta Abreojos; tu padre, tus hermanos y amigos, fundaron una ejemplar Cooperativa Pesquera, que las nuevas generaciones se han encargado de enriquecer y preservar; tengo claros recuerdos grabados desde mis tiernos años, que con mucha fortaleza construías caminos, para llegar a Punta Abreojos, teníamos que recorrer innumerables tramos de médanos y nosotros te ayudábamos acomodando las láminas en cada llanta, para avanzar unos cuantos metros, era como luchar con un gigantesco desierto, al que todo el tiempo desafiabas y todo el tiempo vencías y lo festejabas con una sonrisa de satisfacción, durante el camino, si se atravesaba una liebre, un conejo o un venado, seguro había un nuevo guiso en nuestra cocina.

El agua fue otro de los grandes retos para abastecer las necesidades del naciente pueblo, varias veces te acompañamos juntos con el grupo de vecinos que iban a excavar los Batequi para sacar más agua, el rancho El Carrizo fue nuestro proveedor de una agua salobre, pero con uso racionado resolvían el problema comunal, a principió de los setenta llega la tecnología a resolver el problema por medio de la planta desaladora.

Fue en 1948, cuando apenas tenías 20 años, junto con 44 familiares y amigos formaron la actual cooperativa, de entre ellos se encontraba tu padre, nuestro siempre recordado abuelo Jesús y tus hermanos, que siempre nos vieron con un gran cariño, los tíos: Jesus, José, Juan, Venancio, Bautista, Francisco y el más pequeño Félix, este último único sobreviviente. De este orgulloso tronco familiar, hay mucho fruto que sigue honrando la memoria de todos ustedes; con la constitución de la sociedad cooperativa pesquera, el campamento fue agarrando forma, creciendo y organizando, las familias fueron recibiendo a nuevos miembros; Don Pedro y Doña Inés aportaron al joven pueblo 5 Hijos: Estela, Francisca, Ramon, Luis e Hilario.

Orgullosos te veíamos desafiar el océano para extraerles de sus entrañas sabrosos productos: abulon, langosta, pescado de escama, donde se encontraban gigantescos meros; después te fuistes a desafiar los mares, capitaneando barcos en busca de pescado y también participantes en varias temporadas de camarón, siempre añorabas tu barco “ El Alejandrito” y nos compartías orgulloso tus experiencias.

La vida a tu lado fue aprendizajes y muchas convivencia, cuando construías la casa nosotros éramos tus ayudante, lo mismo cuando desponchabas una llanta o echabas mecánica , cuando íbamos a los Picachos a la captura del Venado y a Laguna a sacar caguamas para la comida, o cortar ostiones a los mangles del estero El Coyote. Cuantos viajes no hicimos juntos a Santa Gertrudis, a San Ignacio, a los ranchos de los abuelos. La vida fue una diversión constante contigo, plagadas de anécdotas, cuando crecimos , eras nuestro compañero dé parrandas, nuestro cómplices en nuestras aventuras; fuistes un gran padre, por eso te quisimos tanto, igual como te quisieron y disfrutaron tus nietos.

Todos esos recuerdos nos has dejado , aunque no estes físicamente con nosotros, tu presencia está vive en nuestro corazón y nuestros pensamientos, por eso nunca morirás.

Un abrazo hasta el cielo, Padre!