LA POLITIZACIÓN DEL CORONAVIRUS

Y la llamada “polarización” de la vida nacional continuó con la epidemia de coronavirus, lo que parecía un asunto de salud pública, algo que había que tomar muy en serio, con las medidas adecuadas a cada fase de la pandemia de acuerdo a la información oficial de un epidemiólogo experto, viéndonos en el espejo de China, Italia, Irán, España y adoptando, hasta donde se pueda, las previsiones del caso, pues no. Cuando vislumbrábamos una pequeña rendija para hacer conciencia que, como nunca, la pandemia representa una oportunidad para cuidar el uno del otro, para entender que es un asunto colectivo, que las decisiones se toman en conjunto, que las medidas personales no tienen sentido. En éste México lindo, la oportunidad se ha perdido, los peleadores se han subido al ring y ahí están de nuevo: fifís vs chairos; liberales contra conservadores; neoliberales contra socialistas, derechosos contra izquierdosos en sus más fundamentalistas versiones.

Siempre sucede así, en este tipo de contingencias, la ciudadanía y el gobierno no siempre están en sintonía. La ciudadanía suele sospechar que el gobierno no dice toda la verdad, que oculta información con fines aviesos, en esta ocasión, las antipatías radicales se han desbordado y desde la pequeñez de los partidos políticos de oposición, los gobernadores que no proceden de MORENA la han emprendido contra nuestro Presidente, el congreso y simpatizantes que se encuentran en su elemento, con el ánimo rijoso y espadas desenvainadas.

AMLO –que jamás rehúye una batalla- que ya trae puestos los guantes desde antes que se le bendijera con el báculo presidencial, la pandemia de coronavirus ha sido una excelente manera de tirar golpes, de probar al adversario. Por lo pronto, las recomendaciones que los organismos internacionales aconsejan, Don AMLO las ignora, hace giras, se toma selfies, se abraza, besa niños, estrecha manos. El virus, al parecer es de derecha. Por su parte, los gobernadores, los dirigentes de partidos de oposición, critican al primer mandatario por su ligereza y por no tomar en serio la contingencia, al parecer, el virus es su aliado.

Desde un principio, el coronavirus, se dijo, en las instancias izquierdistas más conspicuas, es capitalista, lo fabricaron los neoliberales y se los sembraron a los chinos. Noam Chomsky y nuestro querido Alfredo Jalife han esgrimido sendas teorías conspirativas para explicar en qué consiste la malévola estrategia de la pandemia, el objetivo es aporrear a los chinos que se apoderan del comercio mundial, triturar a los iraníes, desmadrar a los europeos, con sendas ventajas para el imperio yanqui. Se confirma, el bicho es de derecha, por lo tanto, la izquierda sospecha y se resiste a reconocerlo.

Aparte de la falta de previsión, atrevida y provocadora, de nuestro Presidente, conspicuos miembros de sus huestes como el ínclito Fernández Noroña, ha anunciado que a él, nada le hace el maldito y derechista virus, que no le tiene miedo, antepone el pecho, lo reta a un duelo a muerte. Es la izquierda, la de “¡patria o muerte!” que odia al capitalismo y admira los regímenes de Cuba y Venezuela.

Los izquierdistas envalentonados contra el derechista coronavirus exaltan a las brigadas cubanas que van a otros países a enfrentarse al coronavirus, armados con interferón cubano, una citoquina que Cuba ha desarrollado para las enfermedades virales. Los izquierdistas dicen que los cubanos están curando al mundo, los derechistas que el tal interferón no sirva p’a maldita la cosa y que forma parte del arsenal de cerca de 20 medicamentos que se ensayan en personas enfermas. La discusión se estanca en afirmaciones y negaciones, ni p’atrás ni p’adelante.

Los gobernadores, por su parte, aumentan las medidas en sus estados. Todas aquellas medidas que el gobierno federal no ha tomado, los gobernadores se ponen enérgicos y las implementan; los amloístas los critican de exagerados; los amlofobicos de indolentes. Los amlovers establecen el origen de las críticas a López Obrador en Calderón quien ha estado muy activo en las redes criticando las medidas del gobierno federal, por tal razón, las medidas contra el coronavirus se derechizan, los izquierdistas deciden no hacerles caso y tomar la pandemia muy a la ligera; los derechosos por su parte se protegen, se confinan, se lavan las manos, usan al gel-alcohol, mantienen la sana distancia, evitan las aglomeraciones; los izquierdosos, imitan a López Obrador que evita el gel – alcohol, saluda, besa, se toma selfies y no detiene su actividad. Reta, igual que Fernández Noroña al maldito derechista, neoliberal y  conservador, virus.

Mientras los derechosos acusan a López Obrador de indiferencia ante el peligro, de poner en riesgo a los mexicanos; los izquierdosos a Calderón de sembrar el pánico. Los izquierdosos acusan a Calderón de no contribuir a la serenidad ante la adversidad; los izquierdosos defienden a López Obrador su juarístico e impasible comportamiento, que el viento ya se encargará de hacer lo propio. Los derechosos elogian a los gobernadores, su capacidad de previsión, de sustituir al gobierno federal; los izquierdosos elogian la serenidad de AMLO, su liderazgo frente al frente del país.

En el medio, una gran cantidad de ciudadanos mexicanos, sin partido, sin preferencias, asistimos, sin querer, al espectáculo en espera del desenlace.