Don Roque

En 1995 es presidente Ernesto Zedillo, el famoso “error de diciembre” con el que se despidió Salinas –su antecesor- del gobierno, mantiene las finanzas mexicanas agarradas con alfileres y se ha esfumado el sueño salinista de llevarnos al primer mundo mediante un neoliberalismo feroz que no acaba de terminar. México se convulsiona de muchas formas. En febrero aprehenden al hermano del expresidente, Raúl Salinas; el PRI tiene abrumadora mayoría en el congreso. Son senadores por BCS Mario Vargas, Antonio Manríquez, Valdivia y Padro Macías de Lara; son diputados: Leonel Cota Montaño y Rodimiro Amaya, del PRI. Carlos Salinas anda a salto de mata y se va a vivir a Irlanda.

México está en bancarrota, apenas sacará la cabeza con un préstamo casi personal del presidente Bill Clinton, a pesar de la negativa de los republicanos, el FMI apura a México con sus retrasados pagos, el dólar amenaza con subir y el gobierno necesita dinero. No queda más que subir impuestos y es el IVA hacia quien dirigen, nuestros brillantes economistas, las baterías. Así, Zedillo decide enviar al congreso el aumento de 10 a15 por ciento de IVA. Como el PRI tiene mayoría, no será difícil consumar la propuesta presidencial. Cuando esto sucede, cuando los diputados priistas –que son 300- alzan la mano en evidente y tácito apoyo, Roque Villanueva se ve demasiado ansioso en espera del resultado final. Roque Villanueva es el jefe de la bancada priista, ha sustituido a Francisco Ruiz Massieu quien ha sido asesinado.

La sesión inició el 17 de marzo de 1995 a las 11 de la mañana, no había pantalla electrónica y las votaciones individuales se hacían micrófono en mano. Los panistas iniciaron la votación, luego seguían los perredistas que una vez tomado el micrófono, era difícil que lo soltaran, aprovechaban para apostrofar, recriminar, denunciar al gobierno priista por “el duro golpe al bolsillo de los mexicanos”, tal actitud prolongaba la sesión. En ese tenor corrieron las votaciones que pasaron del  mediodía, arribaron ya cansados a la media tarde y cada vez que los perredistas sincronizados gritaban “se ve, se siente, Salinas está presente”, los priistas gritaban ¡Zedillo!¡Zedillo! –Eran horas bajas del priismo y aparte, nos endilgaban un aumento de impuestos. Momentos que marcaban su decadencia.

Nada hacía sospechar que el PRI podía perder la votación, sin embargo, unos 20 fotógrafos estaban pendientes de los movimientos de los popes priistas, al frente, obviamente, Roque Villanueva. Uno de los fotógrafos oprime su obturador precisamente cuando Roque Villanueva empuña sus manos, las coloca paralelas a los lados, hace un movimiento brusco con brazos y antebrazos en un ángulo de 90 grados, de arriba hacia abajo, desde el tórax hasta el costado a la altura del bajo abdomen, ahí antes que lleguen sus manos al final del movimiento completo, brota el click de una placa que se diseminó inmediata y ampliamente por periódicos y despachos informativos. No solo el movimiento es de antología, también la cara de Villanueva denota júbilo, regodeo ante el triunfo de su bancada que decidía aumentar los impuestos a los mexicanos.

Villanueva siempre ha negado la versión, refiere que tal movimiento lo hizo mucho antes del resultado de la votación favorable al PRI, que fue en otro momento y el fotógrafo de marras y la redacción de La Jornada hicieron el resto con el pie de foto. La verdad ya no importa, Roque Villanueva es y será conocido por la famosa “Roqueseñal” y no por otra cosa. El tipo fue hasta presidenciable, resulta también que ha escrito libros acerca de la ideología del PRI, sobre el nacionalismo revolucionario; es dirigente de una asociación priista patriótica y revolucionaria, pero siempre se le recordará por la malhadada señal, no hay más destino para Don Roque que una triste memoria.

Dicho esto viene la pregunta ¿Qué anda haciendo en el gobierno de Peña Nieto? Nombrado  subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos ¿Cómo entenderlo? ¿Qué necesidad?

Imposible de comprender al presidente que no se encuentra en situación boyante respecto de su popularidad y su trabajo ejecutivo. Mucho que desear ha dejado el presidente, desde sus bien ehibidas corrupciones, su enfermiza ambición patrimonial hasta sus viajes de jeque al extranjero que tan mal caen a la población; sus reformas fracasadas, sus fallidas intervenciones en público. Un presidente que en su  tercer año de gobierno ya es un “pato cojo” que no conviene ni a sus patrocinadores, que ya es mucho decir.

¿Que hace Peña Nieto, Osorio, su mano derecha, reviviendo el cadáver político de Roque Villanueva? de uno de los funcionarios públicos más mal recordado de la última época de la hegemonía priista. O anda en otra galaxia o su cápsula no le deja ver alrededor o realmente es tan obtuso como parece o se lo impusieron los dinosaurios que se resisten a estar fuera del poder o simplemente cree que puede estirar la cuerda o le vale madres aquella frase de Reyes Heroles, el último intelectual priista: “la forma es fondo”… y viceversa