EL PRESIDENTE HISTORIADOR (Primera parte)

ARTURO MEZA·JUEVES, 21 DE FEBRERO DE 2019 Leída 8 veces

Es el nombre del ensayo de Enrique Krauze publicado en número de enero de la Revista Letras Libres, un ensayo de 13 páginas, con apartados titulados: Hacer historia, Escribir historia, Usos de la historia, Equívocos de la historia y Abusos de la historia.

Hacer historia. Empieza por mencionar a los tres próceres, íconos de AMLO que respaldan las ceremonias oficiales de la presidencia: Juárez, Madero y Cárdenas, de la legítima ambición de López Obrador por estar a la altura de tales personajes. Es un presidente diferente sin duda, porque además, es un hombre que conoce la historia, la ha estudiado y la ha escrito- dice el historiador. En alguna ocasión, AMLO refirió a Krauze que su gusto por la historia le ayuda en su trabajo político, nada raro era, por ésta razón, que en su tercer intento para llegar a la presidencia, la coalición llevara al nombre de “Juntos haremos historia” y que en su gobierno se proponga remediar los males del país mediante una Cuarta transformación, fundamentada en las tres trasformaciones anteriores en las que se puede dividir la historia del país: Independencia, Reforma y Revolución.

Mención aparte merece las ilustraciones del ensayo, viñetas de los cuatro –Madero, Cárdenas, Juárez y López Obrador- una como la generación beatniks; otra, donde los cuatro van cruzando –como los Beatles- la calle Abbey Road y otra con los colores y la cara de los cuatro similar a los cuadros de Andy Warhol. En la portada una estatua de mármol que un escultor con la cara de AMLO, moldea con cincel y martillo.

El triunfo de López Obrador fue abrumador e inobjetable, desde los tiempos del PRI monolítico ningún presidente había tenido tal aprobación, además de Congreso con mayoría, con la diferencia que hoy se trata de elecciones libres, dirigida por un organismo autónomo y gestionada por millón y medio de ciudadanos, reconoce Krauze.

AMLO ha sido un autor prolífico, sus textos están impregnados de historia, su obra más reciente “Neoprofirismo, hoy como ayer” (2014) presenta en la portada a Porfirio Díaz con la cara de Carlos Salinas de Gortari, la tesis era evidente, si Madero combatió el porfirismo, estaba claro que López Obrador estaba llamado a combatir el neoporfirismo, representada por Salinas de Gortari, de ahí proviene la centralidad de Madero en el imaginario histórico del presidente. Dice Krauze que el paralelismo AMLO-Madero no era del todo desafortunado, si bien difieren en “temperamento, trayectoria, ideología y origen social”, coinciden en su vocación de servicio y en la fe. Ese talante lleva a Madero al espiritismo y a López Obrador a su particular misticismo que ha llamado su “apostolado”, igualmente que su obra “La sucesión presidencial” llevó a Madero a enfrentar la maldad del porfirismo, la obra de López Obrador como “Neoporfirismo, hoy como ayer” ha servido para enfrentar al neoliberalismo de los regímenes pasados, resume, en este libro, los fundamentos ideológicos del gobierno que apenas empieza.

Escribir historia. “De no haber sido político, habría sido historiador”- cuenta Krauze que en su primer encuentro, AMLO, le regaló sus dos tomos de la Historia de Tabasco, que escribió en los ochentas, que de alguna manera se identificaron, pues sabiendo AMLO que Krauze era discípulo de Daniel Cosío Villegas, AMLO le expresó –“están muy basados en Don Daniel”- en el 2015, publica una de sus obras más representativas sobre Tabasco “El poder del Trópico” que contiene un epígrafe del poeta Carlos Pellicer, otra de las inspiraciones de AMLO, narra especialmente la época porfiriana en la que ciertamente habría progreso material, pero era insignificante frente a las injusticias, la tremenda explotación, la discriminación y el trabajo esclavista al que fueron sometidos, fundamentalmente los indígenas chontales en los extensos bosques de caoba, explotaciones madereras que prácticamente eran cárceles, el trabajador permanecía endeudado, laboraba en las “monterías” en las que el lodo y la falta de higiene básica eran los elementos, “en su piel quedaban marcadas las espinas, estacas y latigazos”. De éstos y otros pasajes de “El poder del trópico” surge una condena radical al régimen porfirista “el progreso sin justicia, es retroceso”.

De la época revolucionaria, AMLO analiza los gobiernos de Tabasco como el de Manuel Mestre que se opuso al régimen porfirista aunque al final, abandonó a Madero, fue para AMLO su tremenda “falla moral”. Son tres gobernadores de Tabasco a quien AMLO guarda especial respeto, Francisco J. Mújica, “el más idealista y consecuente de los revolucionarios”; Garrido Canabal, caudillo postrevolucionario a quien Krauze atribuye una gran influencia en el perfil político teológico de López Obrador a quien no alarma demasiado -en su descripción histórica- la persecución religiosa desatada en su gobierno, al contrario, López Obrador admira la obra de Garrido Canabal: “creó agrupamientos verticales dependientes del gobierno y sobre todo de el mismo, fue un caudillo autoritario. Nada se hacía en Tabasco sin su consentimiento”, el otro gobernador es Carlos Madrazo, un político tutelar, con enorme arrastre popular que se dispuso a modernizar el PRI y murió en un accidente de avión, que López Obrador atribuye a los oscuros designios del Estado Mexicano.

“El poder en el trópico” es un libro que de refleja la compleja psicología de López Obrador, dice: la naturaleza tiene un papel relevante en el ejercicio del poder público: “aquí todo aflora y se sale de cauce. En esta porción del territorio nacional, la más tropical, los ríos se desbordan, el cielo es proclive a la tempestad, los verdes se amotinan y el calor de la primavera o la ardiente canícula encienden las pasiones y brota con facilidad la ruda franqueza”.

Dice en ese libro que el desafío para un político es conciliar la razón con la pasión, ni Garrido Canabal ni Madrazo pudieron hacer esta conciliación. Todo parece indicar que López Obrador lo está consiguiendo, aquí se pregunta el ensayista ¿podrá lograrlo, aunque quizás su mayor desafío sea comprender los motivos profundos de su pasión para conciliarla con la razón.