El Peso De Los Días

 De: Iván Gaxiola

Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz 2013

Ed: Instituto Sudcaliforniano de Cultura

 

Miguel Ángel Avilés

 

La palabra es un desafío. Pero no siempre.  El desafío a la palabra es como jugar a la ruleta rusa con todos los tiros en el tambor, a solas, y pese a ello, quedar vivo. Pero no siempre.

Eso son los dos caminos de la poesía: lograr el equilibrio y andar por esa cuerda floja hasta llegar al otro extremo que es el punto final o caer al precipicio por atrevido

El peso de los días, de Iván Gaxiola, Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz 2013 es un libro que intenta el primero de estos caminos. Iván se venda los ojos y sale a darlo todo en un combate contra sí mismo y contra un nosotros donde él también está: es el infinito, la calle, una constelación, la ciudad, un fuego de rabia que se propaga. Pero no siempre.

En cuatro capítulos, el autor  se multiplica y se adentra en su pensar para renacer a cada paso  y en cada línea.  Juega a verse en el espejo de su propia condición andante y en cada paso siente el pisar de mil sombras, esas que nacen cada día cuando nuestro cadáver se duerme con la luna y renace con un sol que nos recuerda las inmensidades de la vida.

El propio Iván lo sabe cuándo dice: Aquí viene otro día para poner a prueba la resistencia de nuestra sangre ebria

Pese a ello, el también periodista, estira los brazos como si quisiera gritar desesperadamente en cada línea, en cada expresión, en cada imagen pero no decae. Prefiere testar en cada página lo que pudo ser presente, para seguir su marcha y contarnos su propia historia, su propio encierro: esa búsqueda constante de lo que somos mientras pasa el tiempo y esperamos la muerte.

 

Las flores caen por su propio peso

a veces mi daga no escapa del mundo

que desgraciadamente es real

y toda la muisca es el final de mi película

 

Los ojos de Iván se convierten en todos los sentidos y, con su mirada, una voz palpita luego en cada línea de este Diario cronicoreflexifilosofico que nos ofrece en  su tratado  poético que aparece bajo el sello del Instituto Sudcaliforniano de Cultura.

El libro de Iván Gaxiola es también el descontento de alguien que no conoce las respuestas de este naufragio que es la existencia pero sale a la superficie para irlas encontrando: somos todo eso: agobio, duda,  emoción, ansiedad, decepción, pesadumbre , enojo, asombro: búsqueda. Pero no siempre.

El libro de Iván Gaxiola es también el reacomodo de fantasmas que a los largo de los años lo flanquean en esta su muy particular acometida, su asalto a sus sobresaltos, su embate contra esa frustración que solo alivia el alma cuando esos mismos fantasmas gritan tu nombre al unísono y te hace despertar atormentado como si hubieras caído desde esa cuerda floja antes de llegar al otro extremo, para darte cuenta que, aun en el punto fina, y a pesar del peso de los días, te encuentras vivo. Aunque no siempre.