Ajustarse el cinturón

Por más que quiera uno tratar de entenderlos, la verdad es que resulta imposible.

Hace unas semanas, cuando miré a VideHIGAray presentando el paquetazo económico 2016, y declarando que el gobierno federal estaba decidido a “apretarse el cinturón”, no supe si se trataba de una broma o si de verdad este santo señor cree que tumbarse unos pesos en celulares, reducirse viáticos, y no contratar más guaruras, significa realmente hacer economías en bien del pueblo mexicano.

Resulta claro que la realidad es diferente para cada persona dependiendo del sitio y el estrato de donde la mire, pero esto es el colmo.

Ya estamos familiarizados con el concepto de que quien gobierna beneficia al grupo que lo puso ahí y a la región de donde es originario (¡Arriba El Valle, primo!), pero se supone también que tengan una visión de estado, que su visión no se circunscriba a su calle, a su barrio, a su colonia, a su municipio… o  a  su estrato social.

Las declaraciones de Videgaray muestran que no conocen la situación apremiante de sus conciudadanos más necesitados, que los miden con la vara  que ellos se miden, que lo que para ellos significa apretarse el cinturón es lo mismo que significa para todos y eso  no es cierto; no es lo mismo decidir si vas a dejar de comer caviar que si vas a dejar de comer pan, no es lo mismo decidir si vas a dejar de usar uno de los seis autos a decidir si vas a tener que vender el auto; no es lo mismo decidir si  despedirás al jardinero o al chofer, que decidir quién de los hijos deberá dejar la escuela para ponerse a trabajar.

Dice Luisito que los sueldos de los funcionarios han perdido en 50% su poder adquisitivo y se lo creo, los sueldos de todomundo han perdido en mayor o menor porcentaje su poder adquisitivo, pero es diferente que con un sueldo de sesentamil pesos mensuales pierdas tu poder adquisitivo, a que lo pierdas con un sueldo de seismil pesos mensuales.

Ningún presupuesto será bueno mientras no contemple como base y como parámetro los ingresos de la gente más necesitada, mientras los gobernantes sigan gobernando de espaldas a una realidad inobjetable, mientras sigan midiendo a los otros con la vara salarial que ellos se miden.

El viernes pasado llegué a una llantera  porque, como dijo un día el Katsenstein  “se me pinchó un neumático” (se te ponchó una llanta, mamón, le dijo la Celina); y conocí a un pobre infeliz, empleado municipal de base, a quien no le pagan su trabajo de meses, y me pregunté: ¿Videgaray no protestaría si viviera esa situación? ¿Peña Nieto qué haría si viviera ese problema?

A mí no me vengan con apretamientos de cinturón que no tengan que ver con bajar el sueldo de funcionarios, que no tengan que ver con dejar de pagar pensiones a ladrones con etiqueta de expresidentes, que no tengan que ver con reducir privilegios de señoritingos que sólo miran hacia abajo para ver la cabeza que van a pisar.

Ora sí que como dijo un pseudocronista deportivo de una pseudotelevisora : ¿De qué se van a disfrazar?